Un bellísimo blanco y negro y un uso metafórico del paisaje remitentes al Dreyer de “Ordet (La palabra)” retratan la falsa armonía que prefiguraba una sociedad en la que sólo los más fuertes tendrían derecho a sobrevivir.
Michael Haneke nos trae un relato que pretende mostrar cómo la semilla del nazismo había prendido antes incluso de que estallara la Primera Guerra Mundial, y nos lo cuenta mediante una historia que parece adaptar la trama de “El pueblo de los malditos”, la conocida cinta de ciencia ficción de Wolf Rilla (y que ya revisitara John Carpenter en su remake de 1995) a un pueblo de la Alemania profunda, en vísperas del asesinato del archiduque Francisco Fernando que llevaría el conflicto a toda Europa.

Una comparación que puede dar más de sí de lo que podría parecer en un primer momento: frente a la comunidad idílica que Rilla (y Carpenter) retratarían en sus cintas, en las que un fenómeno extraño producía que todas las mujeres de una localidad norteamericana se quedasen embarazadas a la vez y diesen a luz a unos niños inquietantemente rubios y perfectos, la aldea alemana retratada por Haneke es sólo pacífica y tranquila en apariencia. Incluso, la voz en off del narrador (el maestro) llega a decir que la aparición de fenómenos violentos a los que nadie parece dar explicación (un accidente provocado que lesiona de gravedad al médico del pueblo, torturas infligidas a niños que previamente desaparecen en el bosque, el incendio de un granero) pone en entredicho la sensación que toda la comunidad tiene de vivir en armonía divina. Pero el guión y la cámara de Haneke, apoyados en un bellísimo blanco y negro y un uso de la potencia metafórica del paisaje que parecen remitir al Dreyer de “Ordet (La palabra)” (1955) nos vienen a decir que esa armonía era falsa. Que la violencia ya anidaba en familias en las que el fanatismo religioso, el rigor extremo en las costumbres, la cerrazón de una comunidad en la que apenas penetra soplo alguno procedente del exterior, la pobreza y la asfixia de unas generaciones que sólo tienen por horizonte esclavizarse a la tierra como lo hicieron sus antepasados, eran ya caldo de cultivo para situaciones extremas en las que el abuso hacia los niños, el incesto y los brutales castigos corporales ya prefiguraban una sociedad en la que sólo los más fuertes tienen derecho a sobrevivir, aunque sea a costa de aniquilar a los otros.

Lo mejor de “La cinta blanca” es que esa violencia extrema está más verbalizada que mostrada, con la excepción de algún momento puntual, como si el espectador formase parte de ese pueblo en el que nadie ha visto nada porque nada quiere ver, porque prefiere negar que esté sucediendo algo extraño, y se ve incapaz de aceptar que entre esos niños y niñas que deambulan por los caminos en grupos numerosos (muchas de esas niñas, con el aspecto de viudas prematuras encerradas en sus vestidos negros; y ellos, teniendo que reprimir la más mínima tentación sensual de la adolescencia por temor al castigo) puedan esconderse los autores de una brutalidad aparentemente sin sentido. Resulta prodigioso cómo el blanco y negro es capaz de transmitir la asfixia del verano de 1913 en el que todo comenzó, y cómo en cierta forma la tragedia que costaría millones de muertos en todo el continente parece surgir más como la exudación del odio y la violencia cocinados a fuego lento en tantas poblaciones presuntamente idílicas. Unos niños que, con el advenimiento del nazismo, integrarían la generación que traería consigo el cambio y que, a diferencia de los otros niños rubios, los de “El pueblo de los malditos”, no apuntan a ninguna procedencia extraterrestre; antes al contrario, encarnan lo más profundo que se esconde bajo el alma humana, el deseo incontenible de arrasar al otro, la absoluta falta de empatía que ni siquiera necesita de un objetivo declarado ni una justificación concreta.
- Ficha completa de “La cinta blanca”
- Fotos de “La cinta blanca”
- Tráiler de “La cinta blanca”
- Clips de “La cinta blanca”
- Crítica (8/10): La educación del odio, por J. Revert
- Previa: Los orígenes del nazismo, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Escenas de “La cinta blanca” – Copyright © 2009 X Filme Creative Pool, Wega Film, Les Films du Losange y Lucky Red. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
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Claro Miguel, por eso el comentario. Si estas circunstancias sociales se daban en otros paises ¿por que en Alemania acabo pasando lo que paso?La repuesta esta en los hechos Historicos, en otras circunstancias quales quiera que esas sean. Luego, las conclusiones no pueden ser “tan sencillas”.
saludos.
Ferran, Luis,
coincido con vosotros en que una historia así podría haberse rodado, adaptándola a las circunstancias propias, en otros lugares. Pero no me parece gratuito ni el lugar (norte de Alemania) ni la fecha (1913-14) que ha elegido Haneke…
Un saludo!
Hola ferran, yo no he visto la pelicula – ni creo que la vea – pero lo mismo que comentas en tu segundo parrafo lo pensaba yo el otro dia..osea que estoy de acuerdo contigo.
No se si es simplificacion por parte de Haneke o conclusiones que vienen desde fuera, pero los motivos del nacismo no me parecen tan facilmente catalogables. Y es que seguramente nos gustaria creer en la excepcionalidad de de la brutalidad humana, pero desgraciadamente es menos excepcional de lo que creemos y en situaciones de presion emerge con gran fuerza y devastacion.
salud.
Excelente, fría y austera. No obstante – a no ser por las aclaraciones de M. Haneke, sobre lo que había pretendido dar a conocer- aquí, no se nos presenta nada más “y nada menos”, que el detallado y perfecto retrato de una comunidad cerrada,la doble moral que la rige y el fanatismo religioso que la mortifica.
El espectador de este notable film no extrae, como conclusión primera, la relación entre la educación que reciben esos niños y la posterior “cantera nazi”.
Si nos guiamos unicamente por los que nos muestra, Haneke, en su pelicula, el nazismo hubiese arraigado en toda Europa y en el mundo. Esas comunidades han existido y,- siento ser portador de malas noticias- existen desde que el hombre es hombre.
Claro, una vez explicado por el autor uno puede relacionar una cosa con la otra pero el filme, en si mismo,no da la talla para llegar dicha conclusión.
Le otorgo un 7/10 pero por su calidad. Sin llegar a conclusiones iducidas.

























































