“After” es un interesante tríptico sobre tres adultos tratando de mitigar el dolor de una adultez asfixiante en una noche de fiesta. Lo mejor, unos Tristán Ulloa y Guillermo Toledo notables y una Blanca Romero prometedora en su debut.
Los protagonistas de “After” tratan de olvidar, en una noche de reencuentro, sus desoladoras rutinas vitales. Drogas, sexo y alcohol son el remedio pasajero para una crisis de la mediana edad que se les presenta devastadora, enfrentándoles a la soledad y al agotamiento de las expectativas. Los personajes de “After”, en resumen, encaran una dolorosa resaca que desnuda su fracaso como padres, jefes o amantes. Por la mañana, sólo quedan las ruinas y el aburrimiento burgués. Y la consciencia de una madurez aterradora.
Alberto Rodríguez (“7 vírgenes”) firma un tríptico que es un triple retrato de adultos desnortados, tratando de mitigar su dolor en una noche de verano que terminará poniéndolo más de relieve. Lejos de las superficiales visiones nocturnas de Alfonso Albacete y David Menkes en ese intrascendente pelotazo que era “Mentiras y gordas”, el sevillano propone viajes escapistas y hedonistas con conocimiento de causa y para remarcar fatalidades emocionales: Manuel (Tristán Ulloa) se ve asfixiado por las responsabilidades de la vida familiar, su nulidad como figura paterna; Julio (Guillermo Toledo) vive aterrorizado por su soledad, sólo aliviada con encuentros esporádicos concertados desde un chat; y Ana (Blanca Romero) desespera ante la ausencia de cariño en su vida y pese a su siempre aparente posición dominante. Rodríguez muestra sus ruinas y nunca les ofrece la salvación, favoreciendo planos crudos y ásperos en las mañanas (el que antecede a los créditos finales es demoledor), próximos en su inclemencia y desnudez a los de Alejandro González Iñárritu en la “Trilogía del dolor”. Como en aquella, un nexo recorre los segmentos y además supone algún tipo de transferencia emocional, aquí en forma canina (la perra Ula) que puede significar la incompetencia paterna, la duda de la culpabilidad o la irrevocabilidad de la soledad.
“After” incurre en referencias a Peter Pan o Cenicienta para enfatizar el sentimiento de pérdida, la nostalgia tornada en tragedia. Rodríguez convence dibujando el patetismo, refrendando la soledad sin margen para la esperanza, pero cae en la reiteración excesiva (las historias propuestas y las reflexiones derivadas de las mismas no se diferencian mucho entre sí) y una falta de concreción (se empeña en no dotar de coordenadas más precisas a sus protagonistas). Por suerte, asistimos a un trío en estado de gracia que igualmente consolida a sus personajes: Tristán Ulloa y Guillermo Toledo demuestran su crecimiento como intérpretes, mientras que Blanca Romero se muestra prometedora en su debut cinematográfico. A ellos se debe, en buena parte, el magnetismo de esta crónica nocturna que acaba acusando cierto cansancio en su último tramo.
- Ficha completa de “After”
- Tráiler de “After”
- Fotos de “After” (17)
- Previa: 24 hour party people, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Fotogramas de “After” – Copyright © 2009 Tesela y La Zanfoña Producciones. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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En relacion al comentario de sr.Juan de verdad es una apologia de las drogas??…acaso no muestra las devastadoras resacas,animicas y fisicas de los personajes..??…simplemente no es una pelicula maniqueista…y a lo mejor con tanto cine americano moralizante cuesta entender este tipo de peliculas que no muestran un claro mensaje religioso-moralizante
Esta película se podía haber llamado After, o “como terminaron los personajes de Historias del Kronen, 20 años después”. Aquellos guapos, pijos, que bebían, se drogaban y practicaba sexo “a cascoporrillo” se han echo mayores pero no han conseguido, rellenar sus vidas con proyectos ilusionantes, a pesar de seguir teniendo dinero para vivir en mansiones, y correrse sus megajuergas.
Lo cierto es que en estos tiempos de crisis y paro, acaban resultando algo antipáticos.
La historia termina aburriendo, y dejando casi todo el peso del film a la interpretación de los actores, que hacen lo que pueden, y mantienen sus registros clásicos: Ulloa contenido, Toledo excesivo y Blanca Romero guapísima, tiene un personaje bipolar, que no termina de perfilar, tal vez no era un papel para alguien con un físico que transmite dulzura.
Curiosos los guiños a Blade Runner, y desasosegante la historia del perro.
Mola mas John Landis y su “Jo! Que noche”, y se te queda mucho mejor cuerpo
Prescindible.
Creo que la pelicula,pretendiendo ser moderna, pasa a ser una apologia del consumo de drogas y sexo errante.¡Ojo¡ no voy de moralista, solo pienso en la deriva de esta sociedad, quiza estos personajes son reflejo de este pais, en estos momentos,dede mi punto de vista, hay exceso de metraje enseñandonos como se trafica, se compra y se consume la coca.No es en valde el deshonroso primer lugar en consumo de coca,que España ocupa en Europa.¿Que lecciones vá a dar el papá (Tristan Ulloa) el dia de mañana?¿ Que lider empresarial va a confiar sus proyectos a este inmaduro engranaje empresarial(Sobreactuado Toledo)? Lamentable pelicula, mal ejemplo para los jovenes que se mirarán en este mal espejo.
En el plano produccion, los interiores son mas parecidos a un catalogo de Ikea,que a un hogar pasablemente proximo a la realidad.
Dentro del tan traido y llevado argumento de los treintañeros/cuarentones en el cine español, esta es de las películas más conseguidas. Los diferentes tipos que retrata con sus carencias y ansiedades, con sus claroscuros, son magnificamente interpretados. Quizás le sobra algo de metraje, necesitando acortar escenas repetitivas.


























































