Un drama en torno al afecto, la necesidad o falta del mismo, el afecto reencontrado o el dolor que produce perderlo. Su director, Andreas Dresen, habla sin tapujos, adentrándose en la desnudez de los cuerpos y almas de sus protagonistas.
Amor, adulterio, pasión, sexo, crimen y castigo. Numerosas son las indagaciones en estos terrenos que ha dado el cine, en todas sus vertientes y géneros. La diferencia que marca Andreas Dresen con su película es que estos temas no se reducen al drama truculento de la atracción fatal, o la exploración del amor en la veintena y los deslices en el seno del domicilio conyugal. “En el séptimo cielo” muestra a dos amantes en el ocaso de sus vidas, dos ancianos que se embarcan en un affaire cuando nadie, ni ellos, lo esperaba. Un hombre y una mujer enamorándose de nuevo. Él, camino de los 80. Ella, después de 30 años de matrimonio.
De la monotonía marcada por la máquina de coser ya en el primer plano pasamos rápidamente a los desnudos, a las secuencias de alcoba llevadas hasta el límite de la pornografía. Las escenas de cama son explícitas y buscan dinamitar los tabúes respecto al sexo en la tercera edad para lanzarse al relato que realmente le interesa al director. Estamos ante una historia de enamoramiento e infidelidad, de emociones que los protagonistas no pueden controlar y que Dresen cuenta sin tapujos, adentrándose en la desnudez de los cuerpos y las almas. Su cámara en mano se detiene en los rostros de Inge (Ursula Werner) y Karl (Horst Westphal), enfatiza la desesperación silenciosa de Werner (Horst Rehberg). Los silencios y las miradas significan el cariño floreciente de los amantes, y también la agonía sentimental del marido traicionado. Dresen imprime a estos momentos ritmo parsimonioso y una generalizada austeridad estética, sólo puntuada con estampas de la vida conyugal a través del marco de una puerta y otras postales que salpican la narración. No hay artificio ni grandes escenificaciones del drama, no hay música que redirija las emociones del espectador. Como algo no muy lejano a un filme Dogma con la contemplación de cierto cine argentino, pero dotado de una sensibilidad infinita y espontánea belleza natural.
Dejando de lado las transgresiones y mostraciones del éxtasis entre dos personas de avanzada edad, “En el séptimo cielo” es una cinta sencilla y de pocas pretensiones. Los temas, como decíamos, son los que tantas otras veces hemos visto en pantalla, aunque con un tratamiento nunca tan sincero. Al final, todo se reduce a un drama en torno al afecto, la necesidad o la falta del mismo, el afecto reencontrado o el dolor que produce perderlo. Y si Dresen llega muy lejos en lo referido a lo explícito del sexo mostrado, va aún más lejos en la tragedia que culmina esta historia: desproporcionada y sospechosa de castigo moral por parte del realizador. Sería esta una acusación firme si no fuera por la honestidad demostrada hasta entonces en una película pequeña, pero agridulcemente bella.
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En las imágenes: Fotogramas de “En el séptimo cielo” – Copyright © 2008 The Match Factory, Rommel Film, Rundfulnk Berlín-Brandenburg y Arte. Distribuida en España por Baditri. Todos los derechos reservados.
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Un dilema que por ahora parece no tener solución: entre la fidelidad monótona al final de la vida y la atracción sensual del renacimiento a la vida.
Andreas Dresden le ha dado a su film un tratamiento eclético aunque descarnado.



























































