Fábula trágica y mágica a un tiempo, de regusto quijotesco, la película es una de esas extrañas y recomendables muestras de vitalidad del cine español que lamentablemente corre el riesgo de no hacer ruido en su recorrido comercial.
Si fascinante es todo lo que rodea al mundo del espectáculo, quizá lo que sucede a espaldas del público es lo que más puede llamar la atención del espectador. Los secretos de la creación de la obra artística, lo que sucede entre bambalinas, las relaciones entre los integrantes de los equipos que hacen que nazca la magia en la pantalla o los escenarios. Y lo que ocurre cuando las luces se apagan y las estrellas bajan del cielo para caminar entre el común de los mortales.

Orsini (Gary Piquer) es el representante de una vieja gloria de la lucha libre, Jacob van Oppen (Jouko Ahola). Juntos recorren Latinoamérica malviviendo de los combates que el primero logra vender en pueblos apartados de todo para una audiencia rural que no exige demasiado, más allá de un mínimamente decente espectáculo que anime durante unas horas sus estáticas existencias. Pero cuando llegan a una pequeña localidad peruana, el forzudo encontrará un rival que puede resultar demasiado difícil de batir. Con “Mal día para pescar”, Álvaro Brechner nos lleva de la mano a un mundo crepuscular y decadente, una realidad tan palpable como intemporal presidida por la figura de un teatrero y voluntariamente exagerado Gary Piquer que oculta bajo su pomposo y auto otorgado sobrenombre (“Príncipe”) la consciencia de que sus días se agotan de manera inexorable, por la pérdida de las aptitudes físicas de su compañero ─entrañable Ahola, a quien nos gustaría ver más en salas─ y por el propio agotamiento moral de que adolece, progresivamente incapaz de mantener una fachada tan garbosa como triste y evidente.

Al ritmo del “Funiculí, Funiculà” de Peppino Turco y del “Lili Marleen” de Hans Leip, canciones que no sin intención aúnan el recuerdo de tiempos mejores con la animosidad propia de los himnos populares, la trama cabalga sin excesivo pesar, retenida en ocasiones por una sincera falta de pretensiones que lleva al realizador a sacrificar el vigor narrativo para centrar su mirada en la relación entre la dupla central del relato; conviven tragedia y comedia, profunda la primera y cínica la segunda, unidas por una estética cuidada al detalle ─estupendo es todo lo relativo a los aspectos técnicos del film, desde el montaje a la banda sonora, pasando por la edición o la fotografía─ tan heredera del western ─del que bebe en forma y fondo de manera atípica y sorprendente─ como de las producciones añejas a las que recuerda sin pudor. Como telón de fondo, la inexorable y tantas veces inexplicable hondura del ser humano, motor central de esta historia y que pasma por igual a la hora de mostrar lo más mezquino y lo más bondadoso de nosotros mismos. Tal vez no sea tan mal día para pescar como puede parecer en un principio.
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En las imágenes: Fotogramas de “Mal día para pescar” © 2008 Babobab Films, Telespan 2000 y Expresso Films. Distribuida en España por Notro Films. Todos los derechos reservados.
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Que bruto.
Llamar “peruana” a la famosa Santa María – uruguaya – de Onetti realmente descalifica un poco a la crítica sobre esta excelente película uruguaya – española.
Arce: ya que has sabido buscar en la wikipedia “Funiculí, funiculá” y “Lili Marleen” para saber quien las compuso, podrías haberte esmerado un poco más con la Santa María de Onetti, que queda bastante lejos de Perú…
Es una película rodeada de un ambiente pulsional, el tabaco, el alcohol, la mujer fría y fatal,… pero sin llegar a ser evidentemente una película naturalista. Santa María es una parada más en la vida itenerante de los dos personajes, pero es una detención que compromete la continuación del viaje. Y así es, porque a partir de Santa María “el equipo” se deshace. El viejo campeón guarda dos ases , el dinero mágico de la chistera- sombrero y la convicción ganadora del profesional. El príncipe y el campeón pasean su decadencia por Santa María, pero también es en este lugar donde algo estalla, la separación, que, al menos, pasa a ser una liberación para ambos. Tanto Lily Merlene como Funiculí Funiculá operan como ritornnellos, para los dos personajes, refugios existenciales que les protegen del vacío y la angustia. Hay algo de la potencia de lo falso, que rescata a la película de un realismo “verdadero”- le cinéma verité- y lo transforma en un realismo mágico. Hasta el rio parece no tener agua, en la semana de la pesca.
“Mal día para pescar”: El viaje a ninguna parte…
En un mundo donde ya apenas queda lugar para comediantes, artistas de circo y magos ambulantes, dos tipos siguen empeñados en prolongar la imagen de un pasado glorioso, uno que hoy ya casi se ha tornado un espejismo en su peregrinación por los pueblos …
“Mal día para pescar”…
Dirección: Álvaro Brechner. País: España y Uruguay. Año: 2009. Duración: 104 min. Género: Drama, comedia. Interpretación: Gary Piquer (Orsini), Jouko Ahola (Jacob Van Oppen), Antonella Costa (Adriana), César Troncoso (Heber). Guión: Álvaro Brechner, co…
Muy de acuerdo con la crítica. La película es una excelente adaptación del cuento de Juan Carlos Onetti “Jacob y el otro”.
La historia se desarrolla en la ciudad mítica Santa María, creada por el escritor uruguayo, premio Cervantes de literatura y se supone localizada en algún lugar en el litoral uruguayo, frente a las costas argentinas.
Excelente realización cinematográfica con un típico aire pueblerino uruguayo.
Tienes toda la razón, José: en demasiadas ocasiones, lo mejor que se hace en nuestro cine pasa desapercibido… incluso para la industria.
Un saludo!

























































