“Blancanieves”: Un cuento de aquí
Estupenda revisitación del clásico por parte de Pablo Berger, que aúna los elementos básicos de la fábula de los Grimm con iconos perfectamente reconocibles del españolismo rancio y buenas dosis de tenebrismo freak.
En la España de los años 20, el más grande de los toreros, Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), y la más grande las folclóricas, Carmen de Triana (Inma Cuesta), han tenido una hija, Carmencita (Sofía Oria y Macarena García en su infancia y adolescencia). Trágicas circunstancias llevan a la entrada en escena de Encarna (Maribel Verdú) y a un radical cambio de la feliz situación. Una década después de la notable “Torremolinos 73”, Pablo Berger dirige “Blancanieves” (ver tráiler y escenas), fantástica propuesta que corre el riesgo de ser tildada de oportunista por estrenarse cuando aún resuenan a lo lejos los ecos de aquella “The artist” (2011) con la que comparte esencias formales evidentes, pero que sin embargo comenzó a gestarse mucho antes de que Michel Hazanavicius encandilara a crítica y público con la historia de George Valentin. Las cosas de la industria.
«Bienvenida a tu nuevo hogar, pequeña». El cineasta, también firmante del guion, aúna de manera espectacular en este homenaje a lo más eterno del séptimo arte las pautas básicas del texto original de los hermanos Grimm con los tópicos más reconocibles del españolismo rancio, en un drama sorprendente vigoroso en su narración gracias a un montaje alucinógeno y a una disposición visual que equilibra candor, emoción, tenebrismo y bizarrismo freak con asombrosa facilidad. Abiertamente expresionista, la aventura de una niña desvalida que emerge a pesar de sus circunstancias hipnotiza por lo elaboradísimo de su puesta en escena, en un despliegue técnico fabuloso arropado por una impetuosa banda sonora de Alfonso de Vilallonga tan sólo interrumpida por algún que otro guiño al sonoro perfectamente medido.
Además, Berger trata con inteligencia los elementos más brutales y vergonzantes de eso que se llama fiesta nacional, abriendo la puerta a un público universal por su uso del toreo como marco generador de vibraciones, sin regodeos ni incidencias en el sufrimiento animal. Como cine mudo que es, “Blancanieves” es una película de rostros, de gestualidades, y el reparto al completo, desde la luminosidad infantil de Sofía Oria y Macarena García hasta la paternal cercanía de Daniel Giménez Cacho y la brillantez de una genial Maribel Verdú está a la altura de transmitir con sus expresiones lo que sus bocas silentes claman escasamente a través de rótulos intercalados. “Blancanieves” es una sorpresa y una alegría, y la opción más evidente ─y merecida, sin duda─ de cara a los próximos premios Goya. Les felicitamos desde ya mismo. El Oscar® ya es otro cantar, esa es batalla más complicada.
Calificación: 8/10
- Ficha de “Blancanieves”
- Carteles de “Blancanieves”
- Imágenes de “Blancanieves”
- Tráiler de “Blancanieves”
- Escenas de “Blancanieves”
- Previa: Cuentos de ayer / Jordi Revert
Imágenes de “Blancanieves”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2012 Arcadia Motion Pictures, Noodles Productions y Mama Films. Todos los derechos reservados.
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Esta película va a arrasar en los Goya, sobre todo sus actrices, desde ya Goya a la mejor actriz y mejor actriz secundaria, lo que no sé es quién será una y quién la otra. Además de mejor banda sonora, eso por descontado, fotografía probablemente, y varios más. La película es un peliculón, a la media hora te olvidas del color y de que no hablan porque no hace falta, qué ojos más expresivos tienen todos, el momentazo expresionista de Maribel Verdú en la plaza de toros es insuperable. En fin, una gran, grandísima película que se queda en las retinas mucho después de haberla termnado. No sé yo qué ocurrirá en los Oscar, está demasiado reciente The artist, y además no están los Weinstein detrás…
Sí, pero las cosas como son: no deja de ser oportunista. Y no la propuesta en sí, que es original si tenemos en cuenta que empezó a gestarse antes que la de Hazanavicius, sino por su estreno. Ha venido a estrenarse ahora, después del revuelo montado por The Artist. Detrás de este film está algún productor de tres al cuarto, de esos que abundan por nuestro país, esperando sacar tajada. Lamentable, debió llegar mucho antes.
La verdad es que da mucha rabia que una película tan buena como “Blancanieves” que estuvo en mente mucho antes que “The Artist” peligre en nominaciones. Es un canto al cine, un homenaje al cine esta película. Además, es sobre todo un homenaje al cine español de los primeros años. Una película muy española en cuanto a temáticas. No es que sea “una españolada”, al contrario, saca con mucha elegancia esas virtudes del cine español clásico y de la época negra de la sociedad española. ¡Una película de Oscar! Por eso da rabia que peligre su nominación por el peso de “The Artist”.










Blancanieves transformada en una telenovela muda con mucha gesticulaciones de los actores y de la cámara. El espectador puede preguntarse a los pocos minutos de la proyección adónde quiere ir el director con esta versión y la respuesta parece ser, a posteriori: a los premios Goya, que inexplicablemente le concedieron. La única que merece un premio, y no lo obtuvo, fue la gallina, por su naturalidad. Los hermanos Grimm merecían un tratamiento menos aparatoso. Gran parte del público y de los críticos se encantaron con esta manzana de mal gusto.