Un relato pequeño sobre una mujer sitiada en un hastío existencial tan monótono como profundo. Carmen Machi explota su vis dramática de manera natural y contundente, apoyada en un estupendo Jan Budar, aniñado e inquietante.
Rosa (Carmen Machi) vive una existencia carente de emociones. Casada con Francisco (Pep Ricart), con quien mantiene una relación cordial, compagina las labores de la casa con su trabajo como fotodepiladora, tarea que también realiza en su hogar. Pero una noche se pone una peluca, coge una maleta de contenido incierto y sale a la calle… “La mujer sin piano”, segundo largometraje de Javier Rebollo tras “Lo que sé de Lola” (2006), es, ante todo y a la postre, una invitación, puede que no totalmente voluntaria, a valorar las cosas que aportan enteros a nuestras vidas, detalles tantas veces considerados nimios pero que en conjunto sazonan la cotidianeidad que nos atenaza. Porque la gris planicie que agarrota el día a día de la protagonista es tan inmenso, tan insondablemente infinito, que no puede el espectador sino agradecer el cálido contacto humano que le reciba a la salida de la sala, sea este cual sea.

Tierna, triste, cómica en su sencillez, Carmen Machi obtiene por fin una oportunidad cinematográfica de subrayar su excelente nivel actoral, sobradamente conocido y aplaudido sobre las tablas y sepultado hasta la extenuación desde ese cliché armado con mocho en que se convirtió el personaje que tanta fama le ha dado desde la pequeña pantalla. La Rosa que compone solivianta con unos pocos gestos, con un caminar firme y ligero, que le permite afrontar las constantes negaciones con las que el azar le castigará a lo largo de un paseo sin principio ni fin más allá de su propio recorrido; es un papel reductor en su disposición pero magnífico en sus significados, el de una mujer callada, tranquila, lasa, atada a sus propias circunstancias, que no simboliza sino el quehacer de tantos otros que en el avance de los días no ven nada más que lo que alcanzan a intuir: el mecánico y frío paso del tiempo. Por todo ello, el descubrimiento de Radek (genial, infantil, inquietante Jan Budar) abre una nimia esperanza a algo que sea, humildemente, distinto al molde en el que ella se desenvuelve con gastada soltura.

Javier Rebollo filma sin desconsuelo, colocando la cámara en un Madrid extraordinariamente limpio en el que pululan las criaturas de la noche. Taxistas, policías, prostitutas, viajeros a la espera de partir o de regresar, juventud que vuelve de fiesta, todos deambulan alrededor de una figura central que no llama la atención y que no centra la atención en nada. El ojo del cineasta narra con simplicidad, sin explicitudes, y juega con lo que nos muestra dentro y fuera de campo, empapando cada segundo del metraje de un lirismo contenido, cotidiano pero potente en su reflejo de la constancia del devenir de cada participante de un drama que no es tal, de una fábula que se encuentra a sí misma en cada esquina, en cada rincón, en cada detalle, en cada sonido. Reiterativa desde su propia quietud, “La mujer sin piano” no habla de nada ─y es, aún así, contestataria a su modo, por su punzante situación temporal de los acontecimientos─, porque no es necesario decir más. Es contar una vida entera en un lapso de tiempo limitado.
- Ficha de “La mujer sin piano”
- Rueda de prensa fin de rodaje
- Entrevista al director Javier Rebollo
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “La mujer sin piano” © 2009 Avalon Productions y Lolita Films. Distribuida en España por Avalon. Todos los derechos reservados.
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Martin, esta película desde luego que no es de las que llegan todo el mundo, pero de españolada te aseguro que no tiene nada.
Generalizar como tú haces y meter en el mismo saco cosas que no tienen nada que ver es una actitud totalmente infantil.
Españolada de esas que te dan ganas de pegarte un tiro antes de siquiera ver el trailer,si es que tiene…
Desde que tuve referencia de ella, en el pasado festival de San Sebastián, tengo muchísimas ganas de verla -y después de leer tu excelente reseña, más aún-. A ver si hay suerte este fin de semana…
Un abrazo.
Una representación muy válida del cine con bajo presupuesto.
Aplaudía el premio a mejor director en el Festival de San Sebastian

























































