Mediocre cruce entre comedia familiar y buddy comedy. Walt Becker se empecina en remarcar, de forma ininterrumpida, su mensaje abiertamente familiar y amable, forzando situaciones rayanas en el ridículo.
“Dos canguros muy maduros” se ubica en las mismas coordenadas que la anterior película de su director, Walt Becker: en “Cerdos salvajes (con un par… de ruedas)”, un grupo de adultos de vidas aburridas y estancadas formaban su propio grupo de moteros y emprendían una ruta salvaje en dirección opuesta a las obligaciones de la adultez. Si algo ha cambiado en esta nueva entrega, es sólo un mayor subrayado del obligado mensaje familiar que desde el principio se presume: la familia como núcleo redentor de un divorciado martirizado por su nefasto historial matrimonial y un soltero que se niega a reconocer la caducidad de sus dotes seductoras; la familia como panacea de la inmadurez, que triunfará frente a cualquier otro tipo de ambición, en este caso empresarial.

Lamentablemente, la mediocridad de la que ya hacía gala Becker en “Cerdos salvajes” tiene su continuidad aquí: humor rebajado a situaciones que fuerzan expresamente el gag y rayanas en el ridículo (la escena en el restaurante en la que los dos protagonistas son aplaudidos como miembros de la tercera edad) y escasas justificaciones para una encadenación de escenas que apenas responden a los sucesivos caprichos de los dos retoños de los que los dos adultos se hacen cargo. Tampoco como buddy comedy destaca, exenta de referentes sólidos que la refuercen (“La extraña pareja” pudo ser un buen punto de partida para definir la relación entre los dos personajes principales) y repleta, en cambio, de lugares comunes de un humor más visual y facilón (los efectos psicotrópicos derivados de la ingesta de la medicación equivocada). Pero lo más irritante es comprobar como Becker se ajusta, sin oposición alguna, a los postulados de la marca Disney y se empecina en resaltar, de forma ininterrumpida, su mensaje abiertamente familiar y amable, hasta alcanzar el vergonzoso momento en el que Dan (Robin Williams) toma finalmente conciencia del camino correcto a seguir.

Williams y Travolta caen en el exceso gestual, más el primero por exigencias de su personaje que el segundo, algo más contenido. Pero al menos, ambos actores alcanzan entre sí cierto grado de química que hace creíble la fraternidad de la pareja, imprescindible para un mínimo sustento de la cinta. Las breves intervenciones de Seth Green, Matt Dillon y un Bernie Mac en su papel póstumo, apenas suponen aquí un aliciente en una comedia instalada en la estulticia, y que apenas sí disfruta algún momento de lucidez en medio de un maremagno de previsibilidad.
- Ficha de “Dos canguros muy maduros”
- Tráiler de “Dos canguros muy maduros”
- Fotos de “Dos canguros muy maduros” (21)
- Previa: Robin Williams y John Travolta maduran juntos, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Fotogramas de “Dos canguros muy maduros” – Copyright © 2009 Walt Disney Pictures y Tapestry Films. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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tiene mucha razón señor Jordi Revert, pero algo si hay que agradecer es la quimica que existe entre sus protagonistas, los dos le ponen coarazon a su labor en la comedia y nos muestran un trabajo digno de apreciar, de ellos deberian aprender Adam Sandler, el pesadisimo Jack Black y superrecontraintalentoso del patetico Michael Cera, que dan pena ajena de verlos en pantalla y no logran arracar del espectador una risa complice, caso contrario de Travolta y Williams que cargando con una pelicula mediocre logran sacar adelante sus personajes, al César lo que es del César.

























































