“Iron Man 2″ repite y aumenta la fórmula del éxito en piloto automático. Una secuela dispersa y sin riesgo, con mejores secuencias de acción y un carismático Mickey Rourke, pero con un guión demasiado endeble firmado por Justin Theroux.
“Iron Man 2″ viene a ejemplificar los males de tantas sagas que buscan en sus secuelas un aumentado para un público difícil de satisfacer, adepto a las mitologías preconcebidas de las que parten. Dicho de otra manera, la premisa fundacional de la franquicia cinematográfica de Jon Favreau (volver al blockbuster desprejuiciado que mejor se ajusta a la esencia del cómic Marvel) es también un enunciado quizás autodestructivo para sus continuaciones. Explicados los orígenes del superhéroe y dado un sólido primer perfil de Tony Stark (sustentado, sobre todo, en el magnetismo de Robert Downey Jr.), la segunda entrega reclamaba dobles dosis de todo: de acción, de diversión razonablemente descerebrada, de féminas infartantes, de supervillanos y hasta de hombres de hierro. Todo, claro, sin renunciar a la filtración progresiva de los entretejidos Marvel, allanando aquí los caminos hacia crossovers, spin-offs e inminentes ensaladas de superhéroes.

En el caso de este segundo capítulo, la fórmula del éxito vía aumentación sucumbe a los riesgos de la secuela dispersa, sin riesgo, ejecutada en modo de piloto automático. “Iron Man 2″ padece de un libreto alarmantemente endeble, lo cual resulta si cabe más decepcionante cuando el firmante es Justin Theroux, quien demostrara excelentes dotes para la comedia en el guión de “Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra!” (Ben Stiller, 2008). Ya no se trata únicamente de tramas y subtramas oxidadas por sobadas, que también (la venganza como principal motor narrativo, los déficits afectivos en la relación filio-paterna del héroe): se trata de la falta de ritmo en la que incurre la cinta de Jon Favreau al poner en paralelo los conflictos personales y tormentos de su protagonista con el transcurso general de la trama; se trata de lo desdibujado de sus secundarios, que convierten al Justin Hammer de Sam Rockwell en un villano imposible, o propicia insólitos comportamientos de James Rhodes / War Machine (la desmadrada e inexplicable pelea con su amigo, llevada casi hasta la destrucción mutua); y se trata de la agotadora repetición de gags (la humana expresividad de las herramientas robóticas de Stark) o de las (cada vez más) facilonas punch lines («¡qué pedazo látigos!»).

Es en las secuencias de acción y en un carismático Mickey Rourke donde “Iron Man 2″ encuentra sus mayores méritos y equilibra la balanza. Ambos confluyen en los mejores pasajes de la película, que pasan por el espléndido enfrentamiento en el circuito de Mónaco o la fuga de Whiplash (Rourke) de la prisión. Las primeras demuestran la posibilidad del espectáculo abiertamente pirotécnico sin el abuso digital. El segundo vuelve a desbordar el personaje con su presencia, sólo limitada por los escasos minutos que disfruta en pantalla.
- Ficha completa de “Iron Man 2″
- Fotos de “Iron Man 2″
- Photocall en Los Angeles
- Tráiler de “Iron Man 2″
- Making of de “Iron Man 2″
- Crítica (6/10): Tony Stark Superstar, por J. Arce
- Crítica (4/10): En tierra de nadie, por M.A. Delgado
- Reportaje: El hombre del traje de hierro, por J. Revert
- Noticia relacionadas con la saga “Iron Man”
En las imágenes: Fotogramas de “Iron Man 2″ – Copyright © 2010 Paramount Pictures, Marvel Entertainment, Marvel Studios y Fairview Entertainment. Fotos por François Duhamel y Merrick Morton. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
|
|
|
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.
Voy a ser honesto, cuando entre a la sala de proyecciones a ver Iron Man 2, varios fueron las impresiones que sentía, emoción y un poco de angustia, puesto que John Favreau realizo una adaptación más que digna con la primera entrega del héroe metálico, asi que mis expecativas eran un tanto altas, pero gracias a Dios el director no perdió la brújula y supo darle una buena continuación a la saga. Por tal motivo, al menos un servidor no se sintió defraudado al visionar esta entretenida cinta.
Primeramente, uno de los aspectos más sobresalientes y acertados en esta cinta son que el guión invierte más tiempo en desarrollar las motivaciones de sus personajes principales, por tal motivo los conflictos a los que esta expuesto Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr) tienen mayor impacto en la historia, motivo por el cual la cinta toma tintes más oscuros en comparación con su antecesora, por ejemplo los cuestionamientos éticos y morales por los que pasa el héroe, o el hecho de que Stark, tenga una lucha constante contra la muerte y la adicción al alcohol, son muestra clara de esto.
Por otra parte, ya en la primera cinta se percibía una especie de denuncia un tanto velada hacia la situación que pasa en política exterior Estados Unidos y las consecuencias que conlleva que varios países se armen con armas nucleares, asi como el tráfico ilegal de armas. Sin embargo en ésta, se produce un discurso más directo que a su vez no se siente forzado y funciona perfectamente.
También es de agradecer que nuestro sarcástico, vanidoso y egocéntrico héroe sigue conservando la personalidad que lo hace único, en gran parte gracias al carisma de Downey Jr, que se percibe cómodo en su rol de playboy. Por otra parte los personajes de apoyo como son Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) y el Coronel James ‘Rhodey’ Rhodes (Don Cheadle) tienen mayor peso en la trama, sobresaliendo el personaje que interpreta Paltrow, quien dota de más humanidad al personaje de Downey Jr. y se despoja de ser un simple arquetipo de la mujer en peligro a la que hay que rescatar.
Los villanos también juegan un papel importante en la historia, y aunque el desarrollo de éstos es un poco desbalanceado cumplen con creces el objetivo de poner en mala posición al superhéroe.
Primeramente nos encontramos con Ivan Vanko (Mickey Rourke) un ruso que guarda gran resentimiento hacia la familia de Stark, ya que en el pasado éstos afectaron a su familia, por tal motivo buscará la forma de eliminar al único heredero del imperio Stark. Es asi como Mickey Rourke hace lo que puede con su personaje, el cual se podría considerar como el más plano de la historia, puesto que sus motivaciones son hasta cierto punto risibles, empero el veterano actor gracias a su carisma y oficio consigue que su Ivan se vuelva en ocasiones entrañable.
Caso contrario es el personaje que interpreta Sam Rockwell, que podría considerarse la verdadera amenaza de Stark, ya que su Justin Hammer solo busca un beneficio económico sin importar a quien afecte en su camino para lograr dicho fin. Hammer es un ser patético, es la versión distorsionada del propio Tony Stark, sus códigos éticos son turbios, pero se encuentran escondidos detrás de un rostro afable, por lo que es un villano más real y peligroso, de esos que abundan en la vida real en las altas esferas de poder.
Lo que me causo una grata sorpresa también, fue ver a Scarlett “mamacita” Johansson en un papel digno, el cual ya le hacia falta después de tanto bodrio en el que ha participado últimamente, por tal motivo su personaje no se siente sobrado y sus apariciones encajan correctamente en la historia, asimismo que la joven actriz entrega un performance correcto. Por cierto yo también quiero una de éstas, jajajaja.
Y si, ahora Nick Fury (Samuel L. Jackson) cuenta con una aparición más importante en la trama, desvelando poco a poco el proceso de reclutamiento para la formación de los Vengadores (uno de los proyectos más ambiciosos de la Marvel). Hasta el director John Favreau tiene más tiempo frente a la pantalla con su carismatico personaje.
Los diálogos siguen siendo mordaces e inteligentes, la mayor parte del tiempo saliendo de la boca de Downey Jr, por lo que encontraremos una cinta con un ritmo fluido, que a su vez maneja situaciones mas oscuras, pero que también brinda buenas dosis de humor negro, para muestra basta con ver a Tony Stark celebrando su cumpleaños, ataviado con su armadura de superhéroe, y en pleno estado etílico, rompiendo botellas de alcohol con las armas de su traje, realmente genial.
Ahora bien, visualmente la cinta esta más que excelente, las secuencias de acción estan bien planificadas y se perciben emocionantes, asi como los efectos especiales que estan para apoyar a la historia y no al contrario. Sobre todo habría que destacar el clímax final de la cinta, donde se puede ver una espectacular batalla entre Iron Man y War Machine combatiendo a un ejército de malvados robots.
Por tal motivo puedo decir que Iron Man 2 funciona como una estimable secuela (algo difícil en estos tiempos, claro exceptuando a la genial de The Dark Knight del señor Nolan), tiene sus fallas pero no llegan a hacer mella en el producto final, se pudieron haber pulido más algunos aspectos del guión, como el problema de drogas de Stark o haber profundizado más en las motivaciones de Ivan Vanko.
Empero se comprenden hasta cierto punto estas limitaciones, ya que la cinta esta hecha para las grandes masas, curiosamente la cinta con todo y estos elementos se percibe madura e inteligente, ya que sorpresivamente las apariciones de Stark con el traje puesto son pocas, pero es de agradecer que se haya optado por contar una buena historia por encima de espectáculos fastuosos a nivel visual, que la mayoría de las veces no aportan nada.
Asi que en términos generales, puedo decir que la cinta cumple las expectativas, demostrando que uno de los superhéroes más polémicos del universo Marvel esta de vuelta.
¡Ah! casi lo olvido, la cinta cuenta con varios guiños para los fans y si se quedan despues de los créditos finales se llevarán una grata sorpresa.

























































