“El aprendiz de brujo” exhibe un inocentón espíritu ochentero, pues se pretende heredera de la comedia fantástica de esos años. Un disfrute entretenido y olvidable en el que lo mejor son unos Nicolas Cage y Alfred Molina que se lo pasan en grande.
La fascinante anomalía que era “Fantasía” (James Algar y Samuel Armstrong, 1940) halló su estandarte en uno de sus segmentos más cautivadores y, al tiempo, oscuros. El episodio, dirigido por Algar y en el que el ratón Mickey era ese aprendiz de brujo que, al ritmo sinfónico de Paul Dukas, daba vida a una escoba para que esta se hiciera cargo de sus tareas, contemplaba en un pasaje onírico las aspiraciones de poder del joven mago antes de dar paso a una pesadilla real, hecha de siluetas militares y angustioso ahogamiento. Presunta fuente de inspiración de esta “El aprendiz de brujo”, las escobas ocupan en la película de Jon Turteltaub un lugar simbólico, casi forzado, una mera anécdota que sirve para estropear la cita del aprendiz Dave Stutler (Jay Baruchel) con la chica de la que siempre estuvo enamorado (Teresa Palmer). Una traducción en clave teen que es tan afable como intrascendente, representativa en su tonalidad cándida de un conjunto evidentemente dispuesto a ganarse a toda audiencia.

Sorprende, cuanto menos, encontrar a Jerry Bruckheimer detrás de una función deliberadamente humilde, que renuncia al ruido y pretensión asociados al productor. En su lugar, “El aprendiz de brujo” exhibe un inocentón espíritu ochentero, pues se pretende heredera de la comedia fantástica de esos años a la vez que troquela su espectáculo con lo último en efectos visuales (esa persecución a ambos lados del espejo). La suma da pie a un pasaje realmente memorable: esa batalla de magos en la pequeña China carpenteriana en la que un dragón cobra vida para poner a prueba al inexperto Stutler. Aunque, quizá, la escena sea lo único realmente memorable en una cinta que se olvida fácil, tanto como los chascarrillos de Jay Baruchel, y pese a que pueda resultar tan divertida como su chiste a costa de Depeche Mode.

Tras un prólogo torpe en su narrativa, delicioso en su vocación pulp, Turteltaub demuestra buen pulso al imprimir ritmo constante, trepidante a esta suerte de juego de magia para toda la familia, en ocasiones atrevidamente infantil (la broma que el brujo Balthazar Blake [Nicolas Cage] le gasta a su desprevenido alumno en el coche) y siempre entretenido. Lo mejor de este disfrute pasajero, empero, son unos Nicolas Cage y Alfred Molina que se lo pasan en grande como eternos hechiceros rivales: el primero, comedido y hasta divertido con su look basura; el segundo, aplicando las rutinas de supervillano con alegre sarcasmo.
- Ficha completa de “El aprendiz de brujo”
- Fotos de “El aprendiz de brujo”
- Tráiler de “El aprendiz de brujo”
- Cómo se hizo “El aprendiz de brujo”
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En las imágenes: Fotogramas de “El aprendiz de brujo” – Copyright © 2010 Walt Disney Pictures, Jerry Bruckheimer Films, Saturn Films y Broken Road. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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