Óscar Aibar firma una cinta que no termina de ser redonda, pero que cuenta con un reparto en estado de gracia. “El gran Vázquez” es una película fresca que, en su inteligente asalto a la nostalgia, sabe hacerse perdonar sus flaquezas.
Vaya por delante que quien esto escribe no puede ser neutral a la hora de valorar esta película. Porque, como para gran parte de la gente de mi generación, asomarse cada semana a las páginas de los tebeos de la editorial Bruguera se convertía en uno de los momentos más esperados. Y desde luego, más allá de la hegemonía de Mortadelo, Filemón y todos los personajes surgidos del lápiz de Francisco Ibáñez, el nombre de Manuel Vázquez destacaba sobre todos los demás, quizá el mejor dotado para el dibujo y con un sentido del humor que trascendía lo que se suponía sólo para niños: Anacleto (agente secreto), las hermanas Gilda, la familia Cebolleta… y cómo no, el moroso y caradura tío Vázquez. Por entonces, no sabíamos que la factoría Bruguera era también lo más parecido a unas galeras para los dibujantes que trabajaban en ella, pero algo así teníamos que haber imaginado cuando Ibáñez se retrataba a sí mismo como un trabajador estajanovista, y cuando Vázquez se pintaba perseguido por acreedores, sastres y policías (sus varias, e incluso simultáneas esposas, claro, quedaban fuera del trazo de aquellas publicaciones dirigidas al público infantil).

Pues bien, el principal mérito de Óscar Aibar es haberse dado cuenta de que bajo el logotipo del gato negro se ocultaba una editorial que marcó toda una época no sólo por sus publicaciones, y que alcanzó su máxima expresión en la propia vida de un personaje que podía despertar la sonrisa o el desprecio por su falta de escrúpulos, pero que quizá, si se hubiese dedicado a otros oficios artísticos más académicos, tendría hoy un reconocimiento superior al que tiene (ya se sabe, da más glamour que el pillo caradura se apellide Gainsbourg y se acueste con Brigitte Bardot, pero que sea carpetovetónica no quita nada de potencia a la historia de Vázquez). Y a través de él ha conseguido lo que no deja de ser un regalo para el espectador añorante de aquella época: descubrirnos cómo eran los pupitres en los que se sentaban los dibujantes (entre los que llegaba a haber algunos que, tenidos por rojos, no podían conseguir trabajo en otra parte) y, sobre todo, que el torrente de páginas que ofrecían semanalmente no era más que el reflejo de una sociedad que apenas despertaba al consumo, con la ilusión de apuntarse a la cola para recibir un 600 al cabo de dos años (por supuesto, a pagar en cómodos plazos).

Es cierto que le falta algo a la cinta para terminar de ser redonda, como si las apuestas estéticas o el guión no remataran del todo la faena de recordarnos una época en la que los españoles eran gente pobre que soñaba con convertirse en clase media (una época que, por cierto, parece tener inquietantes resonancias con los días que ahora nos toca vivir). Pero de lo que no cabe duda es del mayor acierto de todos: un reparto en estado de gracia, empezando por un Santiago Segura que se convierte en un Manolo Vázquez revivido; un Enrique Villén simplemente perfecto como el jefe compasivo de la editorial; un Álex Angulo modélico como el malvado de la función; una Mercé Llorens que parece salida de un fotograma de cualquier cinta de los años sesenta; e incluso un Manolo Solo que, en sus pocas escenas, construye un Francisco Ibáñez que podría pasar por el clon joven del original. Si a eso añadimos la banda sonora de Mastretta, tendremos una cinta fresca que, en su inteligente asalto a la nostalgia, sabe hacerse perdonar sus flaquezas.
Clafisicación: 6/10
- Ficha completa de “El gran Vázquez”
- Fotos de “El gran Vázquez”
- Tráiler de “El gran Vázquez”
- Crítica (4/10): Las sombras del genio, por J. Arce
- Crítica (7/10): Viñetas de la picaresca, por J. Revert
- Previa: Genio y figura, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Escenas de “El gran Vázquez” – Copyright © 2010 Distinto Films, Tornasol Films y Castafiore Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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Bruguera fue un monstruo editorial y Vazquez, ah Vazquez. Parece mentira que un artista de su calibre tuviera las mismas luces que un mosquito hibernando. Ha quedado en la historia como uno de los grandes monstruos del humor de la historieta española. Quizás en otro tiempo y lugar, hubiera llegado a ser tan famoso y tan rico como el creador de Carlitos. Aunque para mi, Vazques supera a Shultz cuarenta veces. Entrad en
http://korrukokiko.wordpress.com
A mi me ha ENTRETENIDO, evidentemente, hay escenas mas o menos graciosas para cada espectador. Es facil de ver y viendo la oferta actual en la cartelera, me parece muy recomendable. Los actores estan bien y es divertida.
El gran Vazquez es un biopic en clave de tebeo, una manera amable de contar una época y un lugar, pero también una esencia, una manera de ser muy española, la vida de un pícaro, un vivales, luchando siempre contra uno mismo, en una continua fuga hacia delante.
El director, también dibujante de cómic, trabajo con Vazquez en el cómic underground Macoqui y desde la profunda admiración de un chaval que empieza acabo relacionándose con su ídolo. Seguramente es por esto que la película ve al personaje con buenos ojos y desde el amor a una profesión en tiempos míticos en los que los derechos de autor no es que no existieran, es que eran del todo al contrario de lo que son ahora – algo muy parecido con lo que pasa en el cine americano hoy, en el que las productoras son dueñas y señoras de todo el producto final de directores actores músicos, etc..
Así, con buen hacer, el director desarrolla, como si de un tebeo se tratara, la vida de este pícaro llamado Vazquez, de profesión dibujante y de afición vividor – o tal vez es al revés – y de paso retrata una sociedad, unas relaciones laborales, unos personajes que viajan de la comedia al mas completo desastre y viceversa, sin solución de continuidad.
El director sigue las premisas del “Bruguera Way Of Life” para desarrollar la película, unos héroes que quieren salvar el mundo pero que solo consiguen enredarlo aun más, unas familias producto de los naufragios más desastrosos y unos jefes más chapuceros que los mismos trabajadores. No es extraño que estos cómics, entonces llamados tebeos, gustaran tanto a pequeños y adultos, por que en ellos se reflejaba la autentica realidad de un país y no en los telediarios del régimen…
Es de destacar la actuación de Santiago Segura, que esta actuado en su justa mesura, sin destripar, sin derrapes como los de Torrente. Pero sobre todo es de destacar el conjunto de secundarios que lo acompañan y arropan, con parecido físico a los verdaderos personajes, pero también con relación a los personajes de los tebeos, como el del jefe interpretado por Enrique Villén, por citar uno.
También es de destacar la ambientación de la época, la publicidad, los muebles, los vehículos y también la transformación de lugares reales con cuatro detalles, tarea nada fácil.
En definitiva una buena película española que merece más atención de la que parece estar recibiendo.
Saludos.

























































