Nelson McCormick destruye de nuevo un pequeño clásico ochentero después de torturarnos ─en el peor sentido en términos de entretenimiento─ con su revisión de “Prom night” hace dos años. Pobre Jerry Blake.
En 1987, el especialista en terrores caseros Joseph Ruben nos presentó a Jerry Blake en la estupenda “El padrastro”, thriller psicótico firmado por Donald Westlake en el que el personaje principal buscaba la familia perfecta; no le salió bien, y el pobre Blake recibió de lo lindo por parte de Jill Schoelen y Shelley Hack. Lo intentó nuevamente dos años más tarde, con idénticos resultados a las órdenes de Jeff Burr en una primera secuela ya marcadamente inferior. Así que, ante la imposibilidad de lograr su objetivo, nuestro protagonista se cansó de lucir los rasgos del gran Terry O´Quinn, y en 1992 se sometió a una singular metamorfosis para convertirse en el más joven, alto y velludo Robert Wightman de la mano de Guy Magar en la espantosa tercera entrega de sus aventuras, un telefilm del que se salvaba solamente el epílogo en el que el hombre terminaba triturado en un invernadero. La magia del cine y la falta de ideas de Hollywood nos regalan ahora su segunda evolución, un florecimiento en el que adquiere la fisonomía del simpático Dylan Walsh.

En los tiempos en los que cualquier pelicula es susceptible de ser adaptada, no es de extrañar que la maquinaria de la fábrica de los sueños haya puesto el ojo en aquel pequeño clásico. El problema radica en dejar en manos del terrible Nelson McCormick la ubicación del exterminador doméstico en el entorno urbano del siglo XXI. Y es que el infracineasta prosigue su carrera destructiva tras reducir a escombros otro adorable título ochentero con su ¿adaptación? de “Prom night”, infame muestra de terror ultraconservador que marcó la pauta a seguir por su trabajo en colaboración con el atroz J.S. Cardone al guión, basado en eludir a toda costa las sanguinolencias propias del género, que debe buena parte de su éxito entre la audiencia universal a la exposición de matanzas más o menos gráficas o soslayadas. Ya que no hay tensión ni terror, qué menos. Pero en “El padrastro” de McCormick y Cardone, la hemoglobina asoma de manera pasajera, más allá de un clímax en el que no les quedan más opciones que salpicar al adormecido palco ─lo mínimo posible, eso sí─ con algún que otro goteo rojizo consecuencia del tímido furor con el que la espectacularmente abobada Sela Ward y sus hijos espolean al diabólico Walsh, en un fin de fiesta tan insuficiente como exasperantemente soso.

Y es que no hay virtudes en una propuesta plana, soporífera hasta niveles insostenibles, aburrida en grado sumo, en la que la figura principal despliega una parquedad gestual que eleva la capacidad interpretativa de Steven Seagal a niveles dignos de Marcel Marceau. Misterios abundan en la trama, desde luego, encabezados por un enigma irresoluto: ¿cómo demonios logra semejante lelo camelar de manera consecutiva y preocupantemente eficaz a cualquier madura atractiva y candorosa que se cruza en su camino? Sea como fuere, más allá de la infinita estepa actoral y argumental que luce este engendro, cabe destacar una banda sonora sencillamente nefasta y anticlimática, que busca sostener ─sin lograrlo, por supuesto─ los acontecimientos subrayando los momentos de supuesto impacto a base de subir el volumen hasta lo insoportable; no se olvida, faltaría más, incluir un buen puñado de temas pop destinados a seducir al palco teen yanqui y vender bandas sonoras en centros comerciales, así como tampoco se echan en falta unos cuantos adolescentes idiotizados luciendo palmito ─Amber Heard especialmente, debido a su creciente tirón en Estados Unidos─ mientras se frotan en la piscina o rellenan sus formularios de acceso a la universidad. Horrible, horrible, horrible, terror ñoño, blanco y bonito, y sin que baje el telón, para más inri. A ver con qué nos sorprende el bueno de Nelson la próxima vez. Tal vez porno sin sexo explícito…
En las imágenes: Fotogramas de “El padrastro” © 2009 Screen Gems, Maverick, Imprint Entertainment y Granada. Fotos por Chuck Zlotnick. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
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La peli en si no esta mal, podria estar mejor pero tampoco es tan mala como dicen en algunos sitios.
Alguien sabe la cancion que sale cuando estan Michael y Kelly en la piscina?
Mejor la peli original, esta le da un cambio en cantidad de personajes y en calidad, es la misma historia sin ser la misma, porque tiene menos interés y menos tensión……..lo dicho, mucho mejor la original, esta os dejará un poco así……..vacíos y esperando algo que las otra os ofreció y que esta no transmite.
uFFF por Ande empiezo…La peli original, sin ser un saco de virtudes,(esto vale tambien pa la segunda), supera con creces a este truño para adolescentes, los actor…, los tios que salen en la peli son pa mear y no echar gota, no existe ritmo, mas que remake es una copia “moderna”, la foto…, pues que no existe y podiamos seguir pero esto no merece que desgaste las teclas del pc. Uis dos puntos a favor, la banda sonora, que digamos que es…normal y que no se han cargao la frase del tio, mira que no me lo he pasado bien yo…

























































