“La última casa a la izquierda” es un remake impecable en su forma, que alcanza atmósferas irrespirables y un horror siempre incómodo y cercano. Convierte la imperfecta delicia que era el original de Craven en un sofisticado producto de terror.
En 1972, Wes Craven llegaba al cine de la mano de Sean S. Cunningham. “La última casa a la izquierda” suponía cine amateur, desde su ejecución hasta una cierta incompetencia de algunos de sus actores para una película cuasi casera, de lleno integrada en la estructura exploitation de violación/venganza. Esto es, la excusa perfecta para que Craven perpetrara una arcada cinematográfica en pleno conflicto del Vietnam, un festín gore sin medios y mucha mala leche, obra suicida incluso desde la banda sonora de David Hess, mezcolanza epatante de folk, baladas post-Woodstock y organillo pre-Halloween. Aquella ópera prima llegaba dispuesta a sacudir normalidad y tranquilidad middle-class, en calidad de demente y torpe coetánea de “La naranja mecánica”, de atentado ajeno a todo precepto de la moralidad y el buen gusto.
El remake firmado por Dennis Iliadis hace de aquella imperfecta delicia un sofisticado producto de terror. Pulcro y menos insólito, pero capaz de sobreponerse a aquella imperfección con brillantes soluciones. Esta “La última casa a la izquierda” se sabe desposeída de la misma capacidad de impacto que su referente disfrutó en su contexto. Y por ello, su horror es premeditado, que no prefabricado, pulido hasta la impecabilidad de sus secuencias más impactantes, a saber la insoportable violación (pese a todo, más soft que la original), o una sangría en el fregadero de la cocina que pretende hacer olvidar la omisión de la castración, tan imborrable en la cinta de 1972. Es decir, esta revisión renunciará a ser aquella desinhibida celebración gore, pero a cambio se sabe capaz de insostenibles tensiones dramáticas y escrupulosidad en el diseño de una matanza agreste, cafre, y rubricada con un epílogo inusitadamente grotesco, reminiscente de la escena más recordada de la “Scanners” de David Cronenberg.
“La última casa a la izquierda” es, en fin, un remake impecable en su forma, capaz de alcanzar atmósferas irrespirables y un horror siempre incómodo, siempre cercano al espectador. Muestra de ello es su antesala del clímax, la llegada de la banda de Krug a la casa de los Collingwood en medio de la tormenta, coincidente con una conjugación perfecta de ambiente enrarecido, excelente partitura de John Murphy y no menos meritoria fotografía de Sharone Meir. Por supuesto, la película de Iliadis rechaza la anarquía de su modelo (al que, no obstante, rinde pleitesía). Y lo hace no tanto en pro de una cierta corrección política (el microondas y el fregadero la ponen en su sitio) sino en busca de una mayor entidad dramática, de ese relato más compacto y menos desmadrado, si acaso más apoyado en el personaje de Justin (Spencer Treat Clark), cuyo predecesor era sistemática y traumáticamente eliminado por Craven. El televisivo Garret Dillahunt, por cierto, es un excelente Krug. Menos vesánico, quizá, pero tanto o más carismático que el original de Hess. Un acertado sucesor para, en definitiva, un remake ejemplar.
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En las imágenes: Fotogramas de “La última casa a la izquierda” – Copyright © 2009 Rogue Pictures y Craven-Cunningham-Maddalena Productions. Fotos por Lacey Terrell. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
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Desde luego, John Murphy no es uno de mis compositores favoritos, pero personalmente agradezco la recomendación de esta banda sonora. ¡Viva la música de cine!
BSO estupenda, una de mis favoritas, qué grande John Murphy, qué buen compositor. Me encantó, de hecho la tengo.
bueno sin seramente esta peli estubo de maravilla obvio y el chavo q casi ahi juntin wow este chiko llama la tencion y bueno la peli no esta mal esta rechiva la quiero volver a ver wi
Una peli bastante buena y con alguna escena bastante desagradable.Para quien quiera ver algo fuerte y que te tenga los nervios de punta
prefiero funny games sinceramente la original de wes craven es mejor



























































