Difícil de decir, aunque a ciencia cierta los Oscars® 2009 estarían entre los nominados. Lejos de filias y fobias personales, de lo justo o lo injusto que ninguno podemos determinar con certeza, si hay algo que servidor echó de menos entre los premiados fue polémicas, sorpresas, algún error y algún horror. Pero no. No esta vez. Estos Oscars® serían previsibles hasta el hastío e insulsos como pocos. También sería una de esas ediciones donde la ganadora propicia triunfos y titulares populistas. Antaño fue “el amor vence a la guerra” (a “Shakespeare in love” me remito), hoy es la victoria de los niños de las chabolas.

No me malinterpreten: “Slumdog millionaire” es una notable película dirigida por un notable director. No la considero ni más ni menos justa vencedora que si “El curioso caso de Benjamin Button” o “Mi nombre es Harvey Milk” se hubieran hecho con los máximos galardones. Lo que en verdad me molesta es la falta de riesgo que se desprende de estos premios, el empeño en excluir géneros y reducirse a parcelas cinematográficas que parecen querer decir que el mejor cine nunca puede salir de la ciencia-ficción o el terror, por ejemplo. No importa que la mayoría del sector crítico se rinda ante cintas que luego ni aparecen entre las principales nominadas, no importa cuán apabullantes sean las respuestas del público: los riesgos en esa dirección son pequeños, muy pequeños, y caen siempre en saco roto. Los Oscars® prefieren perpetuarse en su consolidación de cánones y seguir dando la espalda a grandes tendencias cuando no revoluciones. Si algún día Pixar deja de dar las maravillas con las que nos ha deleitado en los últimos años, entonces nos acordaremos de que ni siquiera “WALL·E (Batallón de limpieza)” estuvo nominada como Mejor Película. Tampoco importa que el cine empiece a tomarse muy en serio el traslado de la viñeta a la pantalla porque, al fin y al cabo, siempre quedarán los Oscars® técnicos para hacer bulto y no reconocer los méritos artísticos.

Pero ciñéndonos a lo que hay, cabe decir que la del domingo no fue una ceremonia de grandes ganadores ni perdedores. Todos intuían el pellizco que se iban a llevar y algunos de los que nada se llevaron, ya lo tenían en casa (Ron Howard o Marisa Tomei). Si acaso, la duda estaba entre Mickey Rourke y Sean Penn: corazón o cabeza, tripas y resurrección o brillantez y activismo. La Academia premió a Penn y se anotó el tanto reivindicativo, si bien la tentación de ver a Rourke dedicándole el premio a su chihuahua debió ser considerable. En cualquier caso, nada reprochable en este punto: Penn ofrece un recital interpretativo de gran calibre en “Mi nombre es Harvey Milk”, y a estas alturas pocos se atreverían a discutir que se trata de uno de los mejores intérpretes de la actualidad. Por lo demás, los Oscars® siguieron el guión a rajatabla y la mayor expectación residía en comprobar hasta dónde llegaría el ninguneo de la Academia para con Benjamin Button. El triunfo, repito, estaba prescrito para su competidora, una “Slumdog millionaire” que por llevarse, se llevó hasta una muy discutible estatuilla a la mejor canción (¿era necesario nominar dos canciones de una misma película?, ¿dónde estaba Bruce Springsteen y su «The wrestler»?). En resumidas cuentas, nada nuevo bajo el sol de los Oscars® y hoy, menos de nuevo que nunca. Sólo queda esperar un año y esperar que los señores académicos se decidan de una vez a desmentir cánones, compensaciones y demás. Quizás así el día siguiente a la ceremonia tengamos algo que debatir.
- Fotos de la ceremonia (80)
- Lista de ganadores | Lista de nominaciones
- Sorpresas, decepciones y curiosidades de la gala, por J.R. Fernández
- Previa: Favoritos para una ceremonia más cercana al público, por J. Revert
- Hugh Jackman, la fulgurante carrera del presentador, por J.R. Fernández
- Noticias relacionadas con los Oscars®
En las imágenes: Arriba, parte del equipo de la vencedora, “Slumdog millionaire”; abajo, Sean Penn con su estatuilla como Mejor Actor Protagonista, durante la ceremonia de la 81ª edición de los Oscar® © 2009 A.M.P.A.S.®. Todos los derechos reservados.
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Merovingio, creo que en este caso en concreto cuando hablamos de favoritos no nos referimos a los preferidos de cada uno o a los justos ganadores, sino a los que llevaban tiempo acumulando casi todos los premios en su categoría durante toda la carrera hacia el Oscar, y por lo tanto eran favoritos en todos los pronósticos para ganarlas. De ahí lo predecible y aburrido de la ceremonia. Si nos pusiéramos a hablar de los favoritos personales o de los que más se lo merecían, ahí seguramente habría más discrepancias.
Bueno, pero luego nos quejamos más todavía cuando les dan los premios a quienes menos esperábamos… porque en principio para nosotros eran los menos merecedores. Así que, por defecto, los galardones más justos serían los más aburridos, es decir, los que cumplieran a rajatabla con los favoritos. O nope?
Me alegró mucho que ganara “Slumdog millionaire”. Aun en la moderadísima porción de esta peli, Bollywood le ha dado una lección de vida y color a ese rollo frívolo de los Oscars en mitad de la crisis.
Marisa Tomei, esta vez sí te lo merecías. Penélope, lo contrario, me hubiera encantado que se lo llevara por “Volver” y no por este nuevo pedo insustancial del ya hace muchísimo tiempo chocho, marchito, apolillado Woody Allen, que poca gracia se hará hasta a sí mismo. Coñazo ya de tío. Plasta!
Vivan las tetitas graciosas de Amy Adams. Esa pelirroja…
Black Arrow, pero si hay productores que ejercen presión y terminan decidiendo a quién se premia, es porque los que otorgan los premios se dejan presionar, influenciar, o como lo quieras llamar, ¿o no? Lo que digo es que, a fin de cuentas, los productores están haciendo su trabajo, que es promocionar la película e intentar que gane lo máximo que pueda (y aunque utilicen el juego sucio, ésa sigue siendo su misión). En cambio, los que conceden los premios no estarían eligiendo con independencia, que es lo que se supone que tendrían que hacer. Si ellos se prestan a la farsa, la responsabilidad última es suya, ya que son los que la ejecutan.
Respeto tu opinión pero sigo considerando que W. y gente de su calaña sigue decidiendo qué debemos ver y qué se debe premiar
No culpo a los W. de todo sino a todo el grupo de presionadores con su enfermiza manía de querer ganar como sea
Lo que ha pasado con Slumdog, B. Button,The Reader… es lo mismo que pasó con Shakespare In love, El Paciente Inglés,La Vida es Bella,etc, etc
¿Te acordarás después con gusto de estas películas recientemente premiadas?
La independencia crítica en esto del cine es de pocos. No tomas tanto en cuenta los premios ganados sino todo lo que implica la calidad de una obra
Las majors se reparten entre sí sus 500 premios ególatras
Por eso da risa tanto interés en estos premios tan hipócritas
Tanta gente que no los ganó y es tan buena como muchos premiados
Qué mayor premio para una obra que permanecer en el recuerdo de la gente y quedar como un Clásico en cualquiera de las artes
Black Arrow, llevas razón, aunque quizás no deberíamos culpar a los Weinsteins de este mundo por hacer bien su trabajo, sino a la crítica y a los profesionales del sector que no mantienen su independencia a la hora de premiar. Como bien dices, a lo largo de la carrera hacia el Oscar, ellos aceptan repartir sus premios entre un número reducido de películas, preseleccionadas de antemano porque a los productores les ha interesado promocionarlas para los Oscars, independientemente de si son las mejores o no; cuando lo lógico sería que fueran ellos (crítica, gremios, etc) quienes “seleccionaran” qué películas han de competir finalmente por el Oscar en base a su calidad, y no porque son las cuatro o cinco que se promocionan con especial interés.
De nada
Espero seguir por aquí.
El mismo Alejandro Amenábar cuando dirigía Los Otros contó como Weinstein y su hermano eran de “exigentes” con los directores: daban las pautas y las cosas tenían que hacerse a su gusto y conveniencia.
Muy, pero que muy interesante el artículo sobre Weinstein, Black Arrow. Muchas gracias por compartirlo aquí.
Sobre la presión mediática en los Óscar pueden leer el artículo sobre el productor Harvey Weinstein en El País:
http://www.elpais.com/articulo/cine/amigo/Harvey/Weinstein/elpepucin/20090227elpepicin_2/Tes
Todo forma parte del mismo mecanismo comercial predecible:
Se eligen una serie de películas con ciertos esquemas y temas prefijados a la mitad del año y se desprecian a otras propuestas fílmicas
Se hace presión intensa por parte de los estudios para que esta serie de films sean elegidos y posteriormente galardonados en varias de las tantas premiaciones
Entonces la película X se llena de premios y se pierde el sentido de lo imprevisto
El Globo de Oro que antes no era considerado como la gran cosa ahora es puesto como la antesala del Óscar si coinciden en sus ganadores
(Sobre esto de las premiaciones revisen el documental El Sobre,por Favor, de Josh Freed)
¿Pero acaso es una novedad cuando son los mismos candidatos una y otra vez?
No hay riesgos ni nada… todo debe estar de acuerdo al gusto tan “políticamante correcto y aburrido” de la Academia
Lo del óscar es una persecución paranoica de premios… a tantos premios se considera que se consigue más taquilla
No siempre resulta rentable
Y dejando de lado las excepciones(las buenas películas) como ya dije antes: se premia a un montón de somníferos,propuestas anodinas, aburrimientos patéticos ú horrorosos, cosas para el olvido…
Hay que decirlo: muchos de la Academia son una sarta de ignorantes o prejuiciosos del copón, con un criterio santurrón e infantil con respecto a lo que ven
Luego nos aburrimos de ver el soso campeonato de lo previsible.
De las películas de habla no inglesa sólo había visto “Vals con Bashir”. La verdad es que lo de “Departures” me pilló de sorpresa, me esperaba el Oscar para Bashir o para “La clase”. Habrá que ver qué tal está la japonesa.
Y en cuanto a Rourke, la verdad es que podría haberse llevado el premio perfectamente. Pero bueno, Loki tendrá que conformarse con la dedicatoria del Globo de Oro…
Ahí ahí, Loki el chihuahua era la clave XD La verdad es que cualquiera de los dos se podría haber llevado el Oscar sin objeciones, pero, después de los discursos de aceptación que nos había estado regalando Rourke en los premios previos, todo el mundo esperaba verlo dedicándole el Oscar al finado animalico.
En cuanto a lo predecible de estos Oscar, qué te voy a contar de nuevo
Al final, la única sorpresa vino de la mano de “Departures”, porque aunque Rourke tenía más números, Sean Penn era el segundo favorito.
Lo cierto es que no he visto “La duda” y no puedo hablar de Viola Davis o Amy Adams, pero sí puedo decir que la interpretación de Marisa Tomei me parece más meritoria. Y sí, como ya he dicho alguna vez por aquí, la de Penélope Cruz me parece una actuación sobrevalorada.
Un saludo
Dejando el chovinismo a un lado, me parece que el premio a Penélope es totalmente injusto y desproporcionado. Expresando la opinión desde la sensatez y no desde el patriotismo barato (¡viva España!), creo absolutamente que todas las candidatas que competían con la Penélope fueron, de largo, superior a ella. Pero tiene buen lobby y el español está de moda con sus Salma Hayek, Jenifer López y hasta en la canción ganadora del oscar Jai Ho (Slumdog Millonaire) hay una estrofa en castellano. En fin, no se premia el arte sino las influencias y la política.

























































