En su ejercicio de multiplicaci贸n, “Noche en el museo 2″ trata de superar la falta de sorpresa tras la primera entrega buscando la acumulaci贸n de gags entre un marem谩gnum de personajes y situaciones dispersos.
Lo que hac铆a de “Noche en el museo” el perfecto producto familiar, m谩s all谩 de su narrativa di谩fana y su indudable capacidad de divertimento, era su inteligencia para integrar su hermoso mensaje: en aquella primera pel铆cula, Larry Daley (Ben Stiller) s贸lo pod铆a resolver los problemas que le procuraba ese museo viviente recurriendo a las p谩ginas de la historia. Es decir, “Noche en el museo” no s贸lo era una invitaci贸n a disfrutar las maravillas de los museos como una aventura inigualable, sino que adem谩s se convert铆a en una reivindicadora casi involuntaria de la importancia del pasado hist贸rico. A partir de ah铆, Larry pod铆a ayudar a cada uno de sus inesperados amigos nocturnos sin que hiciera falta siquiera forzar el mensaje a la proclama.
En “Noche en el museo 2″, sin embargo, nuestro mismo protagonista asegura a un acobardado general Custer que el pasado, pasado est谩, anim谩ndole a tomar parte de la gran batalla que se libra en los subsuelos del Smithsonian. No es tanto una contradicci贸n, ni una traici贸n al esp铆ritu de su predecesora (Larry sigue necesitando de aliados hist贸ricos para lograr sus objetivos), sino la evidencia de que el equilibrio aqu铆 importa menos. Como secuela, la cinta de Shawn Levy opta por exprimir los ingredientes del 茅xito mediante el apabullamiento, aumentando las proporciones y las cantidades sin miramientos y condenando el mensaje a la l铆nea de di谩logo m谩s insulsa ante la imposibilidad de transmitirlo con sus personajes (es decir, la definici贸n propuesta de felicidad).
En su ejercicio de multiplicaci贸n, “Noche en el museo 2″ trata de superar la falta de sorpresa tras la primera entrega buscando la acumulaci贸n de gags entre un marem谩gnum de personajes y situaciones dispersos. Al Capone, Napole贸n, Iv谩n el Terrible, un fara贸n encabronado, un cefal贸podo gigante o unos Einsteins en miniatura campan entre el caos sum谩ndose a los ya conocidos en una monta帽a rusa de momentos slapstick y chistes del anterior filme repetidos y ampliados (los dos monos contra Stiller o el uso del plano general en cierta escena de Steve Coogan). Tambi茅n hay un manifiesto gusto por el desconcierto (a 脫scar ‘el Gru帽贸n’ y Cia me remito) y la intromisi贸n de un personaje Apatow (Jonah Hill), alg煤n que otro gui帽o cin茅filo y, lo mejor de todo, una Amy Adams como la m谩s irresistible flapper. Elementos, todos ellos, capaces de funcionar aisladamente, pero no de evitar el aturdimiento general y el agotamiento en el 煤ltimo tramo. Eso s铆, servidor est谩 agradecido ante la inusitada consumaci贸n de todo un delirio “South Park”: un gigante Abraham Lincoln cobrando vida. S贸lo que m谩s irritante y con menos gracia.
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- Cr铆tica (6/10): Raci贸n doble de todo, por J. Arce
- Reportaje: 12 piezas hist贸ricas para una nueva aventura, por A.M. P茅rez
- Notas sobre c贸mo se hizo “Noche en el museo 2″
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En las im谩genes: Escenas de “Noche en el museo 2″ – Copyright 漏 2009 20th Century Fox, 21 Laps y 1492 Pictures. Fotos por Doane Gregory. Distribuida en Espa帽a por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.
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NOCHE EN EL MUSEO 2, vale la pena ir a verla?
La pel铆cula no la vi ,pero por lo que leo en la cr铆tica,es m谩s de lo mismo y veo que los yankis nunca pueden aceptar sus derrotas hist贸ricas, como Custer, Vietnam,Irak y otras. Entonces sus actores y directores se unen para ayudar a levantar a esos h茅roes caidos y darles otro lugar en la historia moderna.
Y seguir haciendo su propaganda internacional.
DANIEL GRADASSI.
De hecho, me preguntaba qu茅 podr铆a venir despu茅s de “el museo m谩s grande del mundo” y no consegu铆a imaginar las dimensiones de aquello. Ben Stiller mencion贸 en una entrevista que le gustar铆a el Museo Brit谩nico, pero despu茅s de haber metido en esta al fara贸n malvado y sus huestes, no s茅 yo…
A este paso de agotamiento, en la tercera parte van a tener que echar mano hasta de la figura de cera de Michael Jackson. Entonces s铆 que va a acabar de ser “cool”



























































