Retrato conmovedor e inquietante del derrumbe psicológico de una mujer al borde del abismo. Un ejemplo de cine mayúsculo a partir de recursos minúsculos, edificado en torno a una Catalina Saavedra en permanente estado de gracia.
Raquel (Catalina Saavedra) trabaja al servicio de los Valdés, familia de clase alta de Santiago de Chile. Tras más de veinte años como empleada del hogar, el clan la considera casi una más de los suyos. Casi, una palabra cuya acepción articula una sugestión a partir de la cual Sebastián Silva levanta “La nana”, película que despierta en cada minuto de su metraje intensos sentimientos en el espectador, vapuleado por un marasmo de emociones cercanas y distantes a la vez, como la vida misma. Una propuesta que subraya las buenas sensaciones dejadas por el cineasta tras “La vida me mata” y multiplica las expectativas ante “Second child”, actualmente en rodaje bajo el auspicio de Lee Daniels.

Ese casi se convierte, desde el prisma enfermizo y turbador de la frustrada empleada, en un abismo insondable, en lo físico y en lo emocional, que abre un infinito entre ella y sus empleadores, a los que comienza a percibir, poco a poco pero sin remisión, como entes ajenos a la afectividad que de ellos espera. Amenazada en su imaginación por el crecimiento de los pequeños de la casa, antojadizos y arbitrarios en su cariño, y por la inclusión de un elemento externo en la figura de una nueva limpiadora, la nana se sumerge en un mar de desasosiego y paranoia que impulsa al palco a un constante estado de inquietud expectante, de desconcierto sostenido en este baile entre la comedia, la tragedia y las tenues pinceladas de terror psicológico en que oscila progresivamente la película.

Silva, apoyado en un inteligentísimo uso de la cámara que recorre constantemente ese opresivo laberinto en que se convierte el hogar ─prácticamente una fortaleza─ de los Valdés, arma el film alrededor de una espectacular Catalina Saavedra, habitual de las tablas y la comedia televisiva chilena que desaparece en su personaje en una interpretación impactante y conmovedora, capaz de animar el espíritu del palco desde la repulsa hasta la misericordia, para rendirse finalmente ante el buen juicio de un guión que parece beber de la fuente de la autenticidad en una culminación tan sencilla como sólo la realidad puede ser capaz de ofrecer. Absolutamente recomendable, justamente premiada y apreciada allí donde ha sido exhibida, “La nana” queda como un ejemplo de la capacidad del séptimo arte de crear piezas mayúsculas a partir de historias y recursos mínimos, motivo siempre de celebración.
Calificación: 8/10
En las imágenes: Fotogramas de “La nana” © 2009 Forastero. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
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Ni mucho ni poco..ni tanto terror sicológico, ni nada. Buena película pero las interpretaciones que de ella dan en los distintos espacios de “opinión” por entendidos, me da que mucho es “chamullo”, como dicen los chilenos. Y el final.. nada..
Sí son muy buenas las interpretaciones de todos los actores. Es una película que muestra la vida de una empleada de hogar y de una familia, como muchas. ah¡¡ lo que es notable es que la chica recibe buen trato.. aquí hay muchas empleadoras que tienen que aprender en España.
Me ha gustado mucho esta pelicula,la recomiendo.La actriz principal lo hace fenomenal,muy creible.Gran estudio psicológico de la protagonista
he visto la pelicula y me ha aburrido un mogollon ,seran buenas actrices pero la pelicula a mi en particularme ha aburrido.
Excelente pelìcula, la actuaciòn de Catalina es impecable. Recursos mìnimos para una gran obra del cine chileno.

























































