A pesar de unos solventes Leonardo Sbaraglia y Miguel Ángel Solá, la lección moral no llega al espectador porque se ofrece de manera críptica y no provoca ninguna emoción dramática ni reflexión más allá del mensaje largamente ocultado.
En estos tiempos de crisis y de ausencia de convicciones morales, no está de más que el cine rompa una lanza a favor de la ética personal y laboral. Ese es el empeño de Gerardo Herrero al adaptar la novela de Hugo Burel, y ponerse tras la cámara para rodar “El corredor nocturno”. Pero no bastan las buenas intenciones, porque el intento hubiera requerido mayor claridad y equilibrio narrativo en el guión, una puesta en escena más verosímil, convincente y una menor palabrería y pretenciosidad… porque al final este thriller psicológico deja frío al espectador, cuando no perdido en los rincones reales o mentales de su protagonista. Eduardo en un joven ejecutivo que ha ascendido en la multinacional de manera no muy ortodoxa, y que verá complicado su futuro con la aparición del enigmático Raimundo Conti, que asegura ser su más fiel amigo dispuesto a todo por ayudarle, y que se introduce incluso en su círculo familiar a pesar de la desconfianza y rechazo de Eduardo.

El director de “El principio de Arquímedes” nos ofrece una película abstracta y psicológica, conceptual y misteriosa, en la que todo quiere cobrar sentido a medida que avanza la historia de Eduardo. Sin embargo, es fácil que uno se quede por el camino, y no porque la trama sea difícil de entender, sino porque no engancha ni avanza con ritmo regular o el guión no está bien construido en sus giros o subtramas. Las sucesivas apariciones de Conti vienen siempre cargadas de un halo metafísico y hermético, con una palabrería vacua y referencias incomprensibles para Eduardo y para el espectador. Un suspense falso y mantenido a partir de la palabra a medio decir —lo mismo sucede con las alusiones del compañero a punto de jubilarse—, con flashbacks artificiosos y reacciones sorprendentes en un desconcertado y errático Eduardo. Demasiada conducción del misterio a través de la ocultación de pistas, con una puesta en escena fría e irreal que no convence hasta el final (entonces ya es demasiado tarde), donde lo mejor es la fotografía y el gesto adusto y siniestro de Miguel Ángel Solá.

La lección moral no llega al espectador porque se ofrece de manera críptica y confusa, porque no provoca ninguna emoción dramática ni reflexión más allá del mensaje largamente ocultado, porque narrativamente no funciona la historia personal. Tanto Leonardo Sbaraglia como Miguel Ángel Solá interpretan con solvencia sus papeles de individuo desconcertado y conciencia vestida de negro, respectivamente. Pero sus personajes no invitan al espectador a sintonizar con ellos porque están mal dibujados en el guión, y cuesta entender que todo se dé en la cabeza del primero o que el segundo sólo sirva de vehículo moral.

Por otro lado, toda la subtrama empresarial con el director americano resulta impostada y sin vida auténtica, destinada más bien a castigar al capitalismo salvaje que regula plantillas sin ética ni humanidad, lo mismo que las del policía solitario o la de la viuda trastornada, que distraen y rompen el ritmo más que ayudar en la narrativa del filme. Bienintencionada pero fallida película hispano-argentina, que nos trae a la pantalla monstruos empresariales y fantasmas interiores en una huida permanente hacia adelante, la de quien corre sin parar en la oscuridad de la noche, sin saber que se precipita hacia la soledad y la ruina moral, cayendo en la amnesia de quien no desea llegar a la verdad ni permitir que su conciencia le ponga reparos en su fulgurante carrera.
- Ficha completa de “El corredor nocturno”
- Fotos de “El corredor nocturno”
- Tráiler de “El corredor nocturno”
- Clips de “El corredor nocturno”
- Crítica (3/10): En casa de Herrero…, por J. Arce
- Previa: Corredor sin retorno, por J. Revert
En las imágenes: Fotogramas de “El corredor nocturno” – Copyright © 2010 Castafiore Films, Tornasol Films, Realizaciones Audiovisuales A.I.E., Zona Audiovisual y Haddock Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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A mi me dejo completamente en ascuas, pensando…mucho, pude llegar a a la conclusión de que podia ser real la presencia de Raimundo como agente de la propaganda contra el mundo liberal y sus empresas multinacionales que requieren directivos deshumanizados que concurran en la escena empresarial para inclinar su balanza……………leeré el libro y a ver si opino igual
MARCELO!! es un critico de cine, no va a decir “no me gustó” da las buenas razones para opinar lo que a él le pareció la pelicula y está perfecto, sino no habría cine en este pais, pero lo hay y muy malo como esta pelicula hahaha, opino lo mismo que esta crítica porque viví la peli de igual manera, fria distante y no verosimil, no creen los actores mismos que estan en ese mundo, entonces no hay buen juego.
Y vos quien sos para asegurar que “la lección moral no llega al espectador”. Como sabes esto con certeza?? a cuantos espectadores a la salida del cine entrevistaste para decir que “al final este thriller psicológico deja frío al espectador, cuando no perdido en los rincones reales o mentales de su protagonista”??? No estaras hablando de vos mismo, tomandote la atribución de ser la voz del pueblo? Basta de hablar por los demas, critiquen sin miedo a decir “a mi no me gustó”.

























































