“El americano” es un thriller convencional en el que nunca penetramos en el alma del protagonista ni sabemos de sus motivos. Un vehículo para el lucimiento de Clooney y medio vacío, que no mueve a la emoción ni consigue la reflexión.
La calma de una mañana soleada se rompe cuando un disparo acaba con la vida de un individuo y su sangre ensucia la blancura de la nieve. El asesino hace, a continuación, una llamada misteriosa para terminar escondiéndose en un tranquilo pueblo de los Abruzos italianos, donde la venganza volverá a perturbar la paz del lugar. Vemos que el americano del título es perseguido por una mafia sueca, mientras trabaja para otra como asesino a sueldo o suministrador de armas… aunque ahora empieza a perder facultades y a estar de vuelta de todo, a plantearse otro género de vida. Es la redención de un hombre que se mueve entre la violencia y el sexo… hasta que se encuentra con el amor y trata de escapar de la red que él mismo ha contribuido a tejer.

“El americano” es un thriller convencional —con antecedentes en el polar, cine francés policiaco de los sesenta con Jean-Pierre Melville de referencia— con el amor y la muerte acechando, con tramas ocultas y personajes en la sombra que descuelgan lacónicamente el teléfono o aprietan el gatillo sin demasiados miramientos. Un mundo siniestro y oscuro donde prima el enriquecimiento y la búsqueda del placer, donde no se hacen preguntas porque todos se entienden con la mirada y los silencios. En vano el director Anton Corbijn (hizo un buen trabajo en “Control”) incorpora a dos personajes, Clara y el padre Benedetto, que son “profesionales” del cuerpo y del espíritu, y que tratan de averiguar lo que hay dentro de Jack para ayudarle: aunque intuyen misterio y vacío, en realidad no descubren nada porque George Clooney no permite ver lo que se esconde tras su vida solitaria y sin identidad, con una frialdad y despego en las relaciones personales que se refleja tanto en el manejo de las armas como en el trato con las mujeres. Es un alma perdida, un pecador a quien el sacerdote tratará de tender una mano… porque él también la necesitó para recomenzar su vida.

Es la bajada al Infierno para mostrar la vida de Jack/Edward y dejar clara la fuerza del amor, aunque hubiera sido más elegante y meritorio no recorrer la vía de lo explícito y morboso y decidirse por lo sutil y lo sugerido, por el fuera de campo o la elipsis. Por eso, aunque todo parece moverse en las sombras, en realidad todo acaba por enseñarse y sonar a falso: violencia, sexo, traición, debilidad, reparación… se radiografían con una llamada telefónica, una foto reveladora o un cambio injustificado tras una noche en el burdel. Nunca acabamos de penetrar en el alma del protagonista ni de saber los motivos para actuar así, tan incomprensible en sus reacciones al principio como al final —el desenlace es de lo más forzado, a la vez que previsible y tópico—, sin que el fallido flashback ayude a descifrarlo. Una película para el lucimiento de Clooney, con algunos plano cenitales y la presencia metafórica de la mariposa —amor luminoso pero efímero, lo mismo que en la reciente “Bright star” (Jane Campion, 2009)— que pueden interpretarse tanto como elementos poéticos como pretenciosos, o con sobresaltos efectistas que buscan crear tensión en un Jack que vive con el miedo en el cuerpo.

Aunque se entiende la intrusión de la figura del sacerdote para hablar de la redención personal y servir de espejo al asesino desorientado, suena a impostado y artificioso en el guión, con diálogos perspicaces y auto-reflexivos. Tampoco el personaje de Jack parece muy cuidado y matizado, y sus relaciones con la prostituta Clara —Violante Placido apenas aporta algo más que su belleza— se transforman en amor sin que el espectador sepa muy bien cómo. El resto de personajes son enigmas fríos y autómatas, poco profesionales para lo que se les debía suponer: cada uno de los asesinatos son ejecutados sin arte ni resistencia alguna, lo mismo que las persecuciones en moto o a pie por las estrechas calles del pueblo medieval.

Falla el guión y también el ritmo premioso de la trama, que se demora en el montaje de la sofisticada arma o en los encuentros sexuales, lo mismo que en la subtrama del sacerdote arrepentido o de la misión de una Mathilde sin dibujar. Eso sí, los parajes italianos y la fotografía son para admirar —se nota que Corbijn es fotógrafo—, lo mismo que una partitura de Herbert Grönemeyer… pero ni eso ni su intención redentora bastan para dar contenido a este western moral, una película medio vacía que no mueve a la emoción ni consigue la reflexión.
- Ficha completa de “El americano”
- Fotos de “El americano”
- Tráiler de “El americano”
- Entrevistas de “El americano”
- Crítica (6/10): Demasiado reservado, por J. Arce
- Crítica (5/10): Un tipo moroso, por J.R. Fernández
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “El americano” – Copyright © 2010 Focus Features, Greenlit Rights, Smoke House y This Is That Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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