Roland Emmerich abandona momentáneamente el cine de catástrofes para proponer una teoría paranoica lastrada por su confusión narrativa y un ritmo irregular. Si uno se deja llevar, puede entretener, pero no demasiado.
Su posición social impide a Edward de Vere, conde de Oxford (Rhys Ifans), dar rienda suelta a su amor por el teatro y la poesía, así que contrata al dramaturgo Ben Jonson (Sebastian Armesto) para que figure de cara al público como firmante de su obra. Pero el avispado tarambana analfabeto y sin talento William Shakespeare (Rafe Spall) acabará llevándose el mérito… hasta hoy. Tras destruir ─o casi─ el mundo en infinidad de ocasiones y por los más diversos motivos, Roland Emmerich la toma ahora con el Bardo en “Anonymous” (ver tráiler), monumental gansada cuyo propio equipo responsable reconoce no estar basada en hechos históricos probados, pero que aun así ha levantado las iras de los británicos tras su paso por el Festival de Londres. También son ganas de pillarse un berrinche para nada.

«Debe haber un lugar para la belleza y el arte en la vida». Y es que aunque uno quiera valorar con rigor el folletinesco guión de John Orloff lo tiene muy complicado desde las virtudes narrativas del cineasta; más allá de que durante los primeros cuarenta minutos el pitote sea total y no se entienda prácticamente nada, a la película le sobra metraje por todas partes ─el cineasta y su intrínseca tendencia al exceso─ y navega a la deriva con un ritmo irregularmente equilibrado entre sus fuerzas y sus impulsos. Eso sí, si uno se abandona a los parámetros que propone la trama puede resultar en cierto modo entretenida, sumergido el pasmado espectador en un terremoto espaciotemporalmente difuso de conspiraciones, paranoias, culpas e incestos progresivamente decadente y delirante a partes iguales.

Para contar con un presupuesto ajustado a los treinta millones de dólares, el nivel visual de la producción luce bastante, y presenta una solazada recreación de época de grandes planos aéreos digitales y fastuosos decorados y atrezos interiores minuciosos y deliciosamente recargados. El amplio elemento humano se une a los bamboleos del conjunto, con un elenco joven más bien flojito y un puñado de veteranos que declaman con convicción unas líneas de diálogo tan floridas como muchas veces sarnosamente hirientes; destacar sobre el resto a Vanessa Redgrave, que lo pasa de lo lindo como una alucinada Isabel I, y a Edward Hogg, entregadísimo a la postración del maquiavélico Robert Cecil ─aunque la versión doblada tiene que ser harina de otro costal, nos tememos─. Emmerich ya se ha divertido un rato; ahora que vuelva a la destrucción en masa, que es lo suyo.
Calificación: 4/10
- Ficha completa de “Anonymous”
- Cartel de “Anonymous”
- Imágenes de “Anonymous”
- Tráiler de “Anonymous”
- Cómo se hizo “Anonymous”
- Entrevistas de “Anonymous”
- Escenas de “Anonymous”
- Reportaje sobre “Anonymous”, por Jordi Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
Imágenes de “Anonymous”, película distribuida por Sony Pictures Releasing de España © 2010 Columbia Pictures, Centropolis, Anonymous Pictures Limited y Vierzehnte Babelsberg Film. Todos los derechos reservados.
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A vueltas con la subjetividad, he disfrutado y mucho con este “what if” isabelino que lleva al extremo las teorías oxfordianas sobre la autoría de la obra shakesperiana entreveradas con un delirante folletín de intrigas y pasiones en un Londres del XVII magistralmente ambientado, donde el teatro y la política mantienen un pulso que ya lo quisiéramos hoy en día. Parece que es en las películas de época donde Emmerich da lo mejor de sí, con una producción excelente a la que aplica su sentido de lo espectacular constatado en sus cintas de catástrofes. El ritmo sostenido no decae en ningún momento y la “complejidad” inicial de la doble narración en flashback se sigue sin mayor problema por cualquiera que haya estudiado algo en la EGB.
El reparto cumple con nota a excepción de los principales protagonistas, que lo bordan (sorprendente y fantástico Ifans, magistral La Redgraves, impresionante Tewlis).
Si el bardo fue el autentico autor o si la trama tiene mayor o menor verosimilitud histórica queda en manos de los expertos. Anonymus solo es, ni más ni menos, que cine, de aquel que nos atrapa en cuanto se apagan las luces y no nos suelta hasta mucho después de que abandonemos la sala.
jcelziete.blogspot.com
























































