El Nelson Mandela de Clint Eastwood está imperado por un sempiterno discurso bienintencionado, lejos del retrato poliédrico. El director parece corresponder su mejor prosa a los claroscuros de otras derrotas desgarradoras.
La doble maniobra que Clint Eastwood ejecuta con “Invictus” revela tanta inteligencia como oportunismo de parte del veterano director: primero, abordar en la era Obama un biopic tan inevitable para el del cine como era el de Nelson Mandela (y a su vez, con un Morgan Freeman casi igual de inevitable para el papel); segundo, rechazar la idea misma del biopic para narrar el relato de la reconstrucción identitaria de una nación en la que Mandela, por supuesto, es el agente principal. La sorpresa, pues, reside en el rechazo al estricto género biográfico y la entrega a un siempre menos lustroso cine deportivo que, en este caso, emplea la épica como vía de tránsito para el discurso conciliador y eminentemente obamista.

Lejos de las obras más complejamente dramáticas de Eastwood, en “Invictus” asistimos, inusualmente, a la narrativa de una victoria incontestable. La mejor prosa del cineasta, sin embargo, no parece corresponderse a un poema épico de William Ernest, sino más bien a los claroscuros que conformaron otras derrotas desgarradoras (“Mystic river”, “El intercambio”). Su Mandela, aunque no esquemático, sí está imperado por el sempiterno discurso bienintencionado, por la entrañable cotidianeidad del mandatario (esto es, el Mandela de andar por casa) o su infinito don de gentes (esto es, incluso, el Mandela que flirtea en una fiesta), pero nunca por las problemáticas fricciones familiares que accederían a las sombras, a las contradicciones de la figura que se hacen necesarias para alcanzar el retrato poliédrico (véase la desamparada subtrama de la quebrada familia Mandela).

Pese a la recurrencia de los discursos de presupuestos demasiado evidentes (la conciencia despertada en la visita de los jugadores a uno de los guetos), más subrayados en el primer tercio de la cinta, Eastwood logra rehuir la simplificación excesiva de los efectos post-apartheid y consigue para la ocasión una conveniente progresión dramática en las relaciones establecidas entre los guardaespaldas blancos y de color. Estos resultan, a su vez, protagonistas de una desapercibida y genuina filtración del thriller presidencial, aprendido directamente de “En la línea de fuego” (Wolfgang Petersen, 1993), con consecuentes y eficaces escenas predominadas por el fantasma del acecho terrorista. No obstante, el pulso a la épica (que también a la historia), se da en el terreno de juego: en las climáticas escenas de los partidos y, particularmente, en la gran final, Eastwood imprime toda la pasión y prioriza los planos de impacto entre los cuerpos en detrimento de la perspectiva diáfana del juego. El uso y abuso del slow motion en los segundos previos a la gloria es el delator último del buscado crescendo, culminante en una explosión tan contagiosa como efímera: el verdadero triunfo en “Invictus” es de Nelson Mandela sobre el cine de Eastwood, y el de la escritura más trágica de éste sobre la (humildemente) optimista y hermanadora.
- Ficha completa de “Invictus”
- Fotos de “Invictus”
- Photocall de “Invictus”
- Tráiler de “Invictus”
- Rueda de prensa de “Invictus”
- Previa: Mandela y el deporte nacional, por J. Revert
- Notas sobre cómo se hizo “Invictus”
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Invictus” – Copyright © 2009 Warner Bros. Pictures, Spyglass Entertainment, Revelations Entertainment, Mace Neufeld Productions y Malpaso Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.
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Aqui soys todos muy técnicos en el lengaje pero de cine me parece que sabeis más bien poco, mucha verborrea eso si, pero la única que tiene razón es la señora/ita del primer comentario en el que le dice a este señor critico de cine, por llamarlo de alguna manera, que hable más claro y se deje de historias que no importan a nadie.
Para Eduard. Copio y pego:
“La sorpresa, pues, reside en el rechazo al estricto género biográfico y la entrega a un siempre menos lustroso cine deportivo…”
En una misma oración está la respuesta a ambas de sus preguntas. Joe, tampoco hay que leer mucho, ya están las dos idesa en el primer párrafo:
1) No es una película puramente biográfica.
2) No lo es porque es del género deportivo.
P.D.: No he dicho que Mandela no sea un personaje importante en la película, sino que no es una película biográfica de Mandela, que aparece en la película porque tiene que aparecer dentro del contexto, no porque sea una película sobre su vida. Madre mía, qué manía de criticar por criticar… ¿Algo más, señor?
Sara: para explicar una crítica a otra persona usando un lenguaje llano hay que entenderla primero, y Vd. no parece haberla entendido. ¿Dónde ha leído Vd. en el excelente artículo del Sr. Jordi Reverte que ésta es una cinta deportiva? ¿Y qué es eso de que han metido a Mandela “de por medio”? Él es el personaje central de la película y sin él no habría argumento.
Mª José: si se considera Vd. una cinéfila, debería hacer un mayor esfuerzo por comprender críticas como ésta, que es tan certera como elocuente.
María José, yo te hago un resumen de la crítica en unas pocas líneas y con lenguaje llano. En definitiva, el señor Revert quiere decir que, si vas al cine a ver Invictus, no te esperes ver una película biográfica sobre Mandela, porque no lo vas a encontrar, sino que es más una cinta deportiva, pero sumada a lo guay que es hoy en día hablar de personajes históricos negros, y por eso meten a Mandela de por medio.
También señala que, a pesar de estar dirigida por Clint Eastwood, por primera vez no va a terminar de forma lacrimógena, sino que tiene desarrollo y final feliz, a resumidas cuentas. Y que por intentar conseguir una película así, su personaje principal, Nelson Mandela, no está todo lo bien construido que debería, ya que no incluye en la trama los elementos más duros de su vida.
Y, por último, que el guión cae en más de una ocasión sobre los mismos típicos tópicos de siempre, así que lo mejor que ha hecho Eastwood en este película son las escenas deportivas, que están muy bien dirigidas.
Conclusión: si no te gusta nada el deporte, yo no me gastaría los 7-8 € de la entrada…
Respecto a la crítica desarrollada por el Sr. Revert, y por otros críticos de cine, me gustaría puntualizar que dichas críticas resultan demasiado técnicas y poco entendibles para los cinéfilos de a pie.
Sinceramente, cuando acabo de leer las críticas me quedo casi igual que antes de haberla leído. En definitiva, como cinéfila cuando leo una crítica quiero saber si la película es buena o mala, tiene ritmo o es lenta, los protagonistas hacen un buen papel, el argumento tiene calidad, etc. Para valorar si vale la pena ir a ver la película.
Por lo que, sugeriría a los críticos que utilicen un lenguaje más llano y un discurso directo, sin frases tan rimbombantes y abstractas.
Gracias.

























































