Se trata de un drama psicológico próximo a lo patológico. “Dejame entrar” podría considerarse como una historia de terror, sí, pero de terror verdadero y real, el que se puede experimentar ante la soledad y la falta de afecto.
Iba con cierta prevención a ver “Déjame entrar” por la campaña de promoción que se ha hecho, temiendo encontrarme con una cinta de terror que abusase del efectismo fácil y derivase en lo gore. Nada de eso. Ciertamente hay algún momento espeluznante, y también se respira un aire macabro porque hambre de sangre… existe. Pero la película no se pierde en el morbo, su planificación es ajustada y sabe sacar provecho al fuera de campo sonoro y visual, mientras que su música es tan eficaz como bella en algunos pasajes. El filme de Tomas Alfredson engarza además con la más rica tradición nórdica de ambientes solitarios y gélidos, trasunto de la soledad instalada en el alma y de una necesidad de afecto que dé sentido a una vida mortecina.
Hay quien puede haber interpretado “Déjame entrar” como una historia de amor gótico. Es una de las opciones válidas, siempre que quede claro el carácter posesivo y destructivo de ese amor que Eli siente por Oskar, y que antes tuvo hacia su “padre”: posesión que es dominio y sometimiento porque está en juego su vida, necesitada de sangre y también de cariño. Sin embargo, ya desde los primeros brochazos que nos ofrece Alfredson, y siguiendo la dinámica sueca de plantear asuntos metafísicos, también puede interpretarse como una historia fantasiosa, imaginativa de un chico humillado por sus compañeros de colegio, sin el calor de una familia que le ayude a echar raíces en la realidad, y que descarga su ira contra un fantasma al no atreverse a plantarle cara a la vida… hasta que ese fantasma se hace presente. Es el proceso de maduración desde la adolescencia, y desde la soledad.
En la película se dan esas muertes y también la misteriosa presencia de Eli, pero el espectador sabe que todo es producto del imaginario infantil, porque el director cuenta la historia desde el punto de vista subjetivo de Oskar, y por tanto también sabe que se trata de un drama psicológico próximo a lo patológico. Desde esta perspectiva, “Dejame entrar” podría considerarse como una historia de terror, sí, pero de terror verdadero y real, el que se puede experimentar ante la soledad y la falta de afecto, con familias rotas y personas que deambulan con heridas sangrantes ahogadas en alcohol. Es el realismo metafórico y surrealista nórdico, cargado de fuerza e intensidad que asfixian al espectador al quitarle todo el oxígeno y sumergirle en una piscina sin poder respirar. Aun tratándose de estilos diversos, qué lejos queda el bullying “gestionado” de “Cobardes”, la angustia provocada de “[Rec]“ o el amor vampírico plano de “Crespúsculo”… porque aquí asistimos a un acoso, a un miedo, a un sentimiento más real que “lo real”. Y mucha “culpa” de ello la tienen la maravillosa fotografía y la cuidada puesta en escena, que la han hecho merecedora de importantes premios y un gran éxito de taquilla.
- Más información sobre “Déjame entrar”
- Fotos de “Déjame entrar” (16)
- Crítica (9/10): Despertar a la vida y a la muerte, por J. Arce
- Crítica (10/10): La educación sentimental, por A.M. Pérez
- Crítica (9/10): Hambre de sangre y de cariño, por M.A. Delgado
- Crítica (9/10): Poesía del horror, por J. Revert
- Reportaje: Una Historia del vampiro en diez pasos, por A.M. Pérez
- “Déjame entrar” en el Festival de Sitges 2008
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Déjame entrar” – Copyright © 2008 EFTI Film. Distribuida en España por Karma Films. Todos los derechos reservados.
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Una historia donde ser vampiro tiene una carga psicológica muy fuerte, donde los vampiros cuando brillan es porque se prenden fuego y no porque se pasaron pasta para pulir.
Donde realmente hay un drama entre ser o no ser.
Si comparamos con “Crepúsculo”, donde los vampiros brillan como adonis con la luz del sol, se pueden alimentar de sangre de animal, viven bonitos para siempre, tienen poderes increíbles, pero No quiere que su amada sufra el tener que ser un vampiro. Creo que no podría disfrutar la película Crepúsculo ni con una lobotomía frontal
[...] la española “Retorno a Hansala” y la americana “Gran Torino”. También hay muertos en “Déjame entrar”, pero son de otro tipo… y el miedo del espectador corre parejo a las experiencias de unos [...]
Unas gotas de buen cine en la cartelera de abril…
A pesar de lo que dice el refrán, abril no trajo “aguas mil” para la cartelera, y sólo nos atrevemos a recomendar sin dudar dos o tres películas, eso sí, para un público diverso. Los más pequeños —y todos, en realidad— disfrutar….
Genial!!
El terror se ha usado como mero instrumento… la intención cinematográfica ha pasado por encima.
La escena de la piscina creo que es lo mejor que he visto nunca, estoy muy impresionada con el director.



























































