Las virtudes de la nueva comedia romántica de Roger Michell se diluyen en el abandono de temas ciertamente interesantes, a favor de las pautas que se esperan de una propuesta de este tipo. Agradable, blanca, sencilla, fugaz.
Becky Fuller (Rachel McAdams) consigue el puesto de productora ejecutiva de Daybreak, programa matinal de la cadena IBS que no consigue las cuotas de audiencia pretendidas por los mandamases de la cadena. De repente, la solución toma la forma de Mike Pomeroy (Harrison Ford), leyenda del periodismo al que la muchacha decide sentar junto a la presentadora habitual, Colleen Peck (Diane Keaton). Entre ellos no se soportan, claro, pero no importa: todo sea por sobrevivir en la parrilla. “Morning glory” es lo nuevo de Roger Michell, veterano del medio que alterna en su carrera trabajos comercialmente exitosos con pequeñas rarezas, así como con fugacidades insustanciales a mayor gloria de su chequera. Un profesional, en definitiva, ideal para dirigir una comedia insustancial pero llevadera como esta.

Y es que nada puede reprochársele a la película desde su inmediato abrazo a las pautas que de ella se esperan. Una comedia blanca, agradable, sencilla y muy, muy, muy del gusto del público americano, tan amante como es de los shows matutinos que acompañen un potente desayuno antes de lanzarse a la calle a ganarse el día. Sin embargo, el guión de este cuento de hadas en el que la chica nueva lo consigue todo en poco menos de dos horas de metraje no puede evitar dejar la sensación de resultar excesivamente acomodaticio, máxime por la intuición no desarrollada de temas ciertamente interesantes como la confrontación del ímpetu del novato versus la desazón del veterano, el sacrificio de la vida personal en aras de un próspero futuro laboral o, en definitiva, el abrazo de lo común, lo cotidiano y lo burdo ─ahí están personajes como Ernie (Matt Malloy), o el baile de Keaton con 50 Cent─ como madera con la que avivar las brasas de la audiencia masiva.

Desechado lo que pudiera resultar interesante, la trama avanza abrazando la mágica e idealizada incongruencia que posibilita el arte cinematográfico como piedra de toque, a base de un mecánico trabajo de dirección que no busca las cosquillas a su material; el director rueda sin desgana pero sin impulsos notorios, con un tratamiento elíptico ciertamente desconcertante y con la única solución final de un elenco solventemente presidido por una entregada Rachel McAdams, que domina con comodidad un abanico de secundarios que incorpora a un Harrison Ford al que hacía tiempo que no veíamos divertirse, una Diane Keaton entregada al jolgorio permanente ─lo cierto es que es un lujo sentar junta a esta pareja─ o un Jeff Goldblum que necesita poco más que su imponente y descarada presencia para ganarse el sueldo. Una banda sonora abultada, sonrisas más bobaliconas que irónicas, y a volar. Gloria pasajera.
Calificación: 5/10
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Fotogramas de “Morning glory” © 2010 Paramount Pictures y Bad Robot. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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“Morning Glory “ es una comedia ligera que empieza un tanto renqueante, pero que sube de nivel a la que se van añadiendo personajes de peso.
Producida por JJ Abrams y dirigida por Roger Michell (Notting Hill), la película viene a ser una transposición del mudo de “El diablo viste de Prada” al mundo de la tv, cosa que no es de extrañar si tenemos en cuenta que la guionista es Aline Brosh McKenna. El guion tiene una trama bien hilada y unos diálogos bastante ágiles y en ocasiones ingeniosos, su principal defecto es que parece tratar a los personajes y de rebote a espectador, como si este acabara de salir del parvulario, adornando a la protagonista como si fuera una niñita atolondrada. Debajo de esa capa de caramelo de algodón hay una historia, que aunque no es nueva, cumple con su cometido a pesar de la visón de cuento de hadas.
Rachel McAdams consigue emular a esta nueva “princesa” del cuento con un trabajo sin fisuras a pesar de las limitaciones del personaje, logra, en definitiva, que el espectador crea lo que está viendo. Harrison Ford, como su propio personaje queda un tanto acartonado, logrando su mejor registro en la parte más “seria” de su interpretación. Diane Keaton acaba constreñida por el personaje que interpreta, el menos definido de los tres principales. Cabe decir que la película no hubiese quedado nada conjuntada sin el trabajo de los actores de carácter y secundarios a los que el guion encomienda el encargo de mantener unida y homogeneizar la película. Actores como John Pankow hacen que la película no quede plana, falta de rigor o sin brillo, gracias a él y a personajes como el suyo la película acaba subiendo de nivel .
En resumen, una película que distrae al espectador sin demasiadas pretensiones visuales o intelectuales.
Saludos.
Flojita y claramente “comercial”. Nada nuevo. Formula conocida de los estudios, con un reparto conocido y una cara bonita. Para pasar una tarde de invierno puede valer, pero poco mas. (Sin animo de machacar a nadie, recomiendo que aceleren la seleccion del guion de la anunciada entrega de la saga de Indiana, porque Harrison Ford dificilmente sera creible, latigo en mano y acrobacias a tutiplen).
























































