“La vida privada de Pippa Lee” es la crónica anunciada de la muerte de un amor construido sobre la mentira. Buenas actuaciones de Robin Wright Penn, Blake Lively y Alan Arkin y un inverosímil y patético desenlace.
Un rostro de mujer que se arregla ante el espejo y un enigma que esconde cuando se retira junto a su marido octogenario a un lugar residencial idílico y tranquilo. Ella es Pippa, alguien que siempre ha tratado de esconder su difícil infancia, su alocada juventud y su permanente sentimiento de culpa… tras la apariencia de un amor maduro y estable junto a Herb. Él es un editor de prestigio que tiempo atrás abandonó a su mujer al descubrir la frescura de Pippa, y que ahora vuelve a temer la vejez cuando se aproxima la muerte y ella ha perdido su juventud. “La vida privada de Pippa Lee” es la crónica anunciada de la muerte de un amor construido sobre la mentira, y también la odisea de quien busca una felicidad frágil y poco duradera por falta de autenticidad.

A modo de memorias de una mujer liberada, Rebecca Miller levanta una historia que bucea en la infancia de Pippa para rastrear las huellas de una madre posesiva y entender ese desbarajuste emocional, que muestra un espíritu joven y libre que huía de sí mismo y necesitaba las sensaciones efímeras de las drogas, y que se refugió en alguien que la aduló y dio confianza, que le dio afecto y protección… aun bajo la sombra de la culpa. Es la historia de un resentimiento ante una madre abandonada, que se repite con el affaire de la primera mujer de Herb, y de los amoríos e infidelidades de unos y otros al necesitar sentirse vivos y acercarse a la decrepitud. Apariencias y falsedades —incluidos disfraces para ser retratadas/fotografiadas imitando a las estrellas de cine—, enigmas y desquiciamientos para unas existencias lastradas por la falta de cariño o el miedo a envejecer. En ese mundo de engaños, ellos y ellas se mueven al borde del abismo, sin saber muy bien dónde está el amor o en qué consiste.

Son pensamientos y sensaciones que la propia Pippa nos cuenta en primera persona, en un relato que se resiente al apoyarse en exceso en su voz de narradora, que sabe moverse con fluidez del presente al pasado para volver con sutiles transiciones, pero que no acierta al introducir imágenes oníricas —previo fundido con una intensa luz blanca— para mostrar los deseos reprimidos por la culpa, ni tampoco en el fugaz inserto de animación referido al testigo que unas mujeres se pasan a otras. En el retrato de personajes, no queda clara la superficialidad de un amor maduro y consolidado con dos hijos que de pronto se va al traste, ni su vinculación y justificación con el desencadenante encuentro de las dos mujeres de Herb —un poco enfático y ridículo—. Menos aún el inverosímil y patético desenlace, muy forzado en su intento de apuntalar la idea de la necesidad de vivir con un amor sin remordimientos ni huidas.

Buena interpretación de las dos actrices que dan vida a Pippa en su juventud y madurez —Blake Lively y Robin Wrigth Penn respectivamente—, de Alan Arkin como el hombre de intenciones ocultas y apariencia fuerte, y de Maria Bello como madre neurótica. Entre los secundarios, breves presencias para papeles típicos y tópicos en una Julianne Moore lesbiana, una Winona Ryder inestable o una Monica Bellucci seductora. Para Keanu Reeves queda reservado un personaje de débil dibujo, que poco aporta a la insegura Pippa. Un amplio y lujoso plantel para una historia de madres e hijas, de búsqueda de felicidad y liberación de culpas, de sonámbulos egocéntricos y a la deriva en un mundo turbulento.
- Ficha completa de “La vida privada de Pippa Lee”
- Fotos de “La vida privada de Pippa Lee”
- Tráiler de “La vida privada de Pippa Lee”
- Previa: Secretos del pasado, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “La vida privada de Pippa Lee” – Copyright © 2009 IM Global, Winchester Capital Management, Plan B e Inspired Actions Productions. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos reservados.
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Una película que no me ha defraudado, tal vez, le faltó algo de potencia pero el tema de la culpabilidad lo refleja bastante bien. Nos dice que una infancia traumatizada nos lleva a una vida llena de excesos y vacío interiores. La protagonista es una mujer con una necesidad de afectos tremenda hasta que encuentra su protector (normalmente, estos señores mayores, intectualmente interesantes, y con dinero suelen actuar como papillones ante las almas descarriadas y en el fondo, desde mi punto de vista, hay un comportamiento de vanidad.
Una película interesante que sin tener unos diálogos consistentes, si transmite, esa juventud rota por la culpabilidad y el trauma de soportar a lo largo de nuestra vida una mala relación entre madre e hija.
Película de gran ambición y con grandes nombres, pero que no acaba de cuajar completamente.
La película se basa en una novela de la misma directora – luego no creo que haya nadie que diga que esta mal adaptada, ¿o si? – que relata la historia de una mujer felizmente casada, la perfecta ama de casa, anfitriona y madre, pero todo eso se desmorona a raíz de algunos acontecimientos nocturnos.
La historia esta bien contada, desde el presente, nos lleva a revivir la historia de Pippa Lee desde su infancia hasta nuestros días y como ha llegado a convertirse en lo que es. Gran parte de la película la pasamos en la infancia y adolescencia, en continuos flashes retrospectivos de cierta duración, pero ese vaivén temporal no estorba o entorpece la película, por lo menos no excesivamente, lo que cuenta de su anterior vida es interesante y necesario para la comprensión del posterior desenlace. Sin embargo, hay algo que no acaba de funcionar, comprendemos perfectamente lo que pretende decirnos la directora, pero no acabamos de conectar completamente con su personaje, quizá sea lo lejano que nos queda el tipo de vida que relata, el marido es un escritor de éxito y ella no trabaja (vamos como la immesa mayoría de los españolitos de a pie) o el convencionalismo con que lo hace o que ya hemos visto historias, biográficas o no, como esta, de mujeres (y hombres) que luchan por rehacer su vida…pero seguramente también, por que lo hace en tercera persona, sin que sus personajes sufran demasiado, viéndolo todo desde fuera, sin llegar a mostrar verdadero dolor.
Los actores me parecieron correctos, bien ajustados a sus papeles y lo que se les pedía. Robin W. Penn encantadora, como la seda. Alan Arkin ES un escritor de éxito jubilado. Keanu Reeves con la cara de palo de siempre. Wynona Ryder en un papel que ya le conocemos bien, el de joven desquiciada. Monica Bellucci apenas interviene pero no desentona. Julian Moore es…simplemente Jualian Moore. Por encima de todas ellas María Bello en el papel de madre pastillera de cambiante carácter, simplemente “Chapo”.
Si no recuerdo mal la película no contiene música excepto al principio y final, con la excepción de las escenas de baile y poca cosa mas. ¿es esa una buena elección? Algunos opinan que realzar las emociones con música es adulterar las imágenes, pero no estaría yo muy de acuerdo.
En resumidas cuentas, película interesante, aunque no sea redonda.
Saludos.

























































