“Madres & hijas” está por debajo del mejor cine de Rodrigo García, pero ofrece a cambio grandes interpretaciones de dos de sus actrices protagonistas, unas inmensas Annette Bening y Naomi Watts.
¿Hay alguien que pueda negar a estas alturas que Annette Bening es una de las mejores actrices de nuestros días? Cuesta recordar una sola de sus interpretaciones (pocas, para los que nos resulta un acontecimiento verla en una nueva cinta) en la que no esté a una gran altura. Y estaba claro, desde el principio, que “Madres & hijas”, la nueva entrega de Rodrigo García tras el fiasco de “Passengers” (2008), no iba a ser una excepción, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de uno de los cineastas que más tiempo y delicadeza han dedicado a exponer el universo femenino. Tener esos dos nombres unidos en un cartel no puede más que garantizar que asistiremos, al menos, a uno o dos momentos de los que se graban a fuego en la retina. Y “Madres & hijas”, aun por debajo de las dos obras mayores de su director, “Cosas que diría sólo con mirarla” (2000) y “Nueve vidas” (2005), lo confirma. Porque sólo puede calificarse de regalo ver cómo Bening es capaz de expresar el dolor, la frustración y la soledad que se ocultan tras su fachada de mujer dura e inflexible.

Algo parecido sucede con otra grandísima actriz, Naomi Watts, que da vida a un personaje triunfador pero vacío en lo personal, una mujer que usa conscientemente su extrema inteligencia y su belleza para crecer en los negocios y manipular a los hombres, manteniéndolos a raya para que ninguna aventura termine convirtiéndose en algo más estable. Hace ya mucho tiempo que Watts superó a una (parece que definitivamente) perdida Nicole Kidman como la mejor actriz australiana de nuestros días, y así las líneas que unen las historias de las dos mujeres, más relacionadas en sus destinos de lo que ellas mismas podrían aceptar, hacen avanzar a una película que busca despertar la emoción de los espectadores (marca de la casa).

El problema es que, frente a las dos cintas mencionadas, en este caso Rodrigo García da demasiada rienda suelta a su sensibilidad, abandonando la sutileza y capacidad para el detalle que distinguen su trabajo (y que, no por casualidad, se acomodaba como un guante a la soberbia “A dos metros bajo tierra”, probablemente la serie más humana de la última década). Porque donde el hijo de Gabriel García Márquez logra hacer Cine con mayúsculas es cuando se detiene en los momentos íntimos, cuando sus personajes creen que no les ve nadie, y es capaz de encontrar las leves señales del desasosiego interno que logran saltarse los controles y ascender a la superficie.

O cuando escribe diálogos a los que asistimos fascinados (la primera entrevista entre la chica embarazada y la pareja que aspira a adoptar a su bebé), apoyados sobre todo en las prodigiosas interpretaciones que extrae de todos los que pasan ante su cámara, incluidos unos actores masculinos (especialmente Samuel L. Jackson y Jimmy Smits) que, en realidad, son poco más que meros testigos de un mundo femenino que apenas entienden y en el que poco parecen tener que decir (más el personaje de Jackson que el de Smits). Podría pensarse, en definitiva, que se trata de un paso atrás en la filmografía de su director, pero si tenemos en cuenta lo olvidable que era su cinta anterior, quizá sea injusto que seamos tan duros. En su lugar, y llevados por el espíritu veraniego que ya luce en todo su esplendor, digamos que le hemos recuperado. No del todo, pero sí lo suficiente como para que le pongamos tres estrellas.
- Ficha completa de “Madres & hijas”
- Fotos de “Madres & hijas”
- Tráiler de “Madres & hijas”
- Crítica (6/10): La intimidad distante, por J. Arce
- Crítica (6/10): Ligando vidas e historias, por J.R. Chico
- Previa: Dramas maternos, por J. Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Escenas de “Madres & hijas” – Copyright © 2009 Mockingbird Pictures y Everest Entertainment. Fotos por Ralph Nelson. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.
|
|
|
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.
Hola josep, perdona pero no había visto estos post hasta ahora.
Según el imdb Annette Benning nació 29 mayo 1958, Topeka, Kansas, Estados Unidos, lo que si mis mates no fallan y ella no se quita ninguno serían 52 años…bastante aproximado ¿no?.
salute.
Yo diria Luis que la Bening tiene algunos más en realidad de los 51 años que aparenta en la peli tener.
salu2.
Me ha gustado, me gustaba más la primera parte en que todo parecia ir sobre ruedas y encima todos ellos relacionados entre si, después se tuerce algo la historia, pero en la vida real suele pasar tambien. Los actores ,creíbles, que es lo que se le debe pedir a un actor, a mi entender. Me ha gustado el papel del hombre negro, el abogado, tan maduro él. Tambien el grito que le propina la madre a la hija para que se haga cargo de una puñetera vez y asuma el papel de madre, adoptiva, de la niña que tanto ha deseado.
saludos.
Sinceramente, Madre&Hijas me parece una soberbia película, la mejor de Rodrigo García y creo que es de las mejores que he visto. Las sensaciones y sentimientos que afloran las interpretaciones de los actores (de todos… todos/as están impresionantes) es muy difícil encontrarlos en el cine actual. Totalmente en desacuerdo con la crítica formulada: cualquier tiempo pasado no fue mejor en el caso de Rodrigo García. Saludos.
“Película que aborda las relaciones humanas, las relaciones madre hija y mas concretamente cuando estas se ven cortadas u obstaculizadas por hechos naturales o por los avatares de la vida.
Excelente película que desarrolla con ritmo y paso firme las vicisitudes de una madre que, en su adolescencia, se vio obligada ha dar en adopción a su hija. El director empieza contándonos tres historias separadas, pero que poco a poco van convergiendo en una de sola, hasta que la película queda redondeada, quizá ese es el aspecto menos positivo de la historia, la excesiva redondez. Sin embargo, el conjunto del film es de una notable efectividad, tratando a los personajes con humanidad y llevándolos a través del guion con gran sensibilidad y natural desarrollo de la historia hasta su desenlace. Durante ese trayecto nos va mostrando unos personajes moldeados por sus pasadas y presentes vicisitudes. Con un solo flashback consigue colocar a dos personajes en el presente y explicarnos el porque de sus conductas. Muestra también el paisaje de una América moderna y un sistema de adopción poco desarrollado en nuestro país, la opción de dar en adopción a un hijo nada mas nacer y los inconvenientes que ello comporta (acaso una critica).
La base de toda la película se sustenta en las actuaciones de las actrices y actores de la película y en este caso, las actuaciones están por encima de la media. Annette Bening vuelve a demostrarnos que es una gran actriz, versátil, sin excesivos histrionismos ni aspavientos, consigue encarnar a esta madre frustrada, en la justa medida, sin cargar demasiado las tintas, pero sin caer tampoco en la sosería. Naomi Watts encarna a una ambiciosa “self-made woman”, logrando una efectividad y un cambio de registro sin apenas cambiar nada en su personaje. Kerry Washington es la tercera del triunvirato, perfilando a una mujer de nuestros días, lo hace sin que se note, sin esfuerzo, el resultado es excelente. Contrariamente a lo que sucede en nuestros días (cada vez menos) los actores de la película tienen un papel secundario, que no anodino o decorativo. Jimmy Smits que suele interpretar papeles de mayor acción, encaja aquí a la perfección en el papel de compañero de la protagonista, su fachada e interpretación aguanta sin fisuras el reto. Sammuel L. Jackson también cambia su registro habitual para encarnar a un hombre viudo, de buen corazón y tampoco desentona dentro del nivel medio-alto de las actuaciones. El resto de actuaciones es también fantástico.
No es corriente encontrar buenas películas, bien interpretadas y con personajes que no sean descerebrados saltimbanquis, ni historias que nos remitan a nuestra humanidad y no a absurdos y rocambolescos guiones.
Es por esto que vale la pena de ver películas como esta.”
Añadiría además, que los actores tienen edades similares a las que interpretan, al contrario de lo que sucede a menudo, en que los actores suelen ser mas jóvenes de lo que interpretan o viceversa, actores ya maduritos que interpretan tipos de hasta 20 y 30 años mas jóvenes…En el caso de las actrices es peor, por que a la que pasan de los 45 desaparecen de la pantalla o empiezan a rellenarse de silicona y botox…es difícil actuar cuando tienes el rostro medio paralizado por el botox.
En fin, el paradigma Dorian Grey hecho realidad, deberíamos asimilar que la juventud tiene muchas virtudes, pero también las tiene la edad madura.
saludos

























































