Una película no recomendable para cualquier espectador por lo escabroso y truculento de algunas imágenes, por la descorazonadora imagen de una sociedad podrida y la visión pesimista y amoral de la condición humana que ofrece.
Para quienes no hemos leído la voluminosa novela de Stieg Larsson, “Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres” se presenta como un thriller de investigación criminal que dura cuarenta años en la ficción y dos horas y media en la sala. Una larga historia familiar llena de obsesiones y macabras tradiciones, una cinta excesiva y abusiva a la hora de denunciar la triste realidad de unos sádicos, depravados y racistas individuos, y también una dura e indigesta película de heridas sangrantes por dentro y por fuera. Su director, Niels Arden Oplev, trabaja dos tramas de personajes humillados que convergen en su lucha por encontrar la verdad y la justicia, y trata de aprovechar la misteriosa desaparición de Harriet Vanger como punta de iceberg para mostrar la oscura imagen de una familia venida a menos, reflejo a su vez de una sociedad donde la corrupción financiera y judicial se han instalado.
Unas historias para no dormir en las que el suspense y el “enigma Harriet” llevan al periodista Blomkvist y a la hacker Lisbeth a abrir una profusa investigación documental e informática. Nada se les resiste porque en su propia existencia llevan la llave del misterio, porque no les falta intuición, memoria fotográfica ni amigos con pericia, porque se hace necesario que el amor triunfe entre tanta perversión y aberración. La información se nos da con cuentagotas y la mirada de un espectador invitado a seguir las pesquisas sobre Harriet se ve totalmente condicionada por el guionista. Una historia y un desenlace más bien simples que se ven venir porque las fotografías hablan por sí mismas, porque la conexión entre códigos numéricos y citas levíticas se realiza con asombrosa facilidad, porque el nazi y el violador están en el ojo del huracán en el cine actual.
Quizá uno de sus mayores méritos esté en la cuidada fotografía que —en la mejor tradición del cine sueco— sirve para la creación de atmósferas frías y desoladas, para generar suspense e inquietud en el alma, para dar peso al pasado y hacer que su larga sombra se proyecte sobre sus personajes hasta el presente. Se echa en falta una mayor economía narrativa que hubiese reducido el metraje sin sufrir el retrato de personajes: se podría haber suprimido o reducido la subtrama del nefasto tutor —cargada de morbo y mal gusto, por otra parte— y algunos momentos de la labor de investigación, tratados además como si estuviéramos en un vulgar telefilme, lo mismo que el precipitado desenlace. Por otra parte, las teclas denunciadas parecen excesivas y convierten a la cinta en demasiado ambiciosa o pretenciosa: nazismo, racismo, corrupción, periodismo, maltrato conyugal, pederastia… mucha suciedad para que sea desmantelada por un periodista condenado y una adolescente tutelada.
Otro de los aspectos mejor tratados de la película y que mantiene el interés del espectador es el retrato de la joven Lisbeth: su aspecto exterior trabajado a base de piercings y tatuajes, con look siniestro y pocas palabras, de actitud fría y violenta… se presentan como máscara protectora bajo la que se vislumbra fragilidad interior, trauma infantil y contención emocional, bien transmitidas por Noomi Rapace en su papel. Un título no recomendable para cualquier espectador por lo escabroso y truculento de algunas imágenes, por la descorazonadora imagen de una sociedad podrida, por la visión pesimista y amoral de la condición humana. Pero tendrá su público, porque fans no le faltan al best-seller, y acudirán al cine a verla en masa… y quizá para verse decepcionados.
- Más información sobre “Millennium 1″
- Fotos de “Millennium 1″ (19)
- Crítica (4/10): Encefalograma plano, por J. Arce
- Crítica (7/10): En Europa también se hacen de estas…, por M. Márquez
- Reportaje: Disección de un fenómeno, por A.M. Pérez
En las imágenes: Escenas de “Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres” – Copyright © 2009 Nordisk Film, Sveriges Television, Yellow Bird Films y ZDF Enterprises. Fotos por Knut Koivisto. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.
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Si toda pelicula en la que se ofrezca una ” descorazonadora imagen de una sociedad podrida y la visión pesimista y amoral de la condición humana” (sic de la critica de Julio Rodriguez Chico) deja de ser recomendable para cualquier espectador, las salas de cine quedarían solo para ver Sonrisas y Lágrimas. ¿Hay alguna película de Walt Disney que no entre en esa definición.
La película no es una maravilla pero la crítica expuesta en esta página me parece absolutamente irreal.
yo no he visto la peli,he leido el libro en 5 dias pq es una pasada lo que engancha,el que habla de fallo en el guion no ha leido el libro seguro,stieg larson no escribe una tan facil vaya,
SUPERSPOILER – FALLO EN EL GUIÓN
Es una pena ver tanta trama y tanta sub-trama y al final se resuelve todo mediante un amigo hacker que pone el nombre de la desaparecida en el Google… y la encuentra.
Si hubiesen hecho eso desde el primer momento hubiesen encontrado la desaparecida, ahorrandose el levítico, el asesino en serie, etc, etc, pero entonces no habría libro-película.
Es o no es eso un fallo de guión???
..digo que el hacker “Plaga” busca en el Google pero ya imagino que siendo un hacker sofisticado lo buscará en una red alternativa, etc, etc…. pero si bastaba eso para encontrar la desaparecida… a qué tanto rollo???
Los que hayan leído el libro no verán excesiva la subtrama (como así la llaman aquí) del tutor ni el desenlace será precipitado. Asimismo, no le parecerá raro que un simple periodista condenado y una hacker consigan dar con la solución. Simplemente, la cinta expone lo que el libro dice, si no le gusta la trama es que no le gustará el libro. Sencillo pero evidente.
El problema del personaje del abogado es que, si siguen siendo fieles a los libros (y en esta primera entrega lo son), aparece y tiene peso en, al menos, la segunda entrega. Y está claro que estas películas van a seguir al pie de la letra el fenómeno Larsson.
Un saludo!




























































