En “Green Zone: Distrito protegido”, Paul Greengrass sigue consolidando su particular estilo, aunque en esta ocasión lo hace con una narración al servicio de la denuncia, simplificando en exceso la historia que nos cuenta.
Paul Greengrass ha conseguido, como pocos, la fusión perfecta entre dos tipos de narración cinematográfica que parecían antitéticas: por un lado, el cine de acción y gran espectáculo; por otro, el que pretende transmitir una sensación de realidad a través del uso de recursos que lo acercan a la estética del informativo televisivo y las imágenes de YouTube, mediante el uso de la cámara en mano y la apariencia documental. Una fusión que alcanzó su estado más perfecto en la tercera entrega de la saga Bourne, una de las cumbres del cine comercial de los últimos años, una obra prácticamente perfecta que funcionaba como un mecanismo de relojería para mantener al espectador absorto ante lo que ocurría en la pantalla.

Un estilo que ya debería estar patentado, porque ha terminado convirtiéndose en una de las señas distintivas del “estilo Greengrass”, sobre todo si además incluye a Matt Damon, quien se ha convertido en su actor fetiche, en su interior. Y “Green Zone: Distrito protegido” vuelve a sumergirse en el ritmo frenético, en el montaje absorbente, en la descarga de adrenalina que se ve favorecida por un punto de vista que busca involucrar al espectador en lo que sucede. Y no hace falta decirlo, es este el punto fuerte de la cinta, pues resulta casi imposible pensar, hoy por hoy, en un director que se mueva mejor en ese terreno que quien firma la cinta.

Además, esta película entronca con la ópera prima de Greengrass, aquella “Bloody Sunday (Domingo Sangriento)” (2002) que fue todo un aldabonazo que anunció la llegada de un director a tener en cuenta. Como en aquella, esta vez la narración se pone al servicio, además, de una razón mayor: en este caso, denunciar la utilización de la mentira de la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq para justificar la invasión del país. En cierta manera, “Green Zone: Distrito protegido” sería la consecuencia de los hechos que se nos narraban en “United 93″ (2006), pero una comparación entre ambas cintas nos hace ver cuál es el punto débil de la que ahora nos ocupa: la forma de narrar de Greengrass funciona mucho mejor cuando aborda un hecho concreto, una narración que pueda seguirse sin excesivas ramificaciones, que sea capaz de concentrar toda la tensión en cada escena, en cada secuencia.

Y eso, qué duda cabe, impide la profundización. Y así, “Green Zone: Distrito protegido” acaba lanzando su denuncia política, sí, pero al precio de tener que simplificar al máximo la historia, haciendo creíble que un simple subteniente del ejército norteamericano sea capaz de descubrir, en un tiempo récord y en contra de casi toda su administración, una verdad que le ha sido escamoteada a todos, incluidos los corresponsales de los principales medios de información desplazados a la zona. Una simplificación que no importa demasiado cuando nos enfrentamos ante un artefacto de puro entretenimiento como era “El ultimátum de Bourne” (2006), pero que no ayuda demasiado cuando pretende denunciarse algo real, aunque sea con el formato de una película comercial.

Todo eso, por supuesto, no reduce la importancia de una película perfectamente ejecutada, con unos actores competentes en sus papeles, espectacular en su desarrollo y que sabrá contentar a todo tipo de público. Pero hay que reconocer que, a pesar de que el estilo Greengrass fuese saludado desde el principio como la nueva encarnación de un cine político que amenazaba con quedarse demasiado anquilosado para los nuevos tiempos, algo nos hace pensar que sería estupendo que a sus aptitudes para el espectáculo, el director de “El mito de Bourne” (2004) fuese capaz de unir una mirada de, por ejemplo, el mejor Costa-Gavras. Eso sí que sería memorable.
- Ficha completa de “Green Zone: Distrito protegido”
- Fotos de “Green Zone: Distrito protegido”
- Tráiler de “Green Zone: Distrito protegido”
- Entrevista a Paul Greengrass
- Crítica (7/10): El ultimátum de Greengrass, por J. Arce
- Previa: El sello Greengrass-Damon, por J. Revert
- Notas sobre cómo se hizo “Green Zone: Distrito protegido”
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Escenas de “Green Zone: Distrito protegido” – Copyright © 2009 Universal Pictures, StudioCanal, Relativity Media y Working Title. Fotos por Jasin Boland y Jonathan Olley. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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Amigos, no os hagais bolas, si a mi me decis que es ALFÉREZ… me dejais en la luna! Aqui en mi país Honduras no existe tal puesto y me obligaríais a buscarlo en la red.
Bueno, igual lo hice y mirad lo que encontré:
En otros ejércitos del mundo, la equivalencia de alférez corresponde el grado de “teniente segundo” (es el caso de Estados Unidos y del Reino Unido) o también se le puede nombrar subteniente (países como México o Francia usan este término). En Colombia corresponde al grado último de cadete en la Escuela Militar, es decir antes del ascenso a oficial, primeramente al grado de subteniente.
Los milagros y desventuras del doblaje y subtitulado darian para una tesis doctoral.
La verdad es que al ver la pelicula ya me sorprendio que se llamara “Chief” a un oficial, pero lo habia olvidado hasta la presente ocasion y como me sorprendio la afirmacion sobre lo del “2nd lieutenant” que yo no oi por ningun lado, decidi “investigar” bajandome los subtitulos en ingles y una cosa llevo a otra y… al final he descubierto que la pelicula esta basada (mas o menos libremente) en las experiencias de un “Chief warranty officer” Richard “Monty” Gonzales, que participo en la pelicula como consejero de la pelicula.
Esta es la pagina donde lo cuentan:
http://www.military.com/entertainment/movies/movie-news/from-army-officer-to-movie-consultant
En fin, la biblia en verso.
saludos
Muchas gracias, Luis. La verdad es que haber escrito esta crítica está resultando de lo más instructivo (y lo digo totalmente en serio).
Tal y como dices, debe ser la inexistencia de un grado equivalente lo que lleva a la discrepancia. Sin embargo, no entiendo muy bien cómo no se unifican los criterios del doblaje y de la V.O.S.
Un saludo!
En la pelicula de Matt D. sus hombres se dirigen a el como “chief”. En el ejercito USA el “chief warrant officer” es un especielista lo cual concuerda con las funciones de Matt D. que se dedica a la desactivacion o manipulacion de armas quimicas. En el escalafon ejercito Español estaria entre el sargento y el alferez, una especie de brigada, aunque no existe nada igual ya que es chief/jefe y officer/oficial a la vez.
saludos.
Alférez,
muchas gracias por la aclaración. Y para resolver tu duda: evidentemente, he visto la película (si no, no habría escrito la crítica)… subtitulada. Ignoro cómo lo traducen en la doblada, pero te puedo asegurar que en la versión subtitulada le llaman subteniente. Y sí, confieso igualmente no conocer los grados militares, así que me fié de lo que leía en los rótulos.
Quede claro, en todo caso, tu corrección. Y mil gracias por ella.
¡¡¡Alférez!!! ¡¡¡Alférez!!! Coño, ¿es tan difícil? ¡¡¡Alférez!!! Se tiran toda la película repitiéndolo. ¿Es que no has ido a verla y sólo has leído los papelitos? Lo de Subteniente sólo lo dicen en las sinopsis oficiales mal traducidas. El Second Lieutenant (así se dirigen a él y esas son las divisas de empleo que lleva en la película) anglosajón es en España Alférez, el primer grado de Oficial por debajo de Teniente. El Subteniente no existe en los USA (sería un Sargento Mayor) y en España es el penúltimo escalón de Suboficiales. Es el Alférez Miller y, por lo tanto, el ALFÉREZ Jason Bourne….
Leñes….

























































