“El gran Vázquez” es un sentido homenaje al genio y un precioso retrato de la España de la picaresca que dibujaba desde sus viñetas. Santiago Segura encarna con sobrada eficacia la canallesca y el espíritu libérrimo del dibujante.
En una de las escenas más significativas de “El gran Vázquez”, Manuel Vázquez (Santiago Segura) le propone a su jefe, el señor González (Enrique Villén), un nuevo personaje: se trata de un detective que intenta resolver un caso cuya solución se halla en la última viñeta, dándole la vuelta a la página. González reconoce a regañadientes la originalidad de la propuesta y acto seguido le pregunta a Vázquez cuál es el nombre del personaje. El dibujante recurre a la improvisación y detiene su mirada en el ojal del cuello de la chaqueta de su jefe, bautizándolo de forma instantánea: el inspector O’jal.

El episodio aúna el genio y la astucia que caracterizaban a Vázquez, pero además vale como punto de partida para entender la dimensión del personaje en su lugar y tiempo. Vázquez no sólo era vástago de su contexto y hecho a las necesidades de este, sino creador que lo trascendía al tiempo que se constituía valioso perpetuador de la picaresca española: así hablaba su autobiográfico “El tío Vázquez”, de forma directa y canalla; pero también lo habían avisado las arquetípicas y entrañables solteronas “Las hermanas Gilda”, o esa racial gamberrada que era “La familia Churumbel”. En definitiva, el dibujante describía en sus hilarantes términos la España del sablazo, bingo y burdel, la reprimida de los adúlteros y felicidad sin vergüenza pasada por el filtro de los Peláez. Y Óscar Aibar dibuja, con dosis infinitas de encanto, un reconocimiento a esa España y a ese autor fundamental en su acotación. Lo cual no deja de tener, a su manera, mucho de justicia poética.

La cuestión sentimental es una razón poderosa para amar “El gran Vázquez”, pero no la única. Podríamos argumentar que existe algo cercano a un equilibrio entre la condescendencia hacia el personaje y los inevitables daños colaterales de su espíritu libérrimo, significado con sobrada eficacia en la figura de Santiago Segura. O alabar el cariño por la viñeta desde la buhardilla del “13 Rue del Percebe” y la persecución de un sastre y un policía a Vázquez. Podríamos agradecer que Aibar se haya acordado de Wenceslao Fernández Flórez y Miguel Mihura en este sentidísimo homenaje, de la sinonimia del insulto censurado en el bocadillo, o aplaudir que el director juegue con la idea de un cine-tebeo español en la estética y la anécdota (González, superlativo Enrique Villén, le pregunta a Francisco Ibáñez, camaleónico Manolo Solo, si no ha basado el personaje de Superintendente Vicente en su persona). Pero este crítico siente especial debilidad por la celebración del arte a pesar de (y gracias a) la vida, el perfecto entendimiento de lo que la editorial Bruguera, esa casa desordenada de talentos y Carpantas en busca de unas pesetas, significó para todo un abanico generacional que abarca desde “Pulgarcito” a “Mortadelo”.
- Ficha completa de “El gran Vázquez”
- Fotos de “El gran Vázquez”
- Tráiler de “El gran Vázquez”
- Crítica (4/10): Las sombras del genio, por J. Arce
- Previa: Genio y figura, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “El gran Vázquez” – Copyright © 2010 Distinto Films, Tornasol Films y Castafiore Films. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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