Sobre el papel, podría parecer que el cambio de registro entre las películas anteriores de Javier Fesser y “Camino” es un salto sin red: de las comedias deudoras de los dibujos animados, el cine mudo y todo un arsenal de referencias generacionales para los que ahora rondan la cuarentena, a un intenso drama sobre la enfermedad y muerte de una niña, la Camino del título (Nerea Camacho), cuyas ramificaciones acaban tocando los temas de la fe, el sentido del sufrimiento y la religión institucionalizada y representada en un Opus Dei que, en la cinta, aparece como una organización de control férreo donde el cumplimiento de sus ideales se convierte en fin último y supremo de todos sus integrantes. Con este panorama, es evidente que los obstáculos y los problemas a los que se iba a enfrentar Fesser en el que es, quizá, su proyecto más ambicioso, podían convertir la cinta en un campo de minas difícil de manejar; y así, hay aspectos que funcionan con una fuerza innegable mientras que otros, sin embargo, chirrían y no aportan al conjunto lo que cabría esperar de ellos.

A pesar de esto, de lo que no cabe duda es de que la película es un producto cien por cien Fesser, por cuanto los rasgos que han marcado su estilo, por más que aquí hayan tenido que adaptarse al tono de una historia extremadamente dramática, siguen estando presentes. Sobre todo a la hora de ponerse en el lugar de la niña protagonista y trazar el retrato, entre ingenuo e ilusionado, de quien apenas está comenzando a asomarse al mundo y a conocer, por un lado, la influencia de un entorno extremadamente religioso y, por el otro, el descubrimiento del primer amor y el torrente de sentimientos encontrados que ello supone. Y también, la manera en la que su mente infantil integra elementos procedentes de mundos tan dispares. Pero quizá lo que más sorprenda es la mano firme con la que el director es capaz de llevar la historia en sus tramos, digamos, más realistas: con una capacidad de descripción que inunda la pantalla, paradójicamente el director de “El milagro de P. Tinto” parece encontrarse más cómodo retratando la rutina aniquiladora de la personalidad de la casa en la que vive la hermana mayor (Manuela Vellés), el sufrimiento de una madre (simplemente extraordinaria Carmen Elías) o la rebeldía nunca manifestada de un padre (Mariano Venancio) que apenas hace otra cosa que dejarse arrastrar por los acontecimientos.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, las secuencias oníricas son el punto débil del largometraje, por no terminar de funcionar dentro del conjunto y por lo reiterativo, en ocasiones, de una simbología que parece demasiado evidente. Por eso, el conjunto arroja luces y sombras en las que el realizador es capaz de poner un pie en la más descarnada realidad (los primeros e impresionantes planos de las operaciones) y otro en la fabulación extrema. Pero lo que no puede negarse es que el conjunto, a pesar de su irregularidad, es un nuevo paso adelante de su director y que difícilmente dejará a nadie indiferente (sea en el sentido que sea), sobre todo porque parece querer ofrecernos una versión alternativa de la interpretación que los personajes representados por la jerarquía de la Obra hacen de los sentimientos, experiencias y palabras de una niña enfrentada a una situación extrema. A partir de aquí, y fuera de los márgenes de la pantalla, está el terreno abonado para la disputa y la polémica; pero dentro de ella, quien esto escribe difícilmente podrá olvidar bastantes de los momentos compartidos por Nerea Camacho y Carmen Elías, porque, sinceramente, se encuentran entre los mejores instantes de cine que hayamos podido ver a lo largo de todo este año.
Calificación: 6/10
En las imágenes: Fotogramas de “Camino” – Copyright © 2008 Películas Pendelton y Mediapro. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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NEREA ERES LA MEJOR DEL MUNDOOOOOO LA PELICULA DE CAMINO ME TOCO EL CORAZON
Es ridículo cómo abre los ojos de sorpresa ante cualquier cosa,la risa falsa,sobreactúa siempre.No merecía el Goya Nerea Camacho.Es monísima sí,pero exagera sin medida.
“Camino”: Excelente edición especial para uno de los grandes éxitos del cine español…
Polémicas aparte, “Camino” ha resultado ser uno de los éxitos más notorios del último cine español, tanto a nivel crítico como de público. Desde el 8 de abril, Cameo ha puesto a disposición del usuario una excelente edición especia…
para mi gran pelicula,y decir que SI me ha dejado huella…lo unico que reprochar a los guionistas……la muerte del padre (el unico un poco cuerdo) y j o d e r la rabia y el cabreo que me he pillado con su muerte…..y no creo que el opus se enfade jejejeje….ellos le saben dar la vuelta a la tortilla
No me ha parecido un pelicula interesante sino tramposa. Si se trata de un sketch, una ocurrencia graciosilla, la de una niña que está enamorada de un niño y la familia se cree que es de Jesús,… pues bueno, tiene gracia. Es una chistecillo. Como el milagro de P Pinto o algo de ese estilo. Pero si la intentamos ver como algo serio entonces para mi no tiene ninguna gracia. Es maniqueista. Es tramposa, utiliza recursos emocionales de alta intensidad para manipular nuestras emociones, como la muerte, la muerte de una niña, el opus, la operaciones donde se ve la sangre, la caricatura. Es demasiado fácil hacer esto. Por otra parte no hay mucho más discurso. Si nos impresiona es por nuestro miedo a la muerte. La película en si no tiene nada. Está totalmente sobrevalorada. Y si se trata de meterse con el opus pues que lo diga abiertamente. Así todos nos entendemos mejor. ¿Los actores? Sobreactuando todo el tiempo acorde con la dirección. La mejor la niña que hace de Bego, el director de teatro y el padre. Lo demás sencillamente me aburrió. Y lloré por la muerte de la niña. Porque soy humano pero nada más… no me produjo ninguna otra emoción sino la sensación de haber sido manipulado.
Esto de la postproduccion le vuelve loquito. Fesser no te pases con la coca que las neuronas no se regeneran.
Fesser se moja, vaya si se moja en esa película. Y es que Camino es otro cantar dentro de la filmografía de Fesser, los actores han estado muy bien escogidos y trabajan sublimemente. A destacar los papeles de los curas, los cuales se han curado mucho de no caer en el destroyer total de la imagen del Opus y han conseguido llevar en todo momento esa atmósfera “neutra” dejando el trasfondo de sus palabras a las conclusiones del espectador. A mi mujer, los curas se le hicieron odiosos, pero yo veo que si Fesser hubiera querido ser más linchante lo habría podido ser, pero creo que supo guardarse bien de hacerlo colocando a, por ejemplo Jordi Dauder, que tiene la pinta de lo que quieras menos de cura fascista, yo ahí le doy diez puntos a Fesser, porque lo que ha provocado es una reacción brutal por parte del Opus pero sin haber ido a saco con ellos en la película sino dejando que cada cual saque sus conclusiones, lo cual deja a los críticos del Opus con el culo al aire.
La verdad es que no puede decirse que la película sí que toma una postura respecto al Opus Dei, y creo que la toma de manera clara. Algo que gustará o disgustará a quien la vea, pero desde luego no entiendo a los que dicen que Fesser no se moja.
Un saludo!
Ayer fui a ver esta película de Javier Fesser y la verdad es que me ha encantado. De primeras, la magnífica interpretación de todos los actores, empezando con la bellísima niña Nerea Camacho y terminando por todo el elenco de artistas que componen esta puesta en escena de la enfermedad y muerte de una niña cuyo supuesto amor a Jesús la convirtió en “la primera niña que subió a los altares”.
La verdad es que la visión del Opus Dei que ofrece este film es tan demoledor como real, cuya influencia lleva a convertir la muerte de un ser humano en un sacrificio divino. Está más que claro que lo que provoca la muerte a la niña es un puto tumor, pero el mensaje que se transmiten entre los curas y numerarios es completamente delirante, tan delirante como los testimonios de la familia de Alexia Gonzalez-Barros, la niña en que se basaron para esta película.
Yo tengo contacto con gente del Opus a través de mi mujer, porque en su puesto de trabajo hay dos numerarios y en su familia materna hay otro, y os puedo asegurar que da grima escucharlos. Solo deciros que habiendo sido invitados a nuestra boda, ninguno de ellos quiso asistir argumentando sin tapujos que so querían participar de un matrimonio civil por todo lo que ello conlleva de ateismo. Por supuesto a mí no pueden ni verme porque suponen (o saben) mis inclinaciones ideológicas, por tanto para ellos soy poco menos que el diablo en persona.
Pero volviendo a la película, decir que salí con una idea en la cabeza: cuando muchos se ríen del fanatismo de algunos musulmanes o de cualquier otra religión no occidental, deberían echar un vistazo a su alrededor y darse cuenta de que en nuestro día a día también hay personas con tal fanatismo hacia la religión católica que les lleva a vivir bajo un estado de “stand by” cerebral tan acusado como el que más. El Opus es tan integrista y hace tanto daño como la mismísima Al Qaeda, sólo que los primeros están bajo bobiernos democráticos y los segundos pueden organizarse a niveles superiores debido a los caóticos gobiernos en que viven, pero aún así, el Opus se benefició de 40 años de franquismo para mantener su reinado y lo peor es que actualmente sigue estando vigente y con más numerarios que en tiempos del franquismo, ver para creer.
Sin duda, Camino es una de aquellas películas que te deja huella y que recomiendo a todas aquellas personas que no tengan ataduras mentales ni privaciones religiosas, porque en el Opus Dei no puedes leer todo lo que quieres y el 99% del cine está considerado como pernicioso, así que quien pueda verla que aproveche.
¿La película emite o no emite un juicio moral sobre el Opus Dei?
Me parece que se ha vuelto crónico esto de no querer emitir juicios en las narraciones, ya sea cine o literatura. Cierto es que en los tiempos que corren la estética de la ironía, del mensaje equívoco, pluralista, forma parte ya de nuestra cultura que busca lo políticamente correcto.
¿Se puede decir lo mismo de Camino? Fesser mencionó la imparcialidad de su película frente a la doctrina del Opus Dei en algún periódico, pero de la película no sales con dos o tres opiniones sobre el fanatismo religioso.
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Slds.
Hombre, Kanito, creo que decir que la niña no sabe actuar es excesivo… Aunque en lo del metraje, sí que te doy la razón: sobre todo en el tramo final, no hubiera sobrado un poco más de contención en el metraje.
Un saludo!
Como casi todas las producciones marca de la casa no me acaban de convencer. Una pelicula que dura 2 horas y media en q una niña muere de cancer y es feliz. La niña no sabe actuar y no transmite sensacion de pena. La familia menos el padre que la palma esta flipa con la religion, hasta tal punto que ven bien que se muera la niña. Es una españolada muy aburrida y no recomendable.
Coincido en casi todo lo que ha dicho Miguel Ángel.
El nuevo trabajo de Javier Fesser puede venir condicionado por algo de polémica, aunque parece que no hay motivo para tal, sino más bien, ingredientes que en manos poco hábiles pudieran desencadenarla. Reflexionando un poco, me parece que esto aquí apenas ocurre. El director no oculta dardos, a veces lamentablemente poco sutiles, que enfocan su legítimo discurso, pero a pesar de ello, la claridad de la exposición y perfilado de personajes y situaciones es tal, que en más de una ocasión, los mismos comportamientos que para algunos pueden resultarnos censurables, encuentro que para otros son en sí mismos evidencias meridianas de sus creencias y posiciones. Y en cualquier caso, el desarrollo y desenlace no dejan lugar a dudas de que no hay intención de desvelar ninguna verdad sobre el caso real de la niña, sino más bien, contar una parábola sobre la fe y las creencias religiosas y la subjetividad del sentimiento espiritual, utilizando para ello, elementos extraídos de la realidad. Es por eso, y por esa puerta abierta al realismo mágico que niegan cualquier posible malinterpretación histórica, que su crítica y denuncia son firmes, pero no pretenden ser herméticas, cerradas, ni constituirse en verdades absolutas.
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Saludos.
J.

























































