Rodrigo García sigue enfocando su trabajo en la indagación emocional y la intimidad compartida. El cineasta propone, con tono comedido y cuidadoso, un drama familiar cargado de tensiones y de resolución imprevisible.
En un extremo, Elizabeth (Annette Bening), 51 años, entregó a su hija en adopción al nacer. En el otro, Karen (Naomi Watts), su hija, ya con 37 primaveras cumplidas. Entre los dos puntos, la vida de ambas, desconocidas pero anheladas la una para la otra. Rodrigo García nos invita a descubrir cómo esos puntos se encontrarán ─o no, es tarea que corresponde descubrir al espectador─ en su nueva propuesta, “Madres & hijas”, película que entronca a la perfección con la filmografía del cineasta colombiano, un currículo repleto de cautas y profundas indagaciones emocionales de difícil equilibrio y resolución. En la producción, Alejandro González Iñárritu, que aporta con su nombre solidez y ese impertérrito soplo de pretensión que le acompaña de continuo.

Especialista en la temática que presenta, las relaciones que nos atan y alejan de los demás, García sostiene el tono de una narración pausada, a ratos vibrante y a ratos artificial ─nunca artificiosa, por fortuna─ que apuntala cada fotograma en un reparto presidido por una estupenda Naomi Watts, contundente y naturalmente gélida en su recreación de una forzosa y forzada mujer independiente en extremo, capaz de alterar las existencias de quienes le rodean en su búsqueda de un éxito que, desde la cima, subraye la potencia de la soledad. Confrontada a ella, en la distancia, Annette Bening sufre lo indecible con mismo propósito ─lo arisco de los caracteres de una y otra se encuentra en las antípodas de la humanidad─ pero contrastado camino hacia su consecución, en buena parte gracias al siempre agradecido Jimmy Smits, sustancial anclaje del cambio de tono de la película en su evolución hacia el tratamiento cinematográfico de un tema igualmente interesante, la intimidad compartida.

Lírica, serena y sin excesivas condescendencias, “Mother & Child” salva con relativa soltura llagas en sus retratos de situación acerca de la adopción, el amor imposible y las cadenas de dependencia que se establecen en cualquiera de nosotros por afinidades que no siempre tienen que ver con vínculos y lazos de sangre. Lo extraordinariamente disuelto de algunos giros y vueltas del guión ─firmado también por García─ aporta una sensación de templada mecanicidad al conjunto, otra de las características intrínsecas a la obra de un cineasta que redunda en su propio trabajo aquellas virtudes que le convierten en un creador siempre interesante, pero nunca definitivamente notorio.
Calificación: 6/10
En las imágenes: Fotogramas de “Madres & hijas” © 2009 Mockingbird Pictures y Everest Entertainment. Fotos por Ralph Nelson. Distribuida en España por Vértice Cine. Todos los derechos reservados.
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Película que aborda las relaciones humanas, las relaciones madre hija y mas concretamente cuando estas se ven cortadas u obstaculizadas por hechos naturales o por los avatares de la vida.
Excelente película que desarrolla con ritmo y paso firme las vicisitudes de una madre que, en su adolescencia, se vio obligada ha dar en adopción a su hija. El director empieza contándonos tres historias separadas, pero que poco a poco van convergiendo en una de sola, hasta que la película queda redondeada, quizá ese es el aspecto menos positivo de la historia, la excesiva redondez. Sin embargo, el conjunto del film es de una notable efectividad, tratando a los personajes con humanidad y llevándolos a través del guion con gran sensibilidad y natural desarrollo de la historia hasta su desenlace. Durante ese trayecto nos va mostrando unos personajes moldeados por sus pasadas y presentes vicisitudes. Con un solo flashback consigue colocar a dos personajes en el presente y explicarnos el porque de sus conductas. Muestra también el paisaje de una América moderna y un sistema de adopción poco desarrollado en nuestro país, la opción de dar en adopción a un hijo nada mas nacer y los inconvenientes que ello comporta (acaso una critica).
La base de toda la película se sustenta en las actuaciones de las actrices y actores de la película y en este caso, las actuaciones están por encima de la media. Annette Bening vuelve a demostrarnos que es una gran actriz, versátil, sin excesivos histrionismos ni aspavientos, consigue encarnar a esta madre frustrada, en la justa medida, sin cargar demasiado las tintas, pero sin caer tampoco en la sosería. Naomi Watts encarna a una ambiciosa “self-made woman”, logrando una efectividad y un cambio de registro sin apenas cambiar nada en su personaje. Kerry Washington es la tercera del triunvirato, perfilando a una mujer de nuestros días, lo hace sin que se note, sin esfuerzo, el resultado es excelente. Contrariamente a lo que sucede en nuestros días (cada vez menos) los actores de la película tienen un papel secundario, que no anodino o decorativo. Jimmy Smits que suele interpretar papeles de mayor acción, encaja aquí a la perfección en el papel de compañero de la protagonista, su fachada e interpretación aguanta sin fisuras el reto. Sammuel L. Jackson también cambia su registro habitual para encarnar a un hombre viudo, de buen corazón y tampoco desentona dentro del nivel medio-alto de las actuaciones. El resto de actuaciones es también fantástico.
No es corriente encontrar buenas películas, bien interpretadas y con personajes que no sean descerebrados saltimbanquis, ni historias que nos remitan a nuestra humanidad y no a absurdos y rocambolescos guiones.
Es por esto que vale la pena de ver películas como esta.
saludos

























































