Una propuesta que pretende alertar sobre los peligros de la sobresaturación de violencia visual para los más pequeños, pero que no consigue trasladar su mensaje en modo alguno. Sensacionalista, errática, incoherente, olvidable.
Álex (Fergus Riordan) es un niño normal, con unos papás normales (Andrew Tarbet y Jo Kelly), que va a un colegio normal. Quiere ser astronauta. Una vida normal, o eso parece. “De mayor quiero ser soldado” (ver tráiler) luce en su cartel la recomendación de su visionado por parte del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid; el mismo póster fue censurado por Transports Metropolitans de Barcelona por poder afectar a la sensibilidad y el buen gusto de los ciudadanos. Semejante paradoja marca ya desde el principio la cuarta película del poco prometedor Christian Molina, una propuesta bastante mala, incongruente e insatisfactoria. Querer no es poder, una vez más.

«Me gustaría saber qué te pasa por la cabeza ahora mismo». Lo que pretende la historia, firmada por el director junto a Cuca Canals, es denunciar ante los padres los perniciosos efectos de esta cultura de sobresaturación comunicativa que nos invade, en la que los pequeños reciben aluviones de brutalidad visual que ni necesitan, ni muchas veces buscan. Un tema interesante, sin duda. Pero lo que consigue es presentar a un chaval tarado desde el principio de la historia, en gran medida porque el director es incapaz de contar lo que quiere del modo que pretende desde un guión que propone cosas como un padre que ayuda a su chaval a decorar su habitación con banderolas nazis y todo tipo de aperos paramilitares. Mal, muy mal. No le eches la culpa a la tele.

Absolutamente incoherente en lo visual y en lo narrativo, con una banda sonora horrible y de una simplicidad técnica insalvable, “De mayor quiere ser soldado”, además, da una imagen enajenante, sensacionalista, sesgada y tristemente morbosa y desesperanzada de la pequeña pantalla ─que en muchas ocasiones es un vertedero moral, sí─, encaminando su plano metraje hacia el más escandalosamente fácil de los epílogos posibles. Danny Glover tiene un pase ─aunque ese pretencioso monólogo final no funciona en absoluto─, Robert Englund hace de Freddy Krueger en el plano real ─víctima del tratamiento visual que se le otorga─, Valeria Marini como si no estuviera, y Ben Temple se divierte como angelical navegante espacial y demonio castrense. Apaga y vámonos.
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- Carteles de “De mayor quiero ser soldado”
- Imágenes de “De mayor quiero ser soldado”
- Tráiler de “De mayor quiero ser soldado”
Imágenes de “De mayor quiero ser soldado” © 2011 Canónigo Films, Black Flag Cinema, Stars Pictures y Trees Pictures. Distribuida en España por Canónigo Films. Todos los derechos reservados.
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