La belleza de “Bright star” es incuestionable. Lírica y delicada en sus manifestaciones, pudorosa y metafórica como corresponde al tema, las imágenes se convierten en pura poesía para dar la alternativa a los poemas recitados.
Tras seis años de espera y la fallida “En carne viva” (2003), Jane Campion regresa al cine de época para trazar un biopic del poeta inglés John Keats, a partir de su romance con la joven Fanny Brawne y de su lucha por sobrevivir a las deudas. Sin duda, ese es el terreno en que mejor se mueve la directora neozelandesa, entre la sensibilidad artística y la recreación de ambientes decimonónicos, entre el feminismo más reivindicativo y el lirismo más sutil. Lo hace con tacto y preciosismo en la puesta en escena, con bellas estampas de exteriores o estancias iluminadas por la luz que entra por una ventana —Veermer en su esencia— o que arroja una vela, con una fotografía pictórica y una planificación muy artística y equilibrada.

La belleza de “Bright star” es incuestionable, como lo es el romanticismo que desprende cada momento de la historia, con todos los tópicos del periodo y que Keats encarnó como su paradigma: un amor imposible para un poeta fracasado e incapaz de desposar a su amada, una adolescente a quien el amor le duele y que amenaza con el suicidio, cartas de ida y vuelta… y el habitual viaje de separación a tierras italianas, versos que brotan de lo profundo de un corazón ardiente y un mechón de pelo para el recuerdo, las nieblas invernales y el colorido primaveral como reflejos del alma, habladurías y decoro ante las apariencias sociales, juego de galanteo y libertad sacrificada… y, por supuesto, mucho sollozo y lágrimas, y la enfermedad romántica por excelencia. Todo está armónicamente dispuesto para generar un ambiente poético y nostálgico, pasional y a la vez contenido, aunque la película se hace algo larga y quizá recargada con tanto poema y sentimiento reiterado… hasta el punto de que el “rocío de los placeres” amenaza con convertirse en lluvia torrencial que golpea los vaivenes del amor.

El diseño de producción es encomiable y el vestuario de época muy conseguido —no en vano, Fanny es costurera y se hace sus propios vestidos y sombreros—, mientras que la banda sonora tiene una presencia acorde al momento narrativo. Lírica y delicada en sus manifestaciones, pudorosa y metafórica como corresponde al tema, las imágenes se convierten en pura poesía para dar la alternativa a los poemas recitados… y el vuelo de unas mariposas de verano se transforma en sentimiento profundo que permanece en la memoria y traspasa los sueños, como rezan algunos de los versos. Sentida interpretación de Abbie Cornish para dar vida a una joven que vive su primer amor platónico hasta disipar su pragmatismo, y que oscila entre el llanto histérico y el alimento de los afectos con miradas, versos y caricias; y un contenido Ben Whishaw que, sin embargo, no llega a transmitir la pasión de los versos que escribe; la nota simpática y fresca la pone la pequeña Edie Martin, hermana de Fanny y discreta espectadora de lo que acontece entre los jóvenes enamorados.

Estuvo presente en el Festival de Cannes, y ahora se nos ofrece como muestra de cine contemplativo que hará las delicias de los amantes de la poesía y del arte, de quienes deseen acercarse al intimismo de Jane Austen… para zambullirse en el placer que encierra el juego de seducción en sí mismo. Sólo se apunta la idea del amor como fuente de inspiración, aunque está presente esa identificación entre aprender poesía y aprender a amar, realidades que deben entenderse con los sentidos y en las que hay que respetar su misterio. Choca la figura del Sr. Brown —poeta amigo de Keats— por sus brusquedades y falta de pliegues interiores, pero se trataba de crear un contrapunto al protagonista y una manera de ensalzar a la joven. En cambio, la declaración de amor con golpecitos en la pared, la escena del aire fresco que entra por la ventana o la de las mariposas revoloteando por la habitación resultan muy logradas y sensitivas… porque, al fin y al cabo, estamos asistiendo a un amor fugaz y efímero, pero que basta para llenar toda una vida.
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- Fotos de “Bright star”
- Tráiler de “Bright star”
- Clips de “Bright star”
- Crítica (8/10): La poética distante, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y el equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Bright star” – Copyright © 2009 Pathé, BBC Films, New South Wales Film And Television Office, UKFC y Hopscotch International. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.
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Muy de acuerdo con la critica de Julio Rodriguez, quizás se hizo algo larga (le sobran unos quince minutos) y hay una cierta reiteracion de escenas ya vistas. Por lo demás, no es una peli redonda (a la Campion no le salen) pero si es una pelicula disfrutable y conmovedora.
[...] la presencia metafórica de la mariposa –amor luminoso pero efímero, lo mismo que en la reciente “Bright star”–que pueden interpretarse tanto como elementos poéticos como pretenciosos, o con sobresaltos [...]

























































