“Los abrazos rotos” es la demostraci贸n de que el cine de Pedro Almod贸var camina hacia el artificio est茅tico, a costa de la frescura y autenticidad. Encontramos poca vida real y emoci贸n que conmueva, mucho cine y repetici贸n de filias y fobias.聽
El cine de Pedro Almod贸var bebe cada vez m谩s de su vida, y en 茅l se reflejan sin sombra de duda cada una de sus obsesiones, temores y deseos. Con el tiempo, sin embargo, ha ido evolucionando hacia el artificio est茅tico y la construcci贸n de complejas estructuras narrativas, y eso a costa de la frescura y autenticidad de la puesta en escena (con alg煤n regreso nost谩lgico y sentimental a la primera inocencia, como sucedi贸 en “Volver”). “Los abrazos rotos” insiste en esa mirada alambicada, pasional, cat谩rtica en que la imagen se ti帽e de carga metaf贸rica y los di谩logos adquieren una marcada funci贸n explicativa para intentar expresar un estado del alma un tanto oscuro, fr铆o, ensimismado. Cada vez abundan m谩s las referencias cin茅filas 鈥攅xpl铆citas o sutilmente sugeridas鈥 y cada vez visita con mayor frecuencia esos lugares ya presentes en su filmograf铆a, donde el amor loco, los celos y el sexo se condimentan con la mala conciencia, el af谩n de poder o el deseo de sus personajes de librarse de ataduras, inmersos todos ellos en misteriosas y turbias relaciones que les encadenan y arrojan hacia un torbellino sentimental.
La arquitectura de “Los abrazos rotos” cabalga entre un pasado que dej贸 el coraz贸n roto a Mateo, un director de cine muerto emocionalmente cuando desapareci贸 su actriz, y un presente en que alguien trata de recomponer la foto de aquella Arcadia feliz. Y tambi茅n entre dos hombres que quisieron a la misma mujer y dos mujeres que amaron al mismo hombre, entre una realidad tr谩gicamente vivida y una ficci贸n torpemente montada, entre un tiempo de luz y otro de oscuridad donde el sacrificio ha convivido con el enga帽o: un ejercicio de duplicidad que encorseta, atasca la trama y obliga al mon贸logo discursivo. Hay pasiones enfermizas y sanos deseos de felicidad, y tambi茅n silencios mentirosos al lado de otros llenos de abnegaci贸n. Sentimientos interesados y destructivos junto a otros que buscan la libertad de poder so帽ar. Pero hay un problema de gui贸n y, entre tanta aventura amorosa, heridas y cicatrices, celos y venganza… encontramos poca vida real y emoci贸n que conmueva, mucho cine y repetici贸n de filias y fobias, con alg煤n lugar para el humor grueso y la cr铆tica fina y 谩cida de los que no se libran los pol铆ticos de turno.
Almod贸var se deja arrastrar por su cinefilia y ahoga la vida de sus personajes con multitud de referencias, resonancias, recuerdos e im谩genes vistas en el celuloide. El director se concede m谩s de un capricho y nos ofrece composiciones fotogr谩ficas con su sello de rojos intensos y sofisticado gusto posmoderno, estampas metaf贸ricas de un negro paisaje de Lanzarote que hablan de su alma confusa y desorientada (seg煤n sus propias declaraciones). Y tambi茅n planos metacinematogr谩ficos en los que realidad e imagen representada se funden y confunden (esa escena final en que Mateo acaricia la imagen del 煤ltimo beso queriendo apropiarse de la vida perdida, o aquella otra en que se superponen la Lena real y la de ficci贸n para romper con su amante). El manchego, por 煤ltimo, desvitaliza a sus personajes al darles una palabra demasiado literaria y quitarles la espontaneidad que ellos tratan de recuperar con la interpretaci贸n. Mejor el Llu铆s Homar ciego que el vidente, mejor los silencios de Blanca Portillo (Judit es el personaje m谩s complejo y humano, pese a una confesi贸n que supone una pirueta impostada) que la palabrer铆a de Carmen Machi (salidas c贸micas y desenfadadas, pero que suenan a lo de siempre), mejor la parquedad de Lola Due帽as que los j贸venes Tamar Novas y Rub茅n Ochandiano. En cuanto a Pen茅lope Cruz, no es de sus mejores papeles y luce la fotogenia que los directores le buscan, pero no es Audrey Hepburn por mucha peluca que se pruebe.
M谩s pr贸xima a “La mala educaci贸n” que a “Volver” en su complejidad narrativa, con chispazos visuales de sensibilidad y gusto est茅tico, alg煤n enfoque que har谩 las delicias de los te贸ricos del lenguaje de la imagen y la representaci贸n de la realidad. Abundan los gui帽os cin茅filos en el precipicio de lo solemne y lo pretencioso, con una pel铆cula dentro de otra como ya hiciera en “Hable con ella”, y una m煤sica a ratos enf谩tica en su intento de envolver al espectador e inducirle un sentimiento sustra铆do por la artificiosa puesta en escena. Alguno pensar谩, con raz贸n, que Almod贸var lleva mucho lastre en este melodrama y excesiva autocita, que intenta seguir la senda del refinamiento est茅tico-cinematogr谩fico sin abandonar la frescura de la primera juventud. Y por no conseguirlo, no llega a conectar con un espectador al que apenas deja sentir los abrazos rotos… porque se ha mantenido distante de 茅l y de sus propias emociones a flor de piel.
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- Tr谩iler de “Los abrazos rotos”
- Rueda de prensa en Madrid
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- Cr铆tica (2/10): Dos horas y diez minutos de la nada m谩s…, por M.A. Delgado
- Cr铆tica (4/10): El paso atr谩s de Almod贸var, por J.R. Fern谩ndez
- Reportaje: El universo Almod贸var en 31 carteles, por A.M. P茅rez
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En las im谩genes: Fotogramas de “Los abrazos rotos” – Copyright 漏 2009 El Deseo. Distribuida en Espa帽a por Warner Bros. Pictures International Espa帽a. Todos los derechos reservados.
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Creo que la definici贸n de lo que supuso “Volver” es de lo mejor que he le铆do, Julio.
Un saludo!




























































