Con “El árbol de la vida”, Terrence Malick regala una película repleta de cuestiones trascendentes y trascendentales sobre los misterios y el sentido de la vida, tratadas por el director con sublime sensibilidad, sutilidad y delicadeza.
¿Dónde estabas, Dios mío, cuando se murió nuestro hijo? ¿Por qué nos has hecho esto a nosotros, que siempre te hemos tratado bien? ¿Por qué nuestro padre nos hace daño? Son preguntas e inquietudes de los desconcertados protagonistas de “El árbol de la vida” (ver tráiler y escenas), película en la que Terrence Malick se atreve a plantear el problema del mal en el mundo, y donde busca el sentido de la muerte en medio del dolor de una familia católica de Texas que acaba de perder a su hijo. Son cuestiones trascendentes y trascendentales sobre los misterios y el sentido de la vida, tratadas por el director con sublime sensibilidad e inteligencia, con la sutilidad y delicadeza de quien sabe que se aproxima a temas muy íntimos y difíciles en los que la cabeza no alcanza a comprender los dictados del corazón, ni la realidad de la misma vida. La familia O’Brien tampoco entiende el sentido de la muerte de alguien joven, y duda entre seguir el camino de la naturaleza o el de la gracia, en rebelarse ante Dios o acercarse a Él con confianza, y de ahí la avalancha de imágenes y recuerdos que se nos regala durante más de dos horas de la mano del hijo mayor Jack.

No hay pretenciosidad, impostación ni grandilocuencia en su discurso, por mucho que la cinta esté plagada de profundas reflexiones y de oraciones sentidas elevadas al cielo, de manieristas movimientos de cámara y marcadas angulaciones. Lo de Malick es sabiduría y humanidad a raudales, sinceridad y modestia en grado eminente, y también poesía y perfección en el uso de la imagen, hasta conseguir una sinfonía de color, música y sentimiento que traspasa el umbral de lo narrativo para arrancar un puñado de sensaciones que se adentran en lo más hondo del espectador. Son fogonazos impresionistas de luces y sombras, presentes en una fotografía con valor metafórico y materia de la misma vida, allá donde lo personajes deben separar las alegrías de los sinsabores para descubrir en todo la gloria de Dios. Son inquietudes sinceras manifestadas a media voz por sus personajes en un intento por encontrar paz en la tribulación, y también realidades para la contemplación de la hermosura de una vida no exenta de dificultades —desde las escenas cosmológicas hasta las biológicas y humanas de los recién nacidos o de los jóvenes infantes—.

Esa es la odisea que emprenden durante dos horas el matrimonio O’Brien y el primogénito y ya adulto Jack, en un viaje por la memoria y la conciencia, a la búsqueda de respuestas para ese dolor por la pérdida que se ha adueñado de su alma, para terminar comprendiendo que la felicidad está en descubrir el amor —y que donde está el amor, allí está Dios— y aceptar incluso el dolor como un condimento del amor —«te lo entrego a ti, te entrego a mi hijo», dice al final una Sra. O’Brien inundada de luz y llena de paz, mientras mira al sol—. Visión espiritual y trascendente de la vida en la que esa luz divina que abre la película y que intermitentemente la salpica para guiar a la atribulada familia con un «sígueme», para atravesar el umbral de la vida —la puerta que da acceso al mar, a la libertad de ataduras terrenas— y ayudarles a descubrir que siempre se han querido a pesar de los errores y horrores de unos y otros, que Él siempre ha estado con ellos. Para mostrar la dualidad de la luz entre la oscuridad, Malick se remonta al origen de los tiempos y nos ofrece hermosas e impactantes imágenes de forma y color con el bien que coexiste y se mezcla con el mal; y también para enseñarnos cómo el hombre ha sido contemplado y guiado hacia sí por una fuerza superior, a veces de manera velada y misteriosa, pero siempre sabia y amorosa.

Excelente orquestación de primeros planos de rostros que transmiten inquietud y desconcierto, con un hijo cuya mirada refleja la difícil entrada en la adolescencia y la distancia que comienza a producirse con su padre y con la misma vida, o con un matrimonio que sufre los reveses de la existencia y las dificultades de la convivencia. Malick nos presenta a un padre severo y autoritario para quien la disciplina está en la esencia de la educación, y a una madre cariñosa y acogedora que queda en una difícil posición entre su marido y sus hijos, y hace que ambos sean como las dos caras de un mismo Dios de justicia y misericordia, padre y madre a la vez, en correspondencia a la perspectiva dominante en el Antiguo y Nuevo Testamento, respectivamente. Con “El árbol de la vida” se nos regala un hermoso poema visual en el que Dios mira al hombre y lo pone a prueba —de ahí la cita inicial del libro de Job— pero sin dejarlo solo, para decirle que se fíe de Él y que no se atormente con el peso de la culpa ni con lo que no comprende, que trate de descubrir el amor y perdonar. Profundidad espiritual, metafísica y existencial para una vida en que la luz llega junto a la oscuridad, y donde a veces las tinieblas nos impiden ver y gozar de aquélla.

Exquisita banda sonora y magnífica dirección de actores, con sobrias y contenidas interpretaciones de Brad Pitt, Sean Penn o Jessica Chastain, para un drama humano en el que sorprende el trabajo del joven Hunter McCracken como hijo distante y necesitado de afecto, en permanente e intensa contradicción ante la realidad que descubre —cada uno de los abrazos a su padre o a su madre son momentos de genialidad, de intensa expresividad sin palabras—. Dos horas de búsqueda en que la libertad es tan protagonista como el amor —de hecho, es en el mar donde los protagonistas se reconocen de verdad como familia—, tanto para un director que no impone una única lectura como para el espectador que puede reparar en un aspecto u otro —alguno puede ver, por ejemplo, una perspectiva panteísta en Malick, quedarse en un planteamiento meramente cósmico o apuntarse al modo en que captura lo intangible y lo inefable con las formas sensibles—.

Sólo un punto oscuro en esta gran película, y es cierta desconexión del personaje de Sean Penn durante buena parte del metraje, quizá por necesidades del montaje y de reducir su duración. Pero, con todo, no cabe duda de que estamos ante una propuesta brillante, profunda y abierta, honesta y valiente, artística en las formas y reflexiva en el fondo, única en su especie y merecedora de la Palma de Oro del último Festival de Cannes. Su circuito no es el comercial ni el de los Oscar®, por su carácter reflexivo y estético, nada explicativo y más poético que narrativo. Pero los amantes del buen cine disfrutarán como nunca porque detrás hay un autor con mayúsculas, y porque delante una luz misteriosa nos alumbra y da calidez en las oscuridades de la vida.
Calificación: 9/10
- Ficha completa de “El árbol de la vida”
- Imágenes de “El árbol de la vida”
- Tráiler de “El árbol de la vida”
- Escenas de “El árbol de la vida”
- Crítica (9/10) de “El árbol de la vida”, por José Arce
- Crítica (10/10) de “El árbol de la vida”, por Jordi Revert
- Crítica (5/10) de “El árbol de la vida”, por Joaquín R. Fernández
- Previa: Historia de la vida y el mundo, por Jordi Revert
- Reportaje: Terrence Malick, el poeta de las imágenes, por Jordi Revert
- BSO: Desplat le da una lección a Malick, por Joaquín R. Fernández
- Noticias relacionadas con “El árbol de la vida” y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “El árbol de la vida”, película distribuida en España por Tripictures © 2011 River Road Entertainment. Todos los derechos reservados.
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Una película sencillamente maravillosa, poesía en imágenes, una oración contemplativa en la que la instrospección, la vida que nos toca, y vivimos, es también importante, como la infinitud…Dios que está para darnos Luz en medio de la oscuridad que nos puede invadir…ante el dolor, el desconcierto y la muerte. Descubrimiento de la Luz en el Amor, que aparece, libre, con fuerza, y del que necesitamos y aspiramos en nuestra vida: Dios mismo.
Esta pelicula hay que verla desde dentro, una reflexión, como la que tenemos cuando nos paramos en nuestra vida…Eso es lo que el director pretende, sin apenas palabras, las justas, las necesarias…
Atrevido y audaz trabajo, en un cine donde se demanda acción, y explicación lógica, evasión..quizá para saber que el arte nos encuentra en la esencia misma del hombre.
Excelente crítica la de Julio Rodriguez.
En realidad creo que reducir la película a la historia de la familia O’Bryant es quedarse en la superficie.
Malick no creo que pretenda contar una historia en ningún momento, sino producir un cúmulo de sensaciones y sentimientos con los que el espectador se sienta estrechamente vinculado, en otras palabras le invita a realizar un viaje introspectivo ciertamente incómodo y luego, una vez le plantea todas esas cuestiones trascendentales y le propone respuestas más bien desagradables o poco satsfactorias, enmarca la existencia humana dentro de la inmensidad del universo.
Es una película difícil para el espectador que no este acostumbrado y familiarizado con este director, pero sin duda alguna es su mejor película, aunque creo que exige de varios visionados para comprenderla como es debido.
Yo ya estoy esperando que salga en DVD.
Si esperas ver una película de matiné, ve a ver Super 8 o Crepúsculo. Si te cuesta el análisis, ve televisión o una revista porno. Esta es una obra de arte (imagino que te aburre Bach o Malher), con
una cantidad de subtextos que para entenderla en su totalidad es necesario verla una y otra vez. Tu ignorancia queda en evidencia en tus argumentos y tu pésima ortografía. Gracias Malick por hacernos pensar y no considerarnos zombies sin alma ni raciocinio.
De verdad no se de donde sacan una calificación tan buena, a una película tan mala…..al igual que le paso a Jose luis, en la sesión a la que asistí también se marcho gente…..de verdad es lamentable…..No se si el crítico habrá visto la misma película o le habrán pagado …pero no comparta ni por asomo esa puntuación para mi es un 0 claro.
Jose Luis, tiene razon el cinefago,deberian haber puesto un letrerito de que eso no era una pelicula y que no era apta para todos los publico, pero cobrar la entrada si lo hacen, arte pero con precio jajajaja vaya tomadura de pelo, luego los criticos se quejaran de que no les hacen ni caso.
Jose Luis, despues de ver las faltas de ortografia de tu comentario no me extrania que no entendieses la pelicula.
jose luis, el tráiler no engaña a nadie. Es precisamente lo que ofrece la película, una mezcla de espiritualidad y alegoría servida con una sensibilidad magistral. Malick es grandilocuente, sí, pero muy bueno. El problema no es cómo te la han vendido, que en eso han sido sinceros, sino que tú vas a ver pelis sin juicio. Así aprenderás.
pedazo de mierda de pelicula no vale ni para sentarse a verla, nunca habia visto a la gente de irse a mitad de la pelicula y abucheando menuda verguenza no tenia sentido la pelicula parecia que estabamos viendo un documental o algo parecido no lo veia normal algunas escenas como los dinosaurios en una pelicula de drama que al final salimos todos con la cara de que no la an pegado con la pelicula y encima lo peor de todo esque no se puede reclamar el dinero de la gran mierda mas grande que e visto en mi vida peliculas españolas tienen mas sentido que esta la gente se quejaba y con razon la gente se marchava del cien indignada pensando que ivan a ver otra cosa y preferian irse y acer otra cosa de probecho en vez de tirar una tarde en una butaca.Total es la peor pelicula con diferencia que e visto en mi vida y que en el trailer de las peliculas por favor que sean mas legales y que ponga lo que de verdad ay en le peli y no engañen a las personas que encima que esta tan cara las entradas encima nos la meten por el culo de esta manera.
























































