“Hermano” identifica la redención con el fútbol, el deporte como escapatoria al crimen de los suburbios caraqueños. Pero lo hace con tales dosis de tremendismo y afectación dramática que acaba lapidando su propia búsqueda del realismo.
La representación del fútbol en el cine ha sido, invariablemente, una problemática a duras penas resuelta para todo aquel que comparta amor por ambos espectáculos. Es una cuestión de cinética que no encuentra su lugar, de canalizar energías visuales que responden a naturalezas y marcos demasiado distintos. Stephen Chow demostró en su “Shaolin soccer” (2001) que, quizá, la aproximación más factible era la de la hipérbole, la proyección del anime corregida y aumentada que en su descabellada caligrafía exigía altos grados de complicidad por parte del espectador. “Hermano” (ver tráiler), ópera prima del venezolano Marcel Rasquin, es probablemente el polo opuesto, el caso contrario en el que el fútbol demanda polvorientos ejercicios de hiperrealismo y un exceso de severidad en cada uno de sus goles, cada uno de sus símiles que concilia vida y fútbol.

Rasquin busca la denuncia social desde el suburbio y la dualidad poco novedosa: dos hermanos —no de sangre, pero hermanos— que representan dos caminos posibles, la salvación vía el deporte y la perdición que impone la mafia, la sensibilidad y la sed de justicia. A partir de ahí, el sueño redentor de jugar en el Caracas F.C. y la muerte sobrevuelan todas las bifurcaciones con las que el realizador sustenta un drama ansioso por asestar el certero golpe de la tragedia. En ese sentido, son delatores el tono enfático, el tremendismo con el que la música y la planificación abordan el momento determinante que condiciona la trama, un punto de no retorno pobremente construido y que repercute en el resto de la narración —ecos en la risible escena de la firma del contrato—, en una credibilidad escasa y poco acorde a las intenciones de crónica de la calle.

No obstante, el realizador consigue logros interesantes en la filmación del juego, en la continuidad de cierto sentimiento épico que no se vale en exceso del montaje para subrayar los altibajos de un partido. Atentan contra esa tónica la previsibilidad que depara la gran final y la brutalidad impune en la cancha que ya casi parece requisito del subgénero, más allá de pretensiones más o menos realistas. Pero sobre todo, pasma el estallido último que corre el riesgo de identificar la fraternidad y el agradecimiento incondicional con la necesidad ineludible de una justicia final que pase por la Ley de Talión. Terreno pantanoso, más cuando se trata de buscar la redención en los pies.
Clasificación: 5/10
Imágenes de “Hermano”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2010 Tres Palos Pictures. Todos los derechos reservados.
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