Los últimos años de León Tolstói sirven a Michael Hoffman para firmar su mejor película, una propuesta profunda, maravillosa, espectacularmente presentada y con un elenco de actores soberbio. Un regalo para el espectador.
Valentín Bulgakov (James McAvoy) ha conseguido el trabajo de su vida: convertirse en el secretario personal del novelista más importante de su momento, León Tolstói (Christopher Plummer). En estos tiempos en los que el cine se nutre de las fugacidades de Stephenie Meyer o Dan Brown, “La última estación” llega a nuestro país marcando una curiosa coincidencia en su convivencia con otra propuesta que recupera otro inmortal de la literatura, Oscar Wilde. Más allá de lo anecdótico, el abismo artístico que separa ambas raya lo insondable, aunque su presencia simultánea aporta un punto de interés a una cartelera curiosamente no falta de sugestiones de cara al público menos palomitero.

A las órdenes de Michael Hoffman ─que firma, de largo, su mejor trabajo cinematográfico hasta la fecha─, la película, que adapta la novela de Jay Parini, se convierte en un espectacular despliegue de forma y fondo que supera las imprecisiones de que adolece ─especialmente en lo tocante al ritmo de una historia densa y en ocasiones parsimoniosa─ gracias a un elenco plagado de actores que recogen la potentísima esencia de sus personajes y se entregan a un aluvión de pasiones comedidas, casi etéreas en el punto de partida desde el que el espectador entra a formar parte de un complejo retablo acerca del amor, en su más amplio y a la vez estricto sentido de la palabra. Y es que el viaje de Bulgakov ─McAvoy, estupendo una vez más en papeles de época─ arrastra al palco al vórtice emocional de una vida irrepetible, que bucea tras la leyenda de quien fue prácticamente santificado en vida por un pueblo rendido a las virtudes de un creador mastodóntico y comprometido.

La composición visual del director oscila entre la grandiosidad ─el apartado de la dirección artística es tan pasmoso como embriagador─ y los coqueteos con la intimidad de una cámara en mano cercana, palpable, un tanto irregular pero siempre apasionada. Armonizando el apartado técnico con un recital tremebundo de interpretaciones coronadas no ya por un inmenso Plummer, sino por una espectacular, perfecta, titánica Helen Mirren como la esposa del sabio, “La última estación” abre los ojos a un amor lastrado en el crepúsculo de la pareja central por la necesidad del control material de un legado patrimonial tan venerado como necesario desde un punto de vista ecuménico, familiar y social. Maravillosa y acongojante, la película atenaza y agarrota desde la quietud, desde los rostros engrandecidos que más allá de la pantalla subliman la figura de tan gigantesco autor para centrarse en lo impalpable que todo lo mueve. «Lo que sé, lo sé porque amo». Siete palabras que lo resumen todo.
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- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “La última estación” © 2009 Egoli Tossell Film Halle, Zephyr Films, The Andrei Konchalovsky Production Center y SamFilm Produktion. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
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[...] Hoffman estuvo a punto de empezar a saborear los beneplácitos de Hollywood con su último filme, ‘La última estación’, considerado el mejor trabajo de su carrera hasta el [...]
Película sobre los últimos días de León Tolstoi.
La película nos narra las tensiones a las que se vio sometido el escritor por parte de dos facciones diametralmente opuestas, por un lado Vladimir Chertkov (Paul Giamatti) defendiendo los ideales del escritor y por otro lado su mujer (Helen Mirren) defendiendo los derechos de la familia ancestral. Esta lucha particular nos lleva a una reflexión sobre la vida, las tensiones entre el instinto y la razon y tambien sobre cuando y como escogemos las unas o las otras. Lo mejor de la pelicula es que el director no toma partido por ninguno de los bandos y deja que el espectador escoja el suyo o ninguno de los dos. Si lo mejor es su neutralidad, lo menos bueno es que a pesar de las pasiones y de los esfuerzos de los actores la pelicula no llega a traspasar el plano mas intelectual. También encuentro una carencia en la falta de explicación del contexto histórico, del cual se supone que el espectador debe tener su “background”, eso explicaría mejor el porque de la postura de Tolstoi, al menos en parte. La producción es ruso/germana/”inglesa” aunque para mi gusto la película es demasiado anglosajona, creo que un toque mas Chejoviano le hubiese dado mayor fuerza, posiblemente actores rusos hubiesen interpretado mucho mejor esos papeles, aunque probablemente hubiesen sido considerablemente menos conocidos, limitando así las posibilidades comerciales de un film ya de por si limitado en el ámbito comercial.
En cuanto a cualificación actoral creo que hay poco que objetar, tanto Helen Mirren como C. Plummer desarrollan su trabajo excelentemente, así como tambien lo hacen James McVoy y Kerry Condon y tambien el resto de actores, excepto Paul Giamatti al que encuentro un poco bajo de forma, aunque su personaje este tambien falto de “background” para el calibre que tiene el personaje.
La música, sin llegar a ser memorable, no estorba y hasta en ocasiones nos es agradable ,recordando un tanto a los adagiettos Mahler.
En suma, una película digna de ser vista aunque a ratos sea reiterativa y un poco falta de pasión rusa.
saludos
muy buena critica, agudeza y conocimiento cinematografico

























































