“An education” es un emotivo canto a la vida y una crítica a un sistema educativo basado en una rígida disciplina sin alma ni sentimiento. Se enriquece con una fresca y vitalista interpretación de Carey Mulligan.
Que hay cosas que los libros no pueden enseñar, es algo evidente. Y también que a veces la vida viene con sorpresas y lecciones que uno debe descubrir por sí mismo, e incluso que un tropiezo puede ser algo necesario… De esta manera, la escuela del aula y la de la vida se reclaman, y las heridas del alma siempre dejan ver las batallas sufridas, con sus derrotas y también con sus victorias. Si no, que se lo pregunten a Jenny, una colegiala inteligente y guapa, con enorme energía y ganas de vivir, que aspira a entrar en Oxford y también a ir un día al París de la libertad y del amor. Todo ese mecanismo de crecimiento y maduración se pone en marcha el día en que se siente fascinada y seducida por las atenciones, halagos y promesas de David, un hombre treintañero que despierta en ella sueños de adolescente y que le abre horizontes de felicidad haciendo que su pasado le resulte, entonces, aburrido y raquítico.

En “An education”, la danesa Lone Scherfig construye un emotivo canto a la vida, a la vez que hace una crítica a un sistema educativo basado en una rígida disciplina sin alma ni sentimiento, alejada de la realidad de la calle. Porque para comprender esos aires de libertad y esa necesidad de amor que estallan en una niña que quiere sentirse mujer, es necesario echar un vistazo a su entorno familiar y escolar, y ver el miedo que atenaza a su padre o la estrechez de miras que se respira en el colegio. Asistir a la escena del cumpleaños de Jenny, presenciar al estudiante que quiere ligar con ella y que la regala un diccionario de latín, o contemplar la sofisticada vida social y el mundo de adultos que le ofrece David, es toda una declaración de intenciones del guionista, que contrapone así —desde el estereotipo— el camino de las “letras para leer” y el de los viajes con Channel, para ofrecérselos a una inocente e indefensa Jenny.

Menos mal que en estos juegos de seducción y apariencias, la trama se enriquece con una fresca y vitalista interpretación de Carey Mulligan, nominada con todo merecimiento al Oscar® a la Mejor Actriz Protagonista. Su mirada franca e ingenua y sus gestos llenos de naturalidad hacen verosímil la ceguera de quien no percibe que “hay gato encerrado” en ese solícito David, algo que el espectador intuye desde el inicio y por lo que teme por el futuro sufrimiento de la chica. Es la escuela de la vida en la que Jenny tendrá que superar el examen de la madurez antes de volar a París, pero también la misma clase a la que su padre deberá asistir para dejar atrás el miedo con que el que ha vivido, y en la que lleva años matriculado un David ladrón de cuadros y de corazones. Al final, la calle se revela como la mejor escuela para aprender a liberarse del aburrimiento y de la inocencia, de la superficialidad y de las apariencias que alientan tanto un puritanismo hueco como una frivolidad irresponsable. Y, como en toda escuela, en la película unos aprueban y otro no, aunque aquí primen los sentimientos sobre otros valores y planteamientos vitales más profundos.

Si todos los personajes se mueven en el terreno de lo esquemático en torno a una Jenny confundida, en el tercio final tanto el padre de la chica como David adquieren cierta hondura dramática, y permiten a Alfred Molina y a Peter Sarsgaard hacer que sus personajes salgan del molde para mostrar lo que su corazón esconde. Un buen guión de Nick Hornby —también nominado al Oscar®— y un metraje ajustado para un fragmento de vida en que se debate un idealismo y frescura juvenil contagiosos con la cruda realidad. La fotografía recoge la limpieza y autenticidad del Londres de Jenny, y se carga de filtros esteticistas cuando viaja a un París de ensueño —magnífica la escena con música de fondo—, o cuando asiste al canódromo y se adentra en un ambiente que no es el suyo. Es la autenticidad de una niña que tenía que ir a la escuela y quería tocar el violonchelo, pero que aprendió a ser mujer yendo a París por segunda vez, sin necesidad de renunciar a “las letras de leer”.
- Ficha completa de “An education”
- Fotos de “An education”
- Tráiler de “An education”
- Clip de “An education”
- Crítica (6/10): El inesperado peso de la experiencia, por J. Arce
- Crítica (6/10): Ensoñaciones y realidades, por J.R. Fernández
- Previa: La educación de la seducción, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “An education” – Copyright © 2009 Sony Pictures Classics, BBC Films, Wildgaze Films, Finola Dwyer Productions y Endgame Entertainment. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
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[...] para siempre – Despedidas, de Yôjirô Takita: la piedra pulida de los muertos y de los vivos – An education, de Lone Scherfig: de niña a mujer, aprendiendo a vivir – Frozen river (Río helado), de Courtney [...]
Totalmente de acuerdo en que Carey Mullingan hace una excelente interpretación, se merece el Oscar, a pesar de su juventud, denota un gran talento.
La película en mi opinión sufre de un exceso moralista, por lo demás muy recomendable.
[...] y por otra “En tierra hostil (The hurt locker)” lo ha hecho en los BAFTA –con permiso de “An education”–, además de tener el reconocimiento del premio de los guionistas junto con “Up in the air”. [...]

























































