Una propuesta discreta que viene a seguir los pasos de “El orfanato” con un mayor peso dramático. Pese a un buen arranque y una lograda factura visual, su desarrollo de la trama adolece de cierta atonía narrativa.
Que un bombazo comercial inesperado marque un camino por el que pretendan transitar productos posteriores, lejos de constituir un fenómeno extraño o poco habitual, supone más bien una constante que no sólo se da en el terreno de la producción cinematográfica (o, más genéricamente, artística), sino en todo el amplio espectro de la creación humana, tanto a nivel universal como a nivel local. Desde ese punto de vista, cabía esperar que el inusitado éxito de un filme como “El orfanato”, la ópera prima de Juan Antonio Bayona —que, por otro lado, tampoco introducía grandes novedades temáticas ni estilísticas en nuestra cinematografía—, abriera una senda a la que dieran continuidad títulos posteriores: no es, pues, difícil de entender, desde esa perspectiva, la llegada a nuestras pantallas de una propuesta como la que plantea “Hierro”, acogida también a la categoría de debut en el largo de su director, Gabe Ibáñez.

Una propuesta que, lejos de complacerse en reproducir con la máxima fidelidad posible los esquemas formales y materiales de su predecesora —fórmula que, comprensiblemente, suele allanar el camino hacia el éxito entre los sectores de público menos exigentes, esos que se solazan más en la reiteración inmisericorde de estilemas y formatos hasta su total agotamiento, que en la búsqueda (aun cuando pueda resultar fallida) de elementos originales—, no se agota en los mismos sino que avanza unos pasos más allá, para dotarse de unas señas de identidad diferenciadas: por un lado, otorgando más peso al componente dramático de la historia (a diferencia del filme de Bayona, que carga todo su peso en la veta del suspense terrorífico, la película de Ibáñez muestra una distribución mucho más equilibrada entre el drama y el terror); por otro, recurriendo menos a golpes de efecto sonoros o visuales, sacrificando la espectacularidad en aras de un contención formal (ritmo más pausado, mayor presencia de los silencios, escenarios más despojados) que prime la introspección sobre lo epidérmico.

Tema diferente, por supuesto, es el de si sus resultados están a la altura de tales pretensiones. Y es que “Hierro”, aun sin poder ser calificada de mala película, tampoco llega a convertirse en un producto redondo. Su arranque es prometedor, su resolución es bastante correcta y su factura visual es, fundamentalmente, coherente con su tono e intención (o sea, lograda). Pero su cuerpo central, ese que constituye el núcleo del film y que abarca la mayor parte de su metraje, en el que se desarrolla el alfa y se prefigura el omega de la trama, adolece de cierta atonía narrativa y llega a causar, por momentos, esa sensación que, siempre al acecho, más amenazante puede resultar para el “facedor” de narraciones fílmicas: el aburrimiento; un aburrimiento que deriva, muy probablemente, del exceso de morosidad con que el realizador se entrega a introducirnos en el particular “viaje interior” de la protagonista, desde su llegada a la isla (esa isla que se erige en personaje de peso en la trama) hasta las acciones de cierre del corpus central, previas a la resolución.

Más allá de tal carencia, “Hierro” constituye también una magnífica exhibición del talento interpretativo de la cada vez más asentada (y proyectada nacional e internacionalmente) Elena Anaya, protagonista sobre cuyos escuálidos hombros recae no ya el peso de ser el único intérprete renombrado del reparto, sino también una práctica omnipresencia a lo largo y ancho de todo el metraje de la película, que va bastante más allá de su condición protagónica: el empeño no le viene grande, y lo solventa con eficacia más que sobrada, impregnando a su personaje de esa tristeza y desorientación que su situación le impone, demostrando que su incorporación al elenco de actrices de postín de la cinematografía española es ya un hecho poco objetable. Bienvenida sea.

En todo caso, he de insistir en que “Hierro”, sin constituir ningún gran acontecimiento cinematográfico, sí constituye una propuesta discretamente aceptable y, en mi humilde opinión, si bien no será recordado como un filme deslumbrante, otorga a su realizador Gabe Ibáñez (en la medida en que apunta buenas maneras y detalles dignos de estimación), un crédito que le haría merecedor de ulteriores oportunidades. Estaremos atentos a ellas.
Calificación: 6/10
- Ficha completa de “Hierro”
- Fotos de “Hierro”
- Tráiler de “Hierro”
- Clips de “Hierro”
- Crítica (4/10): Elena Anaya en el limbo, por J. Arce
- Previa: La isla del alma perdida, por J. Revert
- “Hierro” en el Festival de Sitges 2009
En las imágenes: Fotogramas de “Hierro” – Copyright © 2009 Madrugada Films, Telecinco Cinema y Roxbury Pictures. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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