“Gigante” es un título menor y muy poco pretencioso. Una placentera y sencilla propuesta, llevada por unos personajes de los que te encariñas. Sus coordenadas formales y tono son cercanos al de buena parte del cine latinoamericano.
Conexión emocional: dícese del mecanismo utilizado en el cine para implicar al espectador y captar su atención. Las películas, ¿algunas o todas? De acuerdo, todas. Pero algunas, más que otras. Las hay que confinan la conexión emocional a la mera aplicación de mecanismos narrativos estandarizados, estructuras formales que, conforme a la experiencia acreditada en mil y un filmes precedentes, activan los resortes emocionales del público de una manera casi automática. Otras, en cambio, fían todo su potencial de enganche a la complicidad del espectador con unos códigos alejados del canon, en lo formal o en lo temático: si entras en su juego, la experiencia es fantástica; si no lo haces, es muy probable que te termine dejando en la más absoluta indiferencia.
“Gigante”, un título menor y poco pretencioso, de una nacionalidad —uruguaya— que no se caracteriza precisamente por lo prolífico de su producción, y que llega esta semana a nuestras pantallas avalada por una excelente acogida en dos festivales tan prestigiosos como Berlín y San Sebastián, es una de esas propuestas: una historia de amor que, lejos de cualquier glamour, explota la sencillez de sus ingredientes y su despojamiento formal para engancharnos a través de la empatía con sus dos personajes protagonistas; una que nos ofrece una visión acerca de la naturaleza del amor con una relación muy sui generis, desarrollada en dos “bloques narrativos”, enamoramiento (surgido en un solo sentido, y a través de los monitores de vigilancia) y persecución (silenciosa, tenaz, implacable y de muy incierto resultado…).
Porque es de amor de lo que nos habla la película de Adrián Biniez. Un amor que, como todo amor que se precie, descoloca a quien lo vive, desbordado por su capacidad de arrasar el más mínimo sentido común, o su imposibilidad de acogerse a cualquier tipo de lógica: es ése el aspecto más llamativo de la propuesta, el que nos remite a ilustres precedentes como “Breve encuentro”, la legendaria obra que, sobre el libreto de Noel Coward, dirigiera en 1945 David Lean. Y es ese retrato del amor el que apela a la comprensión afectiva del espectador: si lo asumes positivamente, la obra de Biniez se convierte en una placentera y sencilla propuesta, llevada por unos personajes de los que te encariñas y a los que comprendes, con los que sufres y gozas, con los que sientes lo que ellos sienten. En suma, seres de carne y hueso con los que tejes una complicidad, aun cuando sea sólo narrativa, a lo largo de hora y media de metraje.
Por lo demás, “Gigante” se mueve, en cuanto a sus coordenadas formales y de tono, en un terreno muy cercano al de buena parte del cine latinoamericano reciente, que se ha movido con no escasa fortuna por prestigiosos festivales del mundo: fotografía terrosa, “sucia”, dibujando escenarios que, sin llegar a lo sórdido, sí que se encuentran siempre en el territorio de lo decrépito; secuencias cortas y secas, en búsqueda de la máxima economía de planos; personajes con un punto atrabiliario muy acusado; silencios que prevalecen sobre los diálogos, y que nos explican tantas cosas como estos (o incluso más); y sonido directo para remarcar el aspecto cuasidocumental del relato. ¿Recuerdan “Whisky”, el más sonado éxito del cine uruguayo de los últimos años? Pues este filme de Biniez se mueve en parámetros estilísticos similares.
No me cabe ninguna duda de que “Gigante” no está llamada a perdurar en la memoria como una de las obras maestras del cine latinoamericano. También tengo claro que no es ésa la intención de su autor. Pero a este humilde escribiente, que se rindió sin condiciones a sus premisas afectivas y se entregó sin la más mínima reserva al juego propuesto, le dejó con una suave y grata sonrisa al salir de la sala.
- Ficha completa de “Gigante”
- Fotos de “Gigante” (14)
- Previa: Amor en el hipermercado, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Fotogramas de “Gigante” – Copyright © 2009 Control Z Films, Rizoma Films y Pandora Films. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
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Bueno, es cierto que la película es algo lenta en su narrativa, pero creo que allí radica su diferencia con la mayoría de los largometrajes actuales. Eso de que la han ido a ver 7 personas no va en demérito de la película, si no más bien en los prejuicios del público acostumbrados a otra cosa…
A mi me gustó mucho, es sencilla, humilde, simpática y emotiva.
ha ido bastente lenta la pelicula que la fui a ver el domingo y fueron nada mas siete personas asi que la doy un 7,10





























































