“Gordos” es una obra valiente, una ópera tragicómica y coral, arriesgada visualmente y compleja narrativamente. Cuando peor sale parada es cuando más se entrega a excesos dramáticos y discursos autoconscientes.
Hay en “Gordos” un paso adelante en lo visual, una osadía estética y una narrativa de alto riesgo que no encontrábamos en la ópera prima de Daniel Sánchez Arévalo, “Azuloscurocasinegro”, obra correcta y sin mordiente que se dejaba ver y olvidar sin muchos problemas. “Gordos” es una película más valiente que aquella, una que merece mayor aplauso porque aspira a más que su predecesora, pero también crítica, porque reincide en sus mismos desaciertos.
Sánchez Arévalo opta por la obra coral, la ópera tragicómica que tiene como referente a la inalcanzable “Magnolia” (en algún pasaje la música de Pascal Gaigne incluso parece remedar a la de Jon Brion), telepredicador incluido al que da vida un sacrificado Antonio de la Torre. El suyo es uno de los personajes propuestos para un ensayo más interesado en la condición humana que en las ruinas de la dictadura de la estética, una terapia dispuesta a desnudar las miserias de sus protagonistas, en raciones inmisericordes pero sin privarles de salvación y/o redención final. Completan ese grupo un miembro de la policía científica en busca de autojustificación y su derrotista y también gorda hija, una ingeniera estirada negándose a afrontar la verdad de su situación sentimental, una joven absorbida por la férrea moral religiosa de su pareja y un fuerte sentimiento de culpabilidad, y un terapeuta cobarde y superficial y su embarazada pareja, impotente ante el distanciamiento de este último.
El mosaico es, pues, lo bastante complejo y lo bastante inabarcable para celebrar el triunfo de Sánchez Arévalo en un equilibrio narrativo compensado. Máxime cuando este se ve aderezado por atrevimientos varios del montaje (las narraciones personales ilustradas con estupendos incisos visuales, la modélica escena en la que el montaje en paralelo alterna los rostros de Verónica Sánchez y Roberto Enríquez como si ambos compartieran la misma escena de sexo), una narración episódica que abre cada capítulo con una regla del revolucionario tratamiento predicado por el personaje de De la Torre, y un humor que mejor resulta cuando perpetra incorrecciones varias (hilarante el momento en que el personaje de Antonio de la Torre rememora el descubrimiento de su homosexualidad) sin abandonar cierto costumbrismo. Peor parada sale “Gordos”, en cambio, cuando apuesta, hacia sus últimos compases, por un dramatismo desaforado que no deriva de un in crescendo creíble. Demasiados discursos autoconscientes, demasiada exposición de las mezquindades de sus protagonistas, demasiadas vueltas existenciales. Y una pérdida fatal de sentido del humor.
“Gordos” se resiente en sus excesos narrativos, en su falta de concreción narrativa y de tono que se extiende a la labor del reparto, comprendiendo este desde la incorporación más grotesca de Antonio de la Torre a la abiertamente dramática (y muy sólida) de Verónica Sánchez. Un filme, en resumen, que confirma las aptitudes de un director dispuesto a una deseable evolución de su cine, pero que también desvela la necesidad de pulimentar su gramática, de hacer brillar esa eficacia para modular lo trágico, lo cómico, lo cotidiano y lo humano. Esa habilidad que, sin duda, él atesora.
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- Crítica (4/10): Hinchazón de aire, por M.A. Delgado
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En las imágenes: Fotogramas de “Gordos” – Copyright © 2009 Tesela y Filmanova Invest. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
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Todo en Gordos es XXL, excesivo, el metraje, las actuaciones, los diálogos y las intenciones. Hasta los kilos de más de Antonio de la Torre y los desnudos generalizados.
Sánchez Arévalo tiene en sus manos un nuevo prototipo que le proporciona su anterior éxito y se pasa de frenada con un proyecto más que ambicioso, redentor de las miserias humanas que acaba convirtiendo la cinta en una terapia aburrida de 2 h con diálogos imposibles que rayan lo carismático. Falta como en las buenas dietas equilibrio. El drama y la comedia quedan supeditados al mensaje, a la moraleja y las historias paralelas van dando tumbos cerrándose en falso, aunque hace ya bastantes minutos que hemos desconectado de ellas.
Los actores se entregan a fondo con momentos brillantes y otros realmente patéticos, esforzándose por sacar adelante un proyecto que se queda atascado por sobrepeso conceptual.
jcelziete.blogspot.com
Gran película del director más prometedor en los últimos años del cine español. Inteligente, divertida, emotiva… el único “pero” que puedo ponerle es el intentar abarcar demasiadas historias a la vez, con la consecuente dispersión que crea en la mente del espectador, aunque esto se puede superar fácilmente con re-visionar el film y volverlo a disfrutar.
Este director-guionista es talento puro, sin más. En AzulOscuroCasiNegro ya nos deleitó con una gran ópera prima, y ahora espero ansioso su próximo film “Primos”. Si continua con esta evolución podemos estar ante uno de los grandes directores españoles. Por su ironía y complejidad en las historias lo comparo con Almodóvar, aunque le quede aún mucho por demostrar.
Creo que es de las pocas películas que se salvan del absolutamente decadente cine español de los últimos 7-8 años. Original y muy divertida. Totalmente recomendable.
yo no la encuentro oara nada aburrida al contrario…es intretenida y interessante
esta palicula no es ni divertida, ni ningura critica ni algun mensaje, mala pa rebentar, tal vez puensan hacer creer que es la vida actual, si no te sale haz una peliculita antigua de risa, y no nos tengamos de salir del cine asqueados
¿Magnolia como referente?. Por favor,un poco de consideración. Hacía tiempo que no veía un obra mas patética, esperpéntica y aburrida.
¿Momentos hilarantes?. Ni una triste sonrisa pude esbozar ante la retahíla de tópicos, diálogos impostados y personajes exagerados que alcanzan el trazo más grueso en el personaje de Raul Arévalo. ¿Engordar 30 kilos para hacer un papel como éste?. Esperemos que al menos los actores hayan disfrutado con la pizza y los pasteles. desgraciadamente yo ni eso. Un 2 para este filme fallido y vacío.
¡Una grata sorpresa! He de admitir que siendo de una generacion ceracana a las peliculas de los Ozores, Estesos y compañia, siempre soy muy reticente a ir a ver peliculas españolas. Cuando vi el trailer temi unas “escenas de matrimonios” con tematica de gordos, pero no, es una obra fresca, divertida, en momentos genial. Las actuaciones creibles e impecables, incluso vocalizan bien los actores y no caen en los chillidos y gritos tipicos del cine hispano ,
. Falla un poco al ir finalizando las historias, pero por suerte no llega a destrozar lo ganado al principio. Una obra que hace sentir curiosidad por las anteriores del autor.




























































