De vez en cuando, uno se encuentra con una película en la que todo parece empujar a salir del cine y olvidarse cuanto antes de lo visto, porque ni la historia convence ni los personajes reflejan autenticidad. Es lo que sucede en esta comedia romántica agridulce que Alberto Lecchi presentó en la última edición de la Seminci, y que incomprensiblemente se llevó la Espiga de Plata. En “El frasco”, el director argentino busca escrutar el alma de dos perdedores e inadaptados, de dos personajes solitarios con un presente hipotecado por el pasado… hasta que el amor se abre paso entre ellos. Un guión más simple que sencillo, muy previsible en su desarrollo narrativo y bastante limitado en el dibujo interior de la pareja protagonista, que se permite más de un equívoco telegrafiado y alguna pirueta del todo inverosímil para avanzar y terminar con un toque tan complaciente como falso.
Juan Pérez es un conductor de autobuses más bien gris y torpe, conocido por todos como “mudo” por su dificultad para relacionarse con la gente. A su carácter huraño se le suma cierta timidez enfermiza, quizá resultado de algún trauma que le encadena… pero todo se nos muestra de manera tan plana y con tan poca fuerza que Darío Grandinetti no puede hacer más que poner gestos prefabricados y estereotipados a su personaje con “cara de palo”. Un papel que quiere dar risa y pena a un tiempo, y que acaba convirtiéndose en marioneta de guiñol o caricatura patética con sus respuestas monosilábicas. Este buen actor sufre las consecuencias de un error de casting, pues cuesta verle en un papel de personalidad tan frágil y endeble, y más aún creerse su evolución posterior o su vis cómica. En su autobús y en su vida se cruza a diario con Romina, una joven maestra deprimida que responde al tópico de “un alma en pena y peleada con el mundo”, también necesitada de una cura de afecto y autoestima. Leticia Brédice intenta darle el dolor y sentimiento que se presupone, pero su personaje sufre los mismos defectos de guión que su compañero.
Es evidente que las vidas de estos dos desgraciados personajes podrían unirse como anillo al dedo, pero la realidad es que entre ellos no hay más sintonía que la que marca el guión y propician las circunstancias, y a fin de cuentas el espectador percibe que todo está muy forzado… y nunca entra en la historia. Algún chispazo de gracia, ironía y sentimiento surge, pero se ve venir a cada paso y no supone más que un instante de humanidad en una historia que podía dar mucho más de sí, bienintencionada y amable pero reiterativa y sin frescura, con conflictos y equívocos artificiosos, con complejos presentados de manera superficial. Lo del frasco es pura anécdota, y las heridas del pasado no pasan de subtrama para justificar unas vidas en formol… que buscan su lugar en el mundo. Lo mejor, sin duda, ese parador de carretera y los personajes que lo habitan, los más auténticos de la cinta. Una película romántica liviana que se deja ver en su ausencia de pretensiones y complejidad, pero que apenas deja nada en el espectador a su término… como si toda la vida se hubiera ido al traste con el frasco del título.
En las imágenes: Fotogramas de “El frasco” – Copyright © 2008 Zarlek Producciones y Quimera Films. Distribuida en España por Premium Cine. Todos los derechos reservados.
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Acabo de verla. Creo que daba para mucho más. Se queda en el estereotipo de personajes traumados más llenos de tics que de realidades. Hasta la mitad tiene bastante coherencia (previsible) pero luego ya se transforma en la típica peli que tiene que culminar con el final rosa que se supone esperado.
Es como una pelicula de Sorín si la plasma un yanqui al cine…
Lo mejor por lejos de este año, “Mal día para pescar”, buena forma de mostrar todo lo que se puede hacer en cine.
Ahora que paso del medio siglo, cada vez me convenzo más de lo dificil que es ser critico con algo o alguien. Todos tenemos un color en nuestro cristal propio para ver las cosas. Conozco a Sorin y me encantan sus peliculas, algo se de interpretación pues llevo más de 30 años en la profesión y sin embargo pido disculpas a los que lo tienen tan claro todo. Me encantó esta pelicula y sus actores y creo que cuando me emociono con un cuadro, un ballet o una comida no es necesario ser ningún experto en nada de ello. La cartelera esta llena de comedias romanticas sobre todo estadounidenses envueltas en sofisticados envases. Me quedo con este simple frasco. Lo Sorin no quita lo valiente.
Elena, no conocer a Sorín no es pecado. Pero es como dar una opinión de buen comer sin saber quién es Ferrán Adriá.
Saludos
Coincido mucho con Julio… veo que la tenés clara. Yo fui bastante más benévola cuando la vi y observé los personajes. Ahora, leyendo tu descripción de cada uno de ellos me ayudaste a definir algunos tips con más criterio. Gracias!!
Hola Claudio! Creo que no hemos visto la misma pelicula….
A mi me ha gustado mucho mucho…
tal vez es que no se quien es Sorín, pero voy a investigar.
A todos los demás decirles que no se la pierdan.
Lamentable.
Este director quizo ser Sorín, quiza hacer algo como Historias mínimas, o tantas de ese director que transmiten cuestiones humanas sensillas, locales, paisajes, etc.
Las actuaciones sonpésimas, es increíble que todos trabajen mal.
Esto es una agrasión al cine.
Disculpen la crudeza pero no es para menos.



























































