“Contracorriente” es la variación atemperada de una telenovela, una película valiente sólo en su premisa que luego se construye desde fotogramas adormecidos, constreñidos y temerosos de dar el paso hacia la transgresión.
“Contracorriente”, co-producción entre países latinoamericanos y europeos, ópera prima del peruano Javier Fuentes-León, se promociona desde sus muchos triunfos en festivales internacionales, en los que habitualmente se ha llevado premios del público. Un visionado de esta historia de amor gay en contextos poco propicios y hasta homófobos para ello (un pequeño pueblo de la costa peruana marcado por la tradición) basta para entender la simpatía de las audiencias hacia esta película tan diminuta en intenciones como ingenua en su esencia: se trata de cine reivindicativo pero no estridente, elogio de la normalidad que busca igualar, también en los resultados emocionales sobre el espectador, el amor prohibido de sus dos protagonistas.

Y como en otros tantos casos, las buenas intenciones no siempre bastan. “Contracorriente” podría ser la variación atemperada de una telenovela, una película valiente sólo en su premisa que luego se construye desde fotogramas adormecidos, constreñidos y temerosos de dar ese paso definitivo hacia la transgresión. Así, el relato anda en permanente búsqueda de una sensibilidad propia, de una verdad emocional que parece naufragada entre cierto conformismo, cierto deseo de no hacer demasiado ruido o de no molestar en exceso. A la cinta le falta la osadía del debutante, el atrevimiento a salirse del renglón y proponer una denuncia sentida. Tampoco sabe dibujar, pese a su cuidadosa selección de espacios (espléndidos los paisajes costeros de ese pueblo de pescadores), la condición opresiva del entorno social de los personajes, no muy distinto del descrito en su coterránea “Madeinusa” (Claudia Llosa, 2006), pero notoriamente aligerado del peso de la religión como catalizador de asfixias personales, muy presente en aquella.

Quizá la elección más acertada esté en la fisicidad del fantasma. Fuentes-León hace carne el espectro y también la culpa, lo explicita para tormento y felicidad de su amante, aún en el lado de los vivos. Sin embargo, es el pasaje que muestra la recomposición de la vida marital, hecho de silencios y gestos mínimos, cotidianos, el que más cerca está de prometer una personalidad propia de las imágenes, siempre sutil y un poco más allá de la corrección de libro con la que está ejecutado el filme. Mucho tiene que ver, en lo notable de la escena, la presencia de la magnífica Tatiana Astengo, verdadera revelación y alma de la cinta, incluso por encima de los muy plausibles Cristian Mercado y Manolo Cardona.
- Ficha completa de “Contracorriente”
- Fotos de “Contracorriente”
- Tráiler de “Contracorriente”
- Previa: Amor a tres bandas, por M. Márquez
- Previa: El espectro del amor, por J. Revert
- “Contracorriente”, premiada en el Festival de Sundance
En las imágenes: Fotogramas de “Contracorriente” – Copyright © 2009 Elcalvo Films, Dynamo, La Cinéfacture y Neue Cameo Film. Distribuida en España por Karma Films. Todos los derechos reservados.
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Totalmente de acuerdo con la critica ,la actriz peruana Tatiana Astengo es el alma de la pelicula por encima de los actores.Trabajo sutil con mucha verdad !
Fantástica película, simple pero llena de encociones! quien dijo que hay que gastarse mucho dinero para hacer una buen a película?

























































