Una nueva hija de “Deliverance”, con rednecks acosando a urbanitas descolocados fuera de su entorno habitual, que adolece de unas interpretaciones flojas y unas excesivas ganas de tomarse en serio a sí misma.
Payasos, niños, juguetes, mascotas… lo que más nos aterra es aquello aparentemente inofensivo. Y el género lo ha exprimido desde sus mismos inicios, sabedor de los recursos que ha de utilizar y los resortes que ha de activar para que el palco disfrute pasando un mal rato. A veces como simple instrumento para provocar terror, a veces como inquietante vehículo que invita a reflexionar sobre la brutalidad del mundo en que vivimos ─¿si lo más cándido e inocente es capaz de matar, a qué podemos aferrarnos?─, el fantástico cuenta con estos elementos de manera recurrente, y aquí tenemos un nuevo ejemplo.

Steve (Michael Fassbender) y Jenny (Kelly Reilly) han planeado un romántico fin de semana en un paraje apartado de todo. La idea de él es pedir la mano de su amada en matrimonio, y para ello nada mejor que un lugar que no visita desde hace mucho tiempo, un recóndito escenario que invita al amor y a soñar con un futuro juntos… hasta que un grupo de chavales decide hacerles la vida imposible. “Eden Lake” redunda, una vez más, en los recursos explotados hasta la saciedad a la sombra de clásicos imperecederos como el inolvidable “Deliverance” de John Boorman; rednecks descerebrados llevan al límite a urbanitas aparentemente incapaces de defenderse en un marco natural tan salvaje y asilvestrado como los propios asaltantes, hasta que las víctimas, forzadas por los acontecimientos, deciden pasar al ataque, para sorpresa de propios y extraños. A partir de esta premisa básica, cada nueva propuesta oscila, básicamente, en optar por un mayor o menor grado de brutalidad y por una resolución final más o menos sorprendente, en función de la capacidad para sobrevivir de los damnificados. Y el director James Watkins no ha jugado sus bazas demasiado bien.

Teniendo en cuenta que la historia no da mucho de sí, el gran error del cineasta de cara a provocar una respuesta favorable del público es tomarse demasiado en serio lo que presenta, máxime cuando el nivel interpretativo de la pareja protagonista se ve superado por el del comando agresor, resultando un desequilibrio que impide empatizar con ellos de ninguna manera, especialmente con el novio bobalicón interpretado por un flojo Fassbender. Una banda sonora absurdamente grandilocuente, un dramatismo excesivo y una puesta en escena tosca, burda y ridícula en ocasiones, incapaz de encontrar apoyos sólidos en un libreto lleno de incoherencias y fallos de raccord, echan por tierra un metraje afortunadamente ajustado, que encuentra en los momentos más violentos y grotescos el impulso necesario para no caer en el olvido más absoluto. Previsible, tramposa y definitivamente fácil, la cinta puede y debe ser valorada en su justa medida, a pesar de estar lastrada de manera inevitable por su talante involuntariamente cómico, como un pequeño banco de pruebas para un cineasta que puede tener mucho que ofrecer en el campo del gothic y el survival horror más radical que llega con cuentagotas desde las islas británicas.
En las imágenes: Fotogramas de “Eden Lake” © 2008 Rollercoaster Films y Aramid Entertainment. Todos los derechos reservados.
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Pues a mi me parece una buena película, aun después de haber leido la pedante crítica de Jose Arce.

























































