Bienintencionado relato lacrado por el hiperbólico personaje de Jamie Foxx. “El solista” fracasa induciendo la fascinación en el espectador y se torna un texto fácil de reivindicaciones sociales, sin la inspiración de su protagonista.
El poderoso precedente que era “Expiación: Más allá de la pasión” ya hablaba de la vigorosa narrativa de Joe Wright, de los calculados riesgos en el arte de la adaptación y sus aptitudes para imbuir el texto de altas pasiones sin facilidades melodramáticas. No es extraño, pues, encontrarle adaptando la novela de Steve Lopez, relato que acaba contrariando al espectador que busca en él los clásicos senderos del descubrimiento del genio ignoto, desahuciado de su arte, para darse de bruces con un insospechado ensayo sobre el nacimiento del amor fraternal y, de paso, de la concienciación social del individuo.

Si en aquella “Expiación: Más allá de la pasión”, la coartada (musical y narrativa) para la narración del amor prohibido era una máquina de escribir, en “El solista” el ordenador de Steve Lopez (Robert Downey Jr.) funciona como una actualización y pretexto meta-narrativo de lo que se cuenta. Dicho de otra manera, el artículo de cariz humano que escribe el periodista incorporado por Downey Jr., avanza y crece en paralelo a su historia, la misma que luego ha de volcar en su columna. En ese sentido, Wright descubre desde los primeros compases la fidelidad que pretende para consigo mismo y pese a los forzosos cambios de contexto: la construcción narrativa es aquí un referente, sí, pero también lo es el establecimiento de un intrínseco universo fílmico que se articula desde las tensiones entre dos almas contradictorias. Por un lado, el periodista (casi) inconscientemente desencantado, de humanidad oxidada que funciona como obvia paradoja desde que el escribiente redacta columnas de motivación humana; por otro, el artista en el arroyo y en su locura límpida de tormentos, el don confinado a las calles allá donde la inspiración beethoveniana nace de la sinfonía de sonidos urbanos.

Y es en los humanistas puentes bidireccionales establecidos entre ambos protagonistas donde “El solista” chirría con estrépito. Wright desdibuja al genio marginal desde el atropello de su esquizofrenia, representada en pantalla antes con artificio sumo que como la trágica carcoma de la inspiración que debiera ser. Más aún, los siempre elegantes transiciones y manejos de los tiempos del director (acá, la impoluta llamada al flashback), valores extraordinarios demostrados en su hacer en el cine de época, chocan catastróficamente con las amalgamas de la modernidad, las de la incomunicación y la desconexión humana de la metrópolis, sí, pero la de los ruidos interiores del maldito, también. El Nathaniel encarnado por Jamie Foxx se halla permanentemente anulado por la hipérbole de estas cuestiones y se precipita hacia la inverosimilitud, precipitando a su vez hacia esta los lazos propuestos con su partenaire. No es que Foxx carezca del poder interpretativo para otorgar credibilidad a su personaje, sino que este último se ve construido sobre andamios ínfimos para acabar ejemplificando, involuntariamente, la máxima que el propio Downey Jr. proclamaba en otra y excelsa película, aquella en la que advertía a Ben Stiller de los peligros de encarnar a personajes hiperbolizados por sus taras psíquicas.

Frente a la hipertrofia dramática de Nathaniel, Robert Downey Jr. se demuestra sólido en la ejecución de un Steve Lopez varios enteros más creíble, a través del desempeño de una austera economía de gestos que completa una tácita, casi invisible pero presente, evolución dramática. Lástima que, en el cómputo, el comedimiento en dicha construcción no se haga extensible a la escritura de las pretendidas reivindicaciones sociales (reiteradas, agotadas tempranamente vía lugares comunes), lástima que la fascinación del solista interpretando a Beethoven (en toda la significancia de su aislamiento/soledad) se acabe contradiciendo con pretenciosamente orquestales planos aéreos que denotan, otra vez, el espíritu bienintencionado pero decididamente fallido de la película de Joe Wright.
- Ficha completa de “El solista”
- Fotos de “El solista” (20)
- Tráiler de “El solista”
- Previa: El genio ignoto, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “El solista” – Copyright © 2009 DreamWorks Pictures, Universal Pictures, StudioCanal, Participant Media, Krasnoff/Foster Entertainment y Working Title Films. Fotos por François Duhamel. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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