“La chispa de la vida” es una sátira social en la que sobra exceso y faltan matices. Álex de la Iglesia consigue una película interesante pero menor en su filmografía, en la que Salma Hayek brilla con luz propia y José Mota está correcto.
Reverberan en la última película de Álex de la Iglesia las palabras de aquel poema de Ella Wheeler Wilcox que rezaba que uno reía con el mundo, pero lloraba en soledad. Después de materializar en imágenes a bocajarro las pulsiones de la transición y releer la historia en clave de relato desquiciado y de placer paroxístico —“Balada triste de trompeta” (2010) pero también, y mejor, “Muertos de risa” (1999)—, De la Iglesia hace buenas las palabras de Wheeler en el contexto de un rabioso presente —el pasado también está ahí, en forma de ruinas hacia las que no hay deferencia—, en el escenario de una crisis global en tensión con el drama individual. El Teatro Romano de Cartagena, en el que un accidente convierte a Roberto (José Mota) en eventual mártir y ojo del huracán público, se convierte en tablas en las que la historia, pisoteada por el circo mediático, contempla una versión a escala de la tragicomedia humana.

Y es que en “La chispa de la vida” (ver tráiler y escenas) hay un espacio para todo tipo de desmoronamientos estamentales, institucionales y, por supuesto, morales. Bien podría ser esta una revisión de “El gran carnaval” (Billy Wilder, 1951) —pese a que el director confiesa como un referente más directo “La cabina” (Antonio Mercero, 1972)— en la que el foco queda ampliado más allá de la ética del periodismo, para trascender a un terreno donde la venta de la dignidad del individuo es fronteriza con la vanidad humana —todos los secundarios que desean, en mayor o menor medida, ser centro de atención de las cámaras— y el desesperado instinto de supervivencia, también amor —Roberto, negociando la entrevista en exclusiva al mejor postor para asegurar el futuro de su familia—. En definitiva, un acaparador fresco en el que medios de comunicación, ocasionales espectadores de la tragedia, cabezas visibles del poder político y empresarial y oportunistas representantes en busca de carroña son retratados en un esperpento que se justifica en la hipérbole y respira sin excepciones ni matices—o con la única, poco contundente anomalía que supone el personaje de Carolina Bang—.

Así, la efectividad de ese carnaval queda sujeta a la efectividad de lo global y, por tanto, de lo prácticamente inasible, el discurso que necesita de diatribas en voz alta de José Mota para ilustrar la rabia contra banqueros o cadenas de televisión. El contraplano, si acaso, es más valioso por los logros emocionales de algunos de los actores principales: frente a la corrección de Mota, a menudo en tensión con su difícilmente contenible vis cómica, la serenidad de Salma Hayek es quizá el mejor salvavidas, la única razón por la que la loa final a la dignidad personal y familiar se sostiene, a duras penas, como alternativa optimista al nihilismo grotesco.
Calificación: 6/10
- Ficha completa de “La chispa de la vida”
- Imágenes de “La chispa de la vida”
- Tráiler de “La chispa de la vida”
- Escenas de “La chispa de la vida”
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
Imágenes de “La chispa de la vida”, película distribuida en España por Alta Classics © 2011 Trivisión y Double Nickel Entertainment. Todos los derechos reservados.
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Leerás y oirás cosas más disparatadas aún sobre la chispa de la vida. Es la misma táctica de siempre, sus admiradores y fans le hacen la cama, calificando sus obras de geniales, parábolas de no sé qué y no sé cuántos. Lo mismo pasó con balada y ahora ni dios se acuerda de ella si no es para ponerla a caer de un guindo.
Las pelis de este señor son muuuy malas.
Y la chispa de la vida no es sino un ejeplo más de que tiene ganas de hacer cine, pero aún le queda mucho para saber hacer cine de calidad.
La calidad ni la huele.
No te equivocas en tu última afirmación.
La peli es MALA con avaricia.
Decir que este pestiño infumable es de lo mejorcito de Álex de la Inglesia es de juzgado de guardia.
Película blanda que se regodea en la autocomplacencia de serlo. Película de cameos de compromiso, película que él ha hecho pa ir tirando y sacarles el dinero a sus fans, y nada más, otra cosa no se explica.
Pero después de 4 pestiños seguidos, aquí algo huele mal.
Salvo por algún que otro detalle forzado y extravagante, LA CHISPA DE LA VIDA es de lo mejorcito de Álex.
José Mota está más que correcto y convence en la mayor parte del metraje. Salma Hayek parece que puso el piloto automático y ¡ha cobrar el cheque que llego tarde!. Carolina Bang tiene las rodillas magulladas y llora un poco y tal… Blanca Portillo juega en otra liga, en la misma que Salma Hayek cuando ésta está en Hollywood. Fernando Tejero es una bestia parda que aún está desaprovechada. Juan Luis Galiardo, bien, gracias. Eduardo Casanova está en otra película, en una en la que todos los actores trabajan al 100% y dejan la piel en cada detalle… éste chico tiene futuro.
Por cierto. despues de leer la critica me asalta una pregunta ¿la peli es buena o mala …?
” la efectividad de ese carnaval queda sujeta a la efectividad de lo global y, por tanto, de lo prácticamente inasible” ….está claro ¿no?
Muchas veces me pregunto a qué público creéis que le estáis mostrando la crítica. Tanto “tecnicismo” absurdo aburre y aleja aún más a los navegantes de vuestra web. A veces es tan enrevesado el lenguaje utilizado aquí que requiere una segunda lectura del texto y eso queridos amigos no ayuda a vuestro propósito. No sólo yo opino así, muchos amigos míos también. Espero que lo tengáis en cuenta, UN SALUDO.
























































