“Conocerás al hombre de tus sueños” no sorprende ni aporta nada nuevo al cine de Woody Allen, pero es justo reconocer la maestría del director para contar una historia por año y extraer frescura y desenfado de los actores a los que dirige.
El mundo de Woody Allen sigue desmoronándose como ya sucedía en “Si la cosa funciona” (2009), y sus pobladores tienen que evadirse al de los sueños para encontrar algo de felicidad, o esperar una segunda reencarnación en la que su vida afectiva discurra por derroteros más saludables. En “Conocerás al hombre de tus sueños” encontramos más de lo mismo, algo que puede suponer una alegría para sus incondicionales pero que también es prueba inequívoca de que su universo temático y visual está agotado. El mismo cinismo y pesimismo existencial, la misma obsesión por el futuro y la muerte, los psiquiatras y el azar condicionando la felicidad, el sexo y las relaciones de pareja… y la misma agilidad narrativa y chispa cómica de siempre. Eso sí, aquí no hay referencias a los judíos, a los que por esta vez deja en paz.

Para los personajes del director neoyorquino, todo es válido si reportan un poco de estabilidad emocional y placer. No importa que la adivina sea una farsante que saca los cuartos a la neurótica Helena, ni que el septuagenario Alfie se consuele con la prostituta y extravagante Charmaine… si el engaño les trae alguna satisfacción. Tampoco importa si Roy le roba el borrador de la novela a su amigo o el corazón a su vecina Dia, ya comprometida. Todos tratan de sobrevivir en un mundo a la deriva en el que los afectos van y vienen, donde se compran y venden como una obra de arte o unos pendientes, donde la soledad empuja a buscar compañía entre los vivos o entre los muertos. Cada cual intenta realizar su sueño vital y montar una galería de arte, escribir la novela de éxito, tener un hijo varón que sustituya al fallecido o encontrar a alguien que le diga lo que quiere oír. Sueños de ficción para una dura realidad, tratada por Woody Allen con la aparente ligereza y punzante ironía acostumbradas.

No sorprende, pero es justo reconocer la maestría para contar historias de este director de película por año, lo mismo que su oficio para rodar y dirigir a los actores… de los que extrae frescura y desenfado. Los personajes están bien construidos sobre el patrón del estereotipo que les caracteriza —entre lo patético y lo conmovedor—, la figura del narrador que les pone en escena y presenta al espectador está tan lograda como en ocasiones anteriores, y su facilidad para ir de una subtrama a otra sin brusquedad ni confusión salta a la vista. También dejan buen sabor de boca las interpretaciones, todas con un nivel medio-alto y con unas destacadas Gemma Jones y Naomi Watts, como madre e hija atrapadas en un laberinto emocional. También la de un Josh Brolin haciendo las veces de fracasado escritor y marido.

Ingeniosos diálogos y buen ritmo narrativo para «una ilusión que funciona mejor que la medicación», leitmotiv de la película que repiten sus personajes… y también de Woody Allen, que se conforma con una ficción entretenida y evasiva en lugar de aplicar remedio a tan lastimosa situación existencial, una en la que —según sus declaraciones— parece no encontrar motivos para gozar. Pero ya sabemos que su comedia tiene de superficial sólo la apariencia, que el drama que retrata es tan duro como real… y que las situaciones de las que se ríe no están en el mundo de los sueños, sino en las calles de Nueva York o de cualquier otra ciudad. Quizá por eso, su cine resulte tan cercano y provechoso… aunque no pasaría nada por mirar la otra cara de la luna, para no morir de fracaso y tristeza, para disfrutar del ingenio de su comedia.
- Ficha completa de “Conocerás al hombre de tus sueños”
- Fotos de “Conocerás al hombre de tus sueños”
- Tráiler de “Conocerás al hombre de tus sueños”
- Previa: Maridos y mujeres, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Conocerás al hombre de tus sueños” – Copyright © 2010 Mediapro, Versatil Cinema, Gravier Productions, Antena 3 Films y Dippermouth. Fotos por Keith Hamshere. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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Una mala peli del amigo Woody puede ser muy buena.
Nada que añadir a la crítica y a los comentarios, no es el mejor Woody… pero es Woody, que no es poco.
Al final la obra de Woody Allen acabará viéndose como una sola película dividida en múltiples actos. Éste es uno más, con sus fantasmas existenciales evolucionando paralelamente a su edad. Como incondicional de Allen, mi opinión está condicionada (a dios gracias) por mi subjetividad. Excelente, y gracias por no faltar a la cita anual.
A mí me ha gustado, me ha parecido muy “woody allen”. Es un retrato de personajes perdedores o víctimas de sus propios errores, sobre los que despliega una mirada a veces amarga, a veces divertida, a veces irónica y, siempre, muy lúcida para mostrar lo absurda que es casi siempre la vida.
El título de la película en inglés es “You Will Meet a Tall Dark Stranger” lo que en primera instancia no varía nada en su traducción española, refiriéndose a la típica frase del mundo de la adivinación. Pero en un segundo sentido las palabras “tall” (alto) y “dark” (oscuro) contienen un ominoso significado que vendría a referirse a la muerte.
Luego la película, ya desde el principio, pretende ser una reflexión sobre la vida, un teatro de marionetas para la reflexión “filosófica” de la vida y la inutilidad de esta, según Woody Allen. La película también reflexiona sobre la utilidad del autoengaño para alcanzar la felicidad.
Otra cosa muy diferente es si Allen consigue, a pesar de todo ese trasfondo filosófico, llegar hasta el espectador, hacerse entender y provocar alguna emoción sobre el espectador. Bien, el cometido esta logrado a medias, parece que las diferentes historias funcionan bastante bien a pesar de ser bastante “sui generis”, sin excesivos dramatismos, del estilo Woody Allen. De lo que no estoy tan seguro es que el mensaje llegue tan directamente como el director pretende si no es que sabemos de antemano sus intenciones.
Así pues, el resultado es algo insípido y la película no acaba de funcionar a pesar de la multiplicidad de buenos y bellos actores y de las finas ironías con que Allen nos deleita a lo largo de la cinta.
Los actores están naturales y frescos, como acostumbra a ser corriente el los films de Woody Allen, nos son unos actores que hacen de esto o aquello, SON esto o aquello y punto. Siempre es agradable volver a ver a Banderas actuar con naturalidad, lejos de sus interpretaciones llenas de muecas afectadas. Naomy Watts esta como siempre, perfecta. Hopkins es Hopkins, yo creo que este hombre no se distingue entre cuando esta rodando o cuando esta fuera del rodaje. A destacar a Lucy Punch excepcional es su papel de alocada chica de la vida. Y la grata “aparición” de Freida Pinto, de belleza cristalina.
Musicalmente hablando estamos ante la típica película de Allen.
En definitiva una película visionable aunque no sea de las mejores de Woody Allen.
Saludos.

























































