Terry Gilliam compone una cinta irregular, excesiva a ratos, pero divertida e imaginativa en otros. Y su propia imperfección, nacida de la sinceridad más absoluta, se convierte paradójicamente en su mayor virtud.
Hay quien dice que los dos realizadores de más poderosa imaginación del cine norteamericano son, en la actualidad, Tim Burton y Terry Gilliam. Sin embargo, mientras el primero manifiesta, en sus últimas producciones, una preocupante falta de riesgo y una cómoda situación en la industria, asumiendo con gozo el papel de inofensivo pseudo enfant terrible que cubra ese flanco comercial, Gilliam sigue enfrentando riesgos casi suicidas, con una cinematografía siempre al borde del abismo (ahí está el rotundo fracaso de su anterior cinta, “Tideland”, una incomprendida obra mayor sobre una niña que venía a ser una versión tétrica y oscura de la Alicia de Lewis Carroll) y en la que su potencia visual y creativa (su principal aportación a aquel grupo inolvidable que era Monty Python) amenaza constantemente con romper las costuras de la película.
“El Imaginario del Doctor Parnassus”, claro, no podía ser una excepción. La historia del protagonista, un doctor milenario que encadena apuesta con apuesta con el diablo (un Tom Waits en su salsa) mientras recorre las calles del Londres con un espectáculo que incluye un espejo mágico que introduce al que lo atraviesa en un mundo surgido de su imaginación, bebe en innumerables fuentes, sobre todo en las más clásicas. Porque, antes de nada, lo que desprenden los fotogramas es un amor sin límites por la capacidad de fascinación por las técnicas antiguas de los charlatanes y las barracas de feria, la facultad de mantener al oyente clavado a historias donde todo es posible, y en las que los espectadores participan añadiendo su propia ingenuidad y creatividad a lo que les es mostrado con trucos sencillos y parafernalias escenográficas.
Sin embargo, el problema es que, para representar esos mundos surgidos de las mentes de los que prueban la atracción del doctor Parnassus, Gilliam acude a unos decorados digitales que encierran grandes ideas (ahí está la escalera que se convierte en inmensos zancos para huir de los enemigos), e incluso ecos de los mejores tiempos de los Monty Python (el número de los policías), pero que en muchos casos adolecen de una pobreza de realización que estropea el resultado. No deja de ser curioso que resulten mucho más fascinantes los momentos a este lado del espejo, el escenario del viejo carromato, que los que se suponen espectaculares. Dicho de otro modo, resultaban mucho más potentes los recortables animados que salteaban los episodios de la mítica “Monty Python’s Flying Circus” que muchos de los agotadores y recargados momentos especulares.
Sin embargo, estaríamos lejos de decir que “El Imaginario del Doctor Parnassus” es una cinta sin interés: eso es algo imposible de afirmar en cualquier película de Gilliam, incluso en las más fallidas. Además, puede disfrutarse incluso sin conocer el dato de que Heath Ledger, el motor de la historia, falleció durante su realización. En gran parte, eso permitió al director dar un nuevo relieve a la historia, con el añadido de que las personas, al atravesar el espejo e ingresar en el mundo de su imaginación, sufren una transformación y adquieren un nuevo aspecto, lo que da pie a que desfilen, en cada una de sus entradas, Johnny Depp (soberbio), Jude Law y Colin Farrell. Con un perfecto Christopher Plummer como el doctor Parnassus, una Lily Cole que aporta su extraña belleza y el genial actor enano Verne Troyer, Gilliam compone una cinta irregular, excesiva a ratos, pero divertida e imaginativa en otros. Y su propia imperfección, nacida de la sinceridad más absoluta, se convierte paradójicamente en su mayor virtud, frente a tanto producto calculado y lleno de fría espectacularidad.
- Ficha completa de “El Imaginario del Doctor Parnassus”
- Fotos de “El Imaginario del Doctor Parnassus” (23)
- Tráiler de “El Imaginario del Doctor Parnassus”
- Crítica (6/10): Morbo y exceso, por J. Revert
- Previa: Póstuma y delirante, por J. Revert
- “El Imaginario del Doctor Parnassus” en el Festival de Sitges 2009
- Notas sobre cómo se hizo “El Imaginario del Doctor Parnassus”
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Escenas de “El Imaginario del Doctor Parnassus” – Copyright © 2009 Infinity Features, Poo Poo Pictures Productions, Davis Films, Imaginarium Films y Parnassus Productions. Fotos por Liam Daniel. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
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TUVE LA OPORTUNIDAD DE VER OTRA PELÌCULA DE ESTE DIRECTOR,EL CUAL RECONOZCO QUE NO ES DEL AGRADO DE TODOS ,PERO QUE ES SIEMPRE UNA VISIÒN CASI ONÌRICAS EN SUS PASAJES CUANDO ESE ESPEJO ES ATRAVESADO, CREO QUE RESOLVIÒ MUY BIEN EL TEMA DE LA FALTA DE HEATH LEDGER,PONIENDO A ACTORES DE LA TALLA DE JOHNNY DEEP,QUE LE CAE COMO ANILLO AL DEDO ESE PAPEL,NOS MUESTRA UN CUENTO AMBIENTADO EN LA ACTUALIDAD,PERO QUE A SU VEZ POR MOMENTOS NOS RETROTAE A ESAS PELÌCUAS DE ANTAÑO DONDE ES MAS LO QUE NOS INSINÙA QUE LO QUE MUESTRA,ES UNA PELÌCULA DIFÌCIL DE DEFINIR,PERO ES UN CUENTO QUE SE DEJA VER



























































