Pedro Almodóvar consigue el improbable equilibrio entre las pulsiones subterráneas de su cine, su cinefilia y el melodrama pasado por el filtro del género. No es una película redonda, pero sí la que mejor reconcilia las virtudes de su autor.
En el germen de “Ojos sin rostro” (Georges Franju, 1960), clásico del fantástico europeo y referente ineludible en “La piel que habito” (ver tráiler), se encontraba el tándem formado por Pierre Boileau y Thomas Narcejac, en labores de adaptación de la novela original de Jean Redon. No era casual, pues, encontrar un generoso poder de turbación y un estilizado goticismo en aquel guión de la pareja de escritores y guionistas, autores de dos relatos fundamentales de la tradición negra que desafiaban todo purismo del género liberando con calculada temeridad los tabúes soterrados en el subconsciente de todo amante de la ficción: “Les diaboliques” y “D’entre les morts” se convirtieron, respectivamente, en “Las diabólicas” (Henri-Georges Clouzot, 1955) y “Vértigo (De entre los muertos)” (Alfred Hitchcock, 1958), obras maestras aún hoy capaces sacudir los instintos y las entrañas del más pasivo de los espectadores.

“Tarántula”, de Thierry Jonquet, llevaba la herencia de esa ficción hasta extremos de insoslayable depravación: la ecuación monstruosa impulsada desde un relato de venganza salvaje y autodestrucción, con la vejación permanente y la cirugía transgenérica como vías para la tortura sistemática, pero también como caminos insospechados que llevan a la sumisión y, finalmente, a la pasión prohibida. Resulta llamativo que sea aquí, en su primer viraje al terreno del fantástico, donde Pedro Almodóvar haya encontrado el improbable equilibrio entre las pulsiones subterráneas de su cine, su a menudo mal digerida cinefilia y la intensidad melodramática siempre pasada por el filtro del género. “La piel que habito” es, en ese sentido, no una película redonda, pero sí la que mejor ha sabido reconciliar las virtudes de un realizador para consumar una tesis que ya apuntaba en “Hable con ella” (2001): la doble piel de la protagonista, la doble condición de epidermis indestructible pero sensible al mismo tiempo, habla también de que el horror y la belleza, el odio y el cariño pueden ser caras de la misma moneda, tactos sobre un mismo cuerpo.

Lejos del collage, el último trabajo de Almodóvar asume con tanta naturalidad tradiciones y referentes que uno podría llegar a pasar por alto que este cuento de terror gótico da con sus pasos por un salón pensado para el giallo más desquiciado de Dario Argento, o que incluso la banda sonora de Alberto Iglesias puede derivarse en motivos electrónicos que remiten a la mejor música del subgénero que sublimaron Goblin y otros. Y las influencias, al servicio de una premisa eminentemente clásica. La relación entre creador y criatura, el trasunto del Dr. Frankenstein —excepcional Antonio Banderas— aquí trastornado por el imperativo de los sentimientos —los extinguidos, los renovados— y en permanente caída al abismo. Sólo la excesiva entrega al melodrama que ocupa la conclusión parece imponer la racionalidad que nunca habitó en las páginas de Jonquet: el final intercambia la asunción total de la posesión y el amor demente por una opción más lógica y, pese a sus intenciones, menos transgresora de lo que cabría desear.
- Ficha completa de “La piel que habito”
- Carteles de “La piel que habito”
- Imágenes de “La piel que habito”
- Tráiler de “La piel que habito”
- Crítica (8/10) de “La piel que habito”, por José Arce
- Reportaje sobre “La piel que habito”, por Jordi Revert
- Noticias relacionadas con “La piel que habito” y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “La piel que habito”, película distribuida por Warner Bros. Pictures International España © 2011 El Deseo. Todos los derechos reservados.
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No se puede hablar de fantástica novela si no se ha leído ni de mala película del estilo Almodovar si no te gusta Almodovar. Como no es un director nuevo ni joven creo que todos sabemos si nos apetece o no ver cine Almodovar y no nos podemos sorprender si encontramos sus características en sus películas.
A mí me ha gustado mucho, más de lo que esperaba porque había leído críticas muy negativas. Me enganché a la película, me intrigó, me gustaron los guiños marca de la casa, música genial, fotografía fantástica. Creo que no se puede esperar mucho más de una película.
Eso si, si no te gusta Almodovar no vayas…
********* AVISO DE SPOILERS *********
Sólo transcurridas tres cuartas partes del metraje te das cuenta de que la historia “en sí” vale la pena y de que se le podría haber sacado más partido. Pero lo cierto es que más de la mitad de la película resulta bastante ridicula. La aparición del hijo de la chacha disfrazado creo que ruboriza el espectador más desenfadado.
También -y no quiero descifrar nada- creo que hay dos personajes que tendrian que semejarse bastante más y no actuar de modo tan ajeno el uno al otro, teniendo en cuenta que se trata del mismo. En ese aspecto se hecha en falta un poco más de rigor.
A mi me encantó. Y respecto a los que han comentado: Senda.. “Evolución en su forma de hacer cine pero no en sus intereses personales”.. No estoy de acuerdo contigo, pero a parte de eso.. Pq tiene q evolucionar Almodovar en intereses personales?; Juan Antonio: Eres otro q critican las películas de Almodovar sin ir a verlas.
A mí no me provocó ninguna carcajada. Me gustó el guión (no he leído el libro, total, estoy harta de oír la frase “pues a mí me gustó más el libro”), me gustaron los personajes, la manera como se va desarrollando la historia, los primeros planos exquisitos, la música…en fín, yo creo que estos son los puntos que hacen fuerte una película, y es mejor no pensar en lo que hubiera podido ser o cómo la hubiéramos hecho nosotros (que somos taaaan entendidos). De otra forma no sería un film de Almodóvar.
Tenía muchas espectativas puestas en la película y debo decir que me ha dejado decepcionada.
Creo que la novela, que no leí debe ser fantástica porque el guión lo merece,interpretación de Antonio Banderas magnífica, fotografia y estética perfecta, pero la adptación es muy floja.
Esperaba un desarrollo de la psiquis de los personajes, para ello hubiera preferido que Elena anaya hubiera enmarcado el personaje de Vicente, masculino que estoy segura que lo hubiera podido bordar, y mayor emoción.
Que al menos las entrañas se revolvieran un poco.
Guiños ochenteros,volvemos a los temas sobre la homosexualidad, transexualidad, debates sobre la investigación de las celulas madre, la polémica social que tanto le gusta al malagueño.
Evolución en su forma de hacer cine pero no en sus intereses personales.
Bueno otra película más, creo que será un exito en Estados Unidos, aquí no lo sé.
Mala es poco…ridicula, provoca carcajadas de verguenza ajena.Con decir que se salian personas de la sala,no merece ni explayarse en la critica.
























































