Co-producción europea de animación sólo apta para los más pequeños. Maniqueísmo de manual de los personajes y una narración que se empapa de los contenidos argumentales disneyanos más transitados y socorridos.
Este humilde cinéfago tiene una propensión muy fuerte a congratularse de los estrenos de cine europeo que llegan a nuestras pantallas: desgraciadamente, no constituyen un acontecimiento habitual, y la parquedad con que la cartelera española acoge filmes de esos países llega a resultar alarmante. De todos modos, ninguna de las dos circunstancias —ni la personal, ni la genérica— me impiden apreciar que hay productos cuyo estreno comercial sólo es entendible en virtud de una tendencia, asociada a las fechas navideñas, como la del acaparamiento de las salas por filmes de animación destinados a un público infantil que, disfrutando de vacaciones escolares, es “víctima propiciatoria” de este tipo de producto. Es el caso de “Nico, el reno que quería volar”, una co-producción centro-norte-europea que llega a España más de un año después de su estreno en uno de sus países de origen —Finlandia—, y a la que, apelando al espíritu navideño (bondadoso y condescendiente), podríamos calificar como “flojita”.

Las carencias que la hacen merecer tal calificativo no apuntan tanto a sus aspectos técnicos —terreno en el que se desenvuelve con bastante dignidad— como a sus componentes creativos o, por llamarlos de alguna manera, “dramáticos”, en los cuales adolece de una tremebunda falta de creatividad. Así, se limita a reproducir, no con demasiada fortuna, esquemas argumentales y de diseño de personajes manidos en exceso, lo cual ofrece, como resultado final, una película cuya digestión es solamente apta para los más pequeños, ya que constituyen su exclusivo público potencial, absteniéndose del más mínimo guiño o consideración hacia el adulto.

Nos encontramos, pues, ante una película que, por momentos, nos puede recordar a las tres entregas de “Ice age”, no sólo por obvios motivos de ubicación (los entornos nevados en que se desenvuelve todo su metraje), sino también por la asignación de roles de sus personajes protagonistas, con una distribución de “malos” y “buenos” de verdadero manual. O, en otros, darnos la impresión de que su equipo creativo se ha impregnado a conciencia de los contenidos argumentales disneyanos más transitados y socorridos (la búsqueda del padre, la huida del grupo frente a la amenaza latente, la superación personal y la autoconfianza como motor de la felicidad). En cualquier caso, el resultado jamás llega a rayar a una altura que lo pueda hacer comparable al de otras producciones con las que, a nivel de intenciones, pudiéramos llegar a homologarla.

Pensar, consecuentemente, que una película como esta podría haber sido estrenada en cualquier otra época del año (y no sólo por lo inequívocamente navideño de su temática) es, sencillamente, una entelequia. Pero tampoco tengo demasiado claro que haga demasiado bien a la propagación del cine europeo el que se le dé excesiva cancha a producciones de tan bajo nivel, y que, además, compiten en un terreno en el que, francamente, es muy difícil hacerlo: hay cine europeo de animación infantil de una calidad enorme, pero que obviamente tiene una salida comercial mucho más complicada, porque se mueve en unos registros de mayor originalidad y exigencia artísticas, y eso no siempre es fácilmente digerible por un público de corta edad. El eterno dilema: calidad y comercialidad, que no siempre van unidas. Como en este caso, por ejemplo. Una auténtica lástima…
Calificación: 4/10
En las imágenes: Fotogramas de “Nico, el reno que quería volar” – Copyright © 2008 Anima Vitae, Ulysses, A. Film, Cinemaker, Magma Films. Dsitribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.
|
|
|

























































