“Margin call” se constituye en el resbaladizo terreno entre la teoría y el sentimiento. El debutante J.C. Chandor logra un retrato solvente pero no contundente del inicio de la crisis, que debe su consistencia al buen hacer de sus grandes actores.
De entre los distintos ejercicios que recientemente han explorado los avatares de las crisis, quizá sea el caso de “Inside job” (Charles Ferguson, 2010) el más significativo en cuanto a ilustraciones teóricas se refiere. El documental de Ferguson, realizado desde un inevitable posicionamiento pero lejos del panfletarismo del último Michael Moore, disponía al espectador un transparente informe sin ánimo de didactismo. Dentro de la estricta ficción, el presunto oportunismo de Oliver Stone en “Wall Street: El dinero nunca duerme” (2010) quedaba diluido en la falta de mordida y en las concesiones sentimentales de Gordon Gekko. Incluso el insaciable Gekko, vaya, demostraba eventuales ramalazos de hombre de familia, de simple mortal con algún apego hacia el prójimo.

“Margin call” (ver tráiler y escenas) se constituye en el resbaladizo terreno entre la teoría y el sentimiento. Su fría configuración estética habla de sus intenciones neutras, de producto distante con los arrebatos personales y más familiarizado con los números. Su director, el debutante J.C. Chandor hablaba de la experiencia aportada por su padre, conocedor del mundo de las finanzas, a la hora de asentar el tono y la medida de su película. Y, más allá de la información, hablan por sí sus colores apagados, sus planos nocturnos de Nueva York a la manera en la que Michael Mann filmaría Los Ángeles, y esos otros en los que la crudeza de la imagen, dentro de un coche de lujo, raya lo innecesario. La piedra de toque, empero, está en la imagen inaugural de la cinta: un plano angular mira al skyline de Wall Street y adelanta el concepto de deformidad luego aplicado a sus lustrosos protagonistas: deformidad de la ética profesional, del capitalismo de nuevo en el abismo, de las perniciosas rutinas internas que perpetúan el sistema tras el colapso.

Chandor logra un solvente —que no contundente— retrato de un puñado de hombres enfrentándose a la historia, estos son, tiburones de Wall Street de distintas gradaciones morales y experiencias atravesando juntos un punto de no retorno. La consistencia de “Margin call” se debe a ellos, a ese grupo de actores en pleno compromiso con una narrativa entendida desde el principio como el gran clímax del fin de la historia, las horas que cambiaron el mundo, las decisiones que marcaron el final del juego. La realidad quizá sea un poco más complicada y un poco menos inmediata, y los precedentes, tanto o más irrenunciables que los acontecimientos narrados; pero el realizador opta por dar entidad ficcional —y legítima— al día irreversible por excelencia, este es, el hundimiento de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008. Presumir que los poderosos discutían en las alturas sobre las fatales secuelas de sus acciones en las vidas del pueblo llano, detallar los sueldos y dispendios de esas vacas sagradas o plantearse la plenitud de construir infraestructuras frente a destruir economías, son ya licencias dramáticas que, como mínimo, deberían cuestionar los verdaderos límites de la asepsia.
Calificación: 6/10
- Ficha completa de “Margin call”
- Carteles de “Margin call”
- Imágenes de “Margin call”
- Tráiler de “Margin call”
- Escenas de “Margin call”
- Crítica (8/10): Cuando uno y uno dejan de sumar dos, por José Arce
- Crítica (6/10): Reparto de lujo, por Joaquín R. Fernández
- Reportaje: La debacle de Wall Street, por Jordi Revert
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
Imágenes de “Margin call”, película distribuida en España por Wanda Visión © 2011 Myriad Pictures, Benaroya Pictuers, Before The Door Pictures, Washington Square Films, Untitled Entertainment y Sakonnet Capital Partners. Todos los derechos reservados.
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Al final habra que hacer críticas de las críticas.
La he leido para ver que tal podia estar la película y me he quedado igual.
Me ha ayudado mucho mas el comentario de Luis.
Como alguien ha comentado me esperaba algo más del estilo “Wall Street” de Oliver Stone y a la vez más comercial y sin embargo me he encontrado con una película bastante seria, bien dialogada, con un buen guion y unas actuaciones/actores de primera. Si algún pero se le puede poner es su argumento que no aporta nada nuevo al panorama bursatilo-picaresco.
Lo primero que apreciamos – en el sentido mas amplio de la palabra – es su sosegada serenidad, nada de musiquillas trepidantes y escenas tipo Hollywood, de esas con sonidos de oficina, tipos corriendo arriba y abajo, mientras otros hablan por teléfono vendiendo todo lo que se mueve, eso vendrá cuando sea necesario. Otra cosa que se aprecia, es la veracidad de las actuaciones, con el punto de ironía necesario pero sin pasarse. La película se va construyendo paso a paso con un guion que da a cada escena su ritmo, pero sin exageraciones. Los diálogos son extraordinarios y claro, declamados por estos actores suenan de primera, es recomendable verla en VOSE para no perderse ni un ápice de las actuaciones.
Otra cualidad del guion es que los personajes no son buenos o malos, son lo que son, sus acciones les retratan, por eso no es necesario que lleven pata de palo o parche al ojo, como suele ocurrir tan a menudo en tantas otras películas por el estilo.
¿Y quien es el artífice de todo esto, el factótum, director y guionista? JC Chandor, esta es su primera película, pero el joven promete.
Los actores, que decir de todos ellos. Los novatillos Zachary Quinto y Penn Badgley, forman un tándem acertadísimo, ajustándose como un guante a unos papeles bien escritos, bien definidos. Paul Bettany ES Will Emerson un bróker sin ninguna otra filosofía que ganar dinero. Kevin Spacey es el jefe de toda la vida, ese que siempre ha estado en la empresa y que siempre estará, porqué él es la empresa, su interpretación no baja ni un quilate de lo que nos tiene acostumbrados. Simon Baker, lejos de los papeles azucarados en que parecen haberle encasillado, encarna al frio jefe de todos ellos aunque su papel no esta tan desarrollado como los otros. Demi Moore que nunca fue santo de mi devoción, encaja como un guante en el papel de ejecutiva sin escrúpulos. Jeremy Irons borda el papel de tiburón de las finanzas, cínico y con un pie en cada lado de la frontera y con la mano en los bolsillos de todos. Por último pero no peor, Stanley Tucci el mas honesto de los personajes, dentro de lo que cabe, claro, encarna a Eric Dale honesto pero endeudado, hilarante la escena en las escaleras de su casa, haciendo cuentas y mas cuentas, hasta lo ridículo, o lo sublime, que a menudo se tocan.
Después de tantos elogios y para que no me tilden de exagerado diré que es una lastima que tanto talento e ingenio quede restringido por la asociación al tema que trata, que resulta que ya hemos, mas o menos, visto en los periódicos o en otras películas mas didácticas como “The inside Job”.
En definitiva, una película que merece ser vista mas allá del tema de actualidad que trata, quizá dentro de unos añitos se aprecie más su valía.
Saludos.
























































