Chapeau para una película como “La clase” y su director, para un profesor como François y para sus colegas de la enseñanza. “La clase” llega con la Palma de Oro del último Festival de Cannes bajo el brazo, y un Laurent Cantet (“Recursos humanos”) que realiza un trabajo muy pegado a la calle y a la realidad de la educación. Incluso va más lejos, al lograr crear un microcosmos de la sociedad en torno a las cuatro paredes del aula de un conflictivo instituto parisino. Un curso escolar donde la típica problemática adolescente queda potenciada por la composición multicultural de la clase, y donde el tutor tiene que lograr difíciles equilibrios entre disciplina y confianza, impartiendo justicia e incentivando a sus alumnos, enseñando lengua y a convivir con respeto y tolerancia. Todo un reto para los nuevos héroes de nuestros días, que se ven obligados a hacer acopio de paciencia, fortaleza y comprensión, a velar por su salud física y psíquica o a protegerse de eventuales denuncias de padres y alumnos.
Eso es lo que se recoge en una cinta con aires de documental y actores no profesionales a los que Cantet extrae toda su espontaneidad y autenticidad para una ficción tan verdadera como preocupante. Con una puesta en escena fresca y abundantes primeros planos, la cámara salta del profesor que intenta sacar de sus alumnos lo que llevan dentro, a uno de ellos que se esconde en su silencio y es sorprendido con un plano relevador, para después fijarse en otro que interviene de manera insolente o provocativa, y volver al sufrido maestro que se esfuerza por llevar las riendas de la clase. Planificación cerrada sobre los alumnos, montaje y ritmo precisos para una historia que destila autenticidad. Porque estos chavales de catorce años viven situaciones muy diferentes, y para algunos el instituto no es otra cosa que un cuadrilátero en el que sacar a flote su ira contenida contra una sociedad injusta o su malestar por su situación familiar. Para otros, se convierte en un juego adolescente en el que buscan llamar la atención o ponerse gallito. Desigualdades, falta de integración, temores a una penalización, permanente inseguridad, cuestionamiento a todo, rivalidades y enfrentamientos ante el orden impuesto… todo está presente en ”Entre les murs” (título original de la cinta), con momentos dramáticos —sobre todo en torno al problemático Souleymane— y otros divertidos —algunas de las ingeniosas y atrevidas salidas de Esmeralda, por ejemplo— a pesar de la gravedad y preocupación que encierran.
Cámara en mano y textura de la alta definición para obtener imágenes frescas en un espacio reducido, pero lleno de vitalidad. Unos diálogos fluidos que conservan el sabor de lo auténtico, con excelentes actores que aportan un trocito de su vida real para terminar de diluir las fronteras entre lo documental y lo ficcional. Soberbia la interpretación de François Bégaudeau, buen conocedor de su personaje —es guionista y autor de la novela en que se inspira la cinta, y además maestro en la vida real—, capaz de transmitir la tensión y sensibilidad de un educador comprometido con sus alumnos. Los jóvenes actores sorprenden en su facilidad para expresar su interioridad con gestos naturales y elocuentes: que actúen o sean dirigidos en una trama precisa no quita que sus interpretaciones resulten un meritorio trabajo en el que, detrás de cada rostro, se advierte todo un mundo de inseguridades, deseos y problemas. Lo único que parece exagerado y fuera de lugar es la excesiva reacción del profesor estallando junto a sus colegas, demasiado forzada al no saber nada de él ni antes ni después (y pese a lo hayamos podido intuir).
Si la clase es metáfora y reflejo de la sociedad, debemos mirar también a los profesores para descubrir toda una galería de actitudes que van desde el miedo y los nervios —la apertura con las presentaciones es todo un poema bélico, pues parecen los prolegómenos de la batalla— hasta la intransigencia, la rigidez, o la voluntad de recuperar a sus pupilos para la sociedad apoyándose en lo bueno de cada uno. Sus rostros y actitudes hablan por sí solos, y se comprende que su situación de indefensión —las relaciones con sus alumnos se dan en un plano de igualdad, con lo que la autoridad queda en entredicho— exija en ellos una auténtica vocación docente y en las autoridades un replanteamiento de la cuestión educativa. Sin duda, la película interesará mucho a todos aquellos implicados en la enseñanza, y dará lugar a fogosos debates y foros en los que los padres serían invitados de lujo. También será una cinta muy recomendable para abordar la realidad de la integración de los inmigrantes y los problemas de la adolescencia, en la línea de “La escurridiza, o cómo esquivar el amor” o la reciente “La Ola”.
Calificación: 9/10
- Más información sobre “La clase”
- Fotos de “La clase” (17)
- Tráiler español de “La clase”
- Rueda de prensa de Laurent Cantet en Madrid
- Crítica (8/10): Un profesor, unos alumnos, una lucha…, por M. A. Delgado
- Reportaje: “La clase” y otras ganadoras de la Palma de Oro, por A. M. Pérez
- Noticias relacionadas con la película y sus integrantes
En las imágenes: Fotogramas de “La clase” – Copyright © 2008 Haut Et Court y France 2 Cinéma. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
|
|
|
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.
[...] la única pretensión de disfrutar con sus personajes. “El pequeño Nicolás” sólo se parece a “La clase” por el aula en que se desarrollan muchas de las aventuras, y a “Welcome” por recoger relaciones [...]
Resumen del mejor cine de Enero 2009: El año ha comenzado con fuerza y buenas películas…
Cinematográficamente hablando, la cuesta de enero no ha sido tal gracias al estreno de algunas de las películas nominadas a los Oscar®. Sin ir más lejos, Enero nos ha dejado en las salas “La duda (Doubt)”, soberbio ejercicio interpretativo de M…




























































