El director olvida que maneja un material fugaz e intrascendente y trata de ofrecer un hondo retrato de personajes que buscan como pueden salir adelante en un entorno hostil y deshumanizado. El resultado es totalmente inaguantable.
El debut de Dito Montiel tras las cámaras, “Memorias de Queens” (2006), despertó alabanzas y críticas a partes iguales. Sea como fuere, hizo el ruido suficiente como para impulsar su carrera como cineasta, aunque con el lastre intrínseco que conlleva una opera prima que no deja indiferente: muchas miradas se centran ahora en su trabajo. Y llega a nuestras salas su segunda prueba de fuego, que puede ser determinante para su evolución desde la butaca de realizador. De nuevo regresa a Nueva York, la ciudad que retrató de forma autobiográfica en su primer trabajo, pero buceando en un oscuro submundo desconocido para el gran público.
Shawn (Channing Tatum) malvive como puede vendiendo libros falsos de Harry Potter y iPods piratas. Su vida se basa en el día a día, sin saber cómo saldrá adelante el próximo minuto. Hasta que conoce a Harvey (Terrence Howard), un buscavidas que descubre en el muchacho aptitudes para la lucha callejera, algo que puede serles muy útil a la hora de hacer fortuna para abandonar la penosa realidad que les rodea. “Fighting: Puños de asfalto” parece, en principio, heredera de la tradición de títulos como “El luchador” o “Circle man”, por citar tan sólo un par de ejemplos del amplio catálogo de filmes centrados en tipos duros y curtidos que se enfrentan a sus iguales con las manos descubiertas para regocijo de un palco ávido de sangre y emociones tan fuertes como violentas e ilegales. Pero la presuntuosa mano de Montiel pretende ir más allá y dotar de un aura de profunda relevancia moral y orgullo working class a un subgénero que no lo necesita en absoluto; aquellas series B de los años 70 y 80 que hoy ocupan lugares privilegiados en las estanterías de los coleccionistas no ostentaban más pretensión que la de entretener al respetable con sus propuestas a caballo entre el drama y la acción ruda y desgarrada. Este caso busca más bien todo lo contrario.
Los siempre recurridos planos aéreos y picados que sobrevuelan la urbe que nunca duerme sirven al director para enmarcar una historia que trata de ilustrar a la platea con sus conocimientos de los entresijos de la metrópoli más allá del común de los mortales; así, dibuja una trama inverosímil, mustiamente presentada ya desde su mismo inicio por lo triste, endeble y definitivamente lamentable de un Channing Tatum insufrible en su recreación de un retardado ex luchador de no se sabe muy bien qué disciplina pugilística apartado del circuito por apalear a su padre durante un ataque de ira incontrolable. Asistimos con pasmo a su improbable ascenso en el circuito nocturno en una serie de combates en los que se impone sin convicción ni técnica definida, apadrinado por un pesaroso Terrence Howard que, por contra de lo que suele ser habitual en él, destila falsedad por los cuatro costados. Envueltos en una banda sonora que busca entroncar con el concurrente universal mezclando sin tino clásicos disco con hip hop actual, la dupla central se gana el rechazo de quien se siente a sufrir este tormento inmisericorde, rodado y orquestado sin la más mínima aptitud por parte de un cineasta peligrosa y sorprendentemente incompetente a la hora de recrear ambientes y situaciones que casi de manera espontánea debieran haber derivado en sincero y divertido espectáculo pasajero. Quizá ese sea el problema de fondo: la no aceptación por su parte de la fugacidad del material que maneja. Craso e insalvable error que puede pasarle factura en el futuro.
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En las imágenes: Fotogramas de “Fighting: Puños de asfalto” © 2009 Rogue Pictures y Misher Films. Fotos por Phillip V. Caruso. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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La Peli no esta mal, pero creo que le falta algo, no son los combates, que estan muy bien, ya que no se ven super patadas voladoras ni posturias para lucir musculos(a lo VanDamme) en Lionheart. Genial la primera pelea dejando Ko al rival con el urinario. a la Pelicula le falta mas chicha entre el “Romance” de Shawn y la camarera, es todo muy facil, muy rodado, nose me dejo un poco frio, para mi la Abuela sobra en la peli, la relacion entre harvey y la camarera sobra.
Vi hace poco la pelicula,y estoy totalmente de acuerdo con J. Arce, solo con una distincion, que es tan mala la pelicula que incluso me parecio entretenida.
Pelicula pobre.
El argumento está más que repetido, y la forma de llevarlo a cabo nada original.
Los fantasmas de los protagonistas se presentan como grandes retos que superar, mientras que son banales y provocan poca o nula empatía con los personajes.
Las diferentes tramas planteadas son previsibles, igual que el desarrollo y desenlace. Me lastima pensar que actores con cierto potencial realicen un filme tan triste.
Ni siquiera las escenas de lucha callejera son lo suficientemente intensas para capturar la ilusion del espectador.
Tenia muchas más esperanzas en esta cinta de lo que Terrence Howard podía arreglar
“Fighting: Puños de asfalto”. Sopapos de Dito Montiel…
“Fighting: Puños de asfalto” es sencilla y honesta en sus planteamientos como lo era “Memorias de Queens”. Un efugio nada mainstream, pretendidamente sencillo y capaz de destilar la sensibilidad del autor al que el subgénero l…
Hola sergio, disculpa mi tardanza en contestar a tu instructivo comentario, estaba en un pase de prensa ocupando una butaca que sin duda tú mereces más que yo. Estarás de acuerdo conmigo en que de cualquier película se puede escribir un libro entero; mi intención no es adoctrinar, sino opinar acerca de lo que veo. Cito dos títulos porque creo que sirven sobradamente para que el lector entienda lo que quiero decir. Si quisiera analizar en profundidad el subgénero, escribiría un reportaje en el que podría citar el catálogo de que dispongo en mi propia casa en lustroso VHS.
Por otro lado, si Montiel pretende defecar en mi criterio o en el de David Broc, o en el de cualquier otro, lo dudo, igual que dudo que quiera satisfacerte especialmente. Imagino que habrá tratado de hacer la mejor película posible.
Gracias por tomarte la molestia de leer un texto tan infame y mundano como el mío, y por emplear tu valioso tiempo exponiendo tu saber al resto de lectores. Sigue disfrutando y haciéndonos disfrutar. Pero, por favor, no hagas referencias insultantes al resto de visitantes de esta página, remata tu mal gusto de manera especialmente desagradable y te deja en un lugar bastante lamentable.
Un abrazo.
El gravísimo problema de su crítica, Arce, es que es incapaz de comprender incluso aquellas Series B de los 70 y 80 a las que se refiere sin mentar ningún título aparte de El Luchador de Hill. Y eso es caer en el más flagrante de los ridículos, porque en la peli del por aquél entonces poco experimentado Walter Hill no había nada que hiciera pensar al espectador en un combinado previamente tramado de acción ruda y desgarrada y drama. En El Luchador se respetan a raja tabla el esquema narrativo voluntariamente convencional y los esteriotipos, sin alardes de secuencias de acción espectaculares y un drama definido. Todo ahí es lacio, muy sobrio, muy contenido y sin sorpresas. Bronson es representado como un lobo solitario sin más enjundia que esa, y la película queda como un soso pero convincente opera prima entendida, únicamente, como un ejercicio de novato excesivamente academecista donde aún no se dejaba ver la brillante personalidad visual de su director. Y usted me viene con que en aquellas películas de los 70 y 80 sólo buscaban la emoción fuerte, la acción y sin pretensiones que valgan (de qué me habla, de Karate Kimura y secuelas?), cuando, precisamente, Fighting se usa del manido esquema argumental del luchador callejero, lo que también incluye el romance, el respeto y la amistad de por medio, para estrujarlo y dotarlo de una gran delicadeza y un gran verismo que casan sanamente con el humor y el portentoso (y muy evidente) estilo de Montiel que, por supuesto, usted no es capaz de ver porque se aferra a la gilipollez de pensar que escribir bien y con personalidad una sencilla historia de chaval desamparado a lo Rocky, es tener pretensiones. Y decir que Channing Tatum está insufrible en su papel y tildar a su personaje de retardado, ya parece comedia. Y en la lucha callejera nadie tiene una técnica definida, sólo cojones, rabia e interés monetario. Por eso lo llaman lucha callejera. ¿No lo aprendiste de todas esas Series B de los 70 y 80 en las que te escudas sin venir a cuento?
Su crítica es tan equivocada y antipática como la de David Broc para Fotogramas. Ambos decís las mismas idioteces porque Montiel se os ha cagado encima. Y si no veis sorna en ése final con respecto a las demás películas de lucha con personajes muy duros e independientes, definitivamente, una películas tan sencilla, clara y directa se está riendo de vosotros. Y la gente inteligente que os lea (si aún queda), no caerá en la trampa.
El título se entiende perfectamente al leer el texto. Lamento que creas que me burlo de los lectores, y lamento que te pese que LaButaca sea un medio con alcance. Pero, aún con todo, y si no supone una excesiva ofensa para tu intelecto, te invito a que sigas visitándonos para hacernos crecer a todos con tus conocimientos. No dejes de ilustrarnos con tu saber, tu armonía y tu simpatía, Mario Vírico.
Un abrazo.
Decir “serie B con pretensiones” es una gilipollez, además de contraproducente. Pero si además se emplea como titular, ya es punible. No le quepa duda de que con su labor está extendiendo el mal de la estulticia. Pero lo ofensivo se encuentra en ignorar el alcance del medio en el que uno escribe. Y La Butaca, mal que nos pese a muchos, se lee. Eso entra dentro de la falta de ética y profesionalidad, que viene a ser como reírse de cualquier posible lector. Enmiende usted eso o retírese y deje lugar a quienes sí saben.
zasca en toda la boca!
y tu lo que necesitas es un poquito de All braun!! jaja



























































